Después de las fuertes lluvias que azotaron Poza Rica y Álamo, Veracruz, el 9 de octubre, la situación de la población va mucho más allá del barro y el lodo acumulado. La humedad, el agua estancada y los desechos dejados por las inundaciones no solo dañaron casas y calles, sino que han traído consigo una amenaza silenciosa: un aumento preocupante de enfermedades infecciosas.
Roberto Ramos Alor, coordinador del IMSS-Bienestar en Veracruz, lo advirtió: el agua contaminada y el lodo no solo son un fastidio para limpiar, también son el lugar perfecto para que infecciones respiratorias, gastrointestinales y problemas en la piel crezcan como nunca.
La combinación de humedad, polvo y materia orgánica descompuesta eleva el riesgo de brotes de enfermedades como diarrea, conjuntivitis y dermatitis por contacto con agua contaminada.
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Las peligrosas enfermedades por agua contaminada que amenazan la vida de muchos en Poza Rica
Para enfrentar la emergencia, las autoridades no se quedaron de brazos cruzados. Hasta ahora, se han instalado 54 módulos médicos: 35 en Poza Rica y 19 en Álamo, equipados con médicos, enfermeras, promotores de salud, material de curación, suero oral y vacunas.

Ramos Alor supervisó personalmente algunas de estas unidades, enfatizando la importancia de medidas simples pero cruciales: hervir el agua, evitar el contacto con zonas contaminadas y acudir a los módulos de salud ante cualquier síntoma.
El operativo no es pequeño: aproximadamente 300 médicos y enfermeras están trabajando para atender a quienes lo necesiten. Además, se están aplicando vacunas contra infecciones respiratorias, tétanos y otras enfermedades frecuentes en emergencias de este tipo. Para este viernes se espera el arribo de más dosis de tétano, ya que la alta demanda provocó que se agotaran este jueves.
Entre los afectados, los testimonios muestran lo difícil que ha sido la situación, Ana Margarita Santiago Pérez, vecina del fraccionamiento Gaviotas, acudió a uno de los módulos por diarrea y una herida en el dedo: “Soy diabética y me corté limpiando mi casa. Me han atendido bien”, contó. Otro vecino, René Ortiz, también reportó diarrea por la exposición al lodo y al polvo de la zona.

¿Qué otro tipo de enfermedades podrían sufrir los afectados por las inundaciones?
Pero los problemas no se limitan a enfermedades digestivas, la exposición prolongada al agua sucia ha provocado complicaciones dermatológicas en muchos habitantes. Los pies sumergidos durante días en agua con lodo y desechos han desarrollado ardor, comezón y llagas, algunos médicos locales, como el doctor Marcos Aguilar, han repartido pomadas antifúngicas y hasta han sugerido soluciones caseras, como usar bolsas de plástico dobles a modo de botas, para proteger la piel mientras continúa la limpieza.
En fraccionamientos como Bugambilias, las cuadrillas trabajan para remover el lodo acumulado, aunque la limpieza completa todavía tardará. Las casas de interés social se inundaron hasta 2.5 metros, mientras que otras casas particulares sufrieron inundaciones de 3 a 4 metros, lo que obliga a los vecinos a sacar grandes cantidades de barro de sus viviendas.

Otro foco de preocupación son las enfermedades estomacales, ante la escasez de agua potable, algunas familias recurren a agua embotellada y utensilios desechables, pero aún así se han registrado casos de fiebre y vómito en niños. En Álamo, los habitantes también buscan protegerse de infecciones en la piel y temen no tener acceso suficiente a medicamentos.
La combinación de humedad, descomposición de materia orgánica y polvo con el aumento de la temperatura hace que el ambiente sea poco saludable, con olores desagradables y riesgo de problemas respiratorios y por eso, las autoridades recomiendan usar cubrebocas mientras dura la limpieza.
En medio de esta emergencia, los módulos de atención médica se han convertido en un punto crucial de prevención y atención. Con vacunas, medicamentos, sueros y personal capacitado, la población tiene un lugar seguro para recibir ayuda y evitar que los brotes de enfermedades se descontrolen, la lección parece clara: después de una inundación, no solo hay que preocuparse por las casas y pertenencias, sino por la salud de todos.
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