¿Los poderosos comienzan su día o permiten que el resto empecemos el propio? Posiblemente ambas a la vez; así como el resto de nosotros tiene rutinas bien marcadas gracias a las iniciativas o empresas de esas grandes personalidades que influyen en el mundo, ellos mismos tienen rituales para dar inicio a sus jornadas diarias. A veces resulta extraño pensarlos en esa calidad de humanos, pues los tenemos consagrados en una esfera muy distante a la vida común; por ejemplo, imaginar a Madonna cepillándose los dientes, a Oprah Winfrey con el cabello enmarañado entre las almohadas, a Barack Obama poniéndose desodorante o a Bill Gates caminando en bóxers hacia el baño con cara de dormido, es prácticamente imposible.Pero no iremos tan lejos esta vez; tomaremos el momento menos incómodo de la mañana y sólo reconoceremos por medio de sus componentes el lazo más ordinario que pueden tener los más poderosos personajes de nuestra historia: el desayuno. ¿Para qué? No es simple morbosidad. La manera como se alimenta un individuo puede ser un fiel reflejo de su personalidad y los estándares de exigencia que suele proyectar en todo lo que hace (o solicita).

Estos billonarios empresarios, influyentes y personajes históricos saben perfectamente qué es lo que se necesita para darle motor a su cuerpo y aguantar todas las demandas que tiene su estilo de vida. Quizá uno que otro nos pueda inspirar a cambiar nuestros hábitos alimenticios y tratar de seguir sus pasos en una carrera de logros y metas.
–Margaret ThatcherPor ejemplo, la mujer más temida de la Inglaterra contemporánea, contó en una ocasión que ella no necesitaba de grandes y pesados desayunos para soportar todas sus actividades al día. Bastaba con tomar una taza de café y la mitad de una toronja para que la “Dama de hierro” fuera esa imponente figura de la política europea.

–Winston ChurchillEse mítico primer ministro británico fue un hombre en extremo singular para todo lo que hacía; a comparación de Thatcher, él en efecto requería de un desayuno enorme. Solía pedir huevos pochados, pan tostado, jalea, mantequilla, café, leche, carne, una toronja, una naranja y un whisky preparado.


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Amadeus MozartLa vieja tradición vienesa de pastelería probablemente fue el ingrediente principal para los desayunos de este compositor inmortal; de acuerdo a la exuberancia de este personaje, se narra que sus antojos matinales, que también estaban acompañados por el sexo femenino, se basaban en la glotonería: bizcochos y pastelillos. También hay registro de jamones, fricasé de tortuga, pescados exóticos y demás rarezas.

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Richard BransonBranson, miembro de Virgin Group, toma por las mañanas una ensalada de frutas con muesli y, ocasionalmente, una porción de arenque. Alimentos clave para una ingesta balanceada y rica en nutrientes.

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Benjamín FranklinAunque hubo etapas en su vida marcadas por el vegetarianismo o la abstinencia de alcohol, en su propia biografía se encuentra registro de cómo ingería algún bísquet o una rebanada de pan por las mañanas en compañía de su hermano. También cuenta en estas anécdotas una que otra porción de pasas, pasta y vasos de agua.

–Scott AdamsEl famoso y multipremiado dibujante de sátira política dice que sólo desea despertar y poner en marcha su cerebro, entrenarlo para que cada día sea más creativo, productivo y capaz. Entonces, sólo toma una taza de café y una barra energética. Algo extraño y precario, pero quizá tenga un poco de razón en sólo ingerir esto y dirigirse inmediatamente a trabajar.

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Adolf HitlerSe han supuesto muchas cosas en cuanto a su alimentación; algunas fuentes relatan que era vegetariano y otras, más escandalosas, claro, narran que tenía costumbres muy exóticas para su alimentación. Sin embargo, hay quienes cuentan que por las mañanas tomaba leche, pan tostado, mantequilla y un poco de miel.

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Eleonor RooseveltDe acuerdo a Henrietta Nesbitt, la cocinera personal de la primera dama, la señora prefería comer por las mañanas algo de fruta, quizá un poco de sopa y dientes de ajo cubiertos de chocolate. Ella aseguraba que con esto aumentaba sus fuerzas para el día a día.

–Gerald FordEl tan amado presidente Ford acostumbraba desayunar jugo de naranja fresco, una porción de fruta fresca –melón, por ejemplo–, un panqué inglés con mantequilla o jalea y té caliente. Para los fines de semana salía un poco de la metodología y desayunaba waffles con fresas y crema agria. Toda una aventura para el hombre estricto.

–Reina VictoriaEs claro que hablamos de épocas marcadas por la opulencia y los placeres exóticos, pero la gran reina siempre comenzaba con frutas frescas; ya los derroches comenzaban después. Huevos, tocino, pollos, salchichas, carnes y cuantas cosas se puedan imaginar eran servidas a diario en la mesa matinal. La reina amaba compartir su carne de mamut con la princesa Beatriz.

¿Has pensado en cómo quieres que te recuerden? No puedes seguir desayunando cualquier cosa y que después se narre esto en tus biografías; piensa exactamente en lo que quieres proyectar para el presente y el futuro, planeando absolutamente todos tus movimientos.

