Blake Lively vuelve a la pantalla grande con ‘Romper el círculo’, una película durísima que comienza siendo una hermosa historia de cuento de hadas y finalmente se topa con una turbulenta y triste realidad. Este es ese tipo de película que le puedes poner a esa amiga que necesita urgentemente salir de esa relación peor que tóxica.

‘Romper el círculo’, la película que verdaderamente dijo ‘amiga, date cuenta’
Basada en la novela ‘It Ends With Us’ escrita por Colleen Hoover, esta película sigue la historia de Lily, una joven que tiene una relación complicada con su padre (recién fallecido) y que ama a su madre a pesar de los errores que cometió en el pasado.
Mientras persigue su sueño de abrir una florería, Lily conoce a un joven cirujano apuesto y con el abdomen más marcado del mundo del cine, llamado Ryle, todo un sueño. La atracción entre ambos es indiscutible y finalmente terminan teniendo la relación más romántica y sexy que hemos visto en mucho tiempo.
Sin embargo, poco a poco, Ryle comienza a demostrar su verdadero rostro, por lo que Lily deberá decidir qué es lo que debe hacer si quiere seguir siendo feliz a su lado. Las cosas empeoran aún más cuando un viejo amor de Lily vuelve a su vida.

Hablando del aspecto negativo de la película, para algunas personas, la primera mitad de la historia podría resultar polarizante, principalmente por la manera tan idealizada y romantizada en que vemos el desarrollo de personaje de Lily.
En este contexto, la primera mitad de la película parece un spin off de Gossip Girl donde la preocupación más grande de la protagonista es abrir una florería en Chicago y decidir si tener un novio con el cuerpo de un modelo es lo que quiere en su vida (algo que se siente bastante artificial, si me lo preguntan). Para ciertos ojos, la primera mitad trata sobre problemas de gente blanca, ni más ni menos.

Sin embargo, el verdadero valor de la película viene en la segunda mitad: cuando la película ya estableció que sí, estamos viendo la historia de amor de dos personas perfectas y privilegiadas, es el momento en que la trama no alcanza a pisar el freno de emergencia y se estampa contra el muro de la realidad, creando la catarsis perfecta en el espectador.
Todo lo que viene a continuación es un torbellino, y es que la relación de Lily y Ryle evoluciona de una manera peligrosa hasta un punto en el que comenzamos a dudar si lo que hay entre ellos es amor o algo más oscuro, incluso, ella comienza a ver los paralelismos que hubo en la conflictiva relación de sus propios padres y cómo es que ella está cayendo poco a poco en las mismas prácticas.
Sin entrar en muchos detalles y para tristeza del mundo, todos hemos estado, en mayor o menor medida en el lugar de alguno de los dos personajes, sin embargo, lo que la trama hace muy bien es llevarlos al extremo para causar una impresión mucho más grande en nosotros mismos e invitarnos a que el círculo se rompa con nosotros.

Al final, quizás es por esto mismo que la película se toma mucho el tiempo para mostrarnos la privilegiada y despreocupada vida de Lily, funcionando como una representación de una vida idealizada que se contrapone con la realidad.
‘Romper el círculo’ brilla no por mostrarnos una perfecta historia de amor, sino por recordarnos la importancia de reconocer y romper los patrones tóxicos que existen en nuestras propias relaciones, por nuestro bienestar y el de quienes nos rodean.
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