Desde que estaba en iCarly, Jennette McCurdy se robó nuestros corazones y nos hizo reír mucho, pero mientras eso pasaba, nosotros no sabíamos que ella estaba viviendo una de las peores pesadillas que una mujer puede vivir: una relación tóxica. Hace unos días por fin habló de esto en el podcast ‘Call Her Daddy’ y sabemos la verdad de lo que pasó.
En su libro I’m Glad My Mom Died, Jennette McCurdy ya había dejado ver, entre líneas, que además del control que ejercía su mamá sobre su vida y su carrera desde que era niña, también había pasado por relaciones que la hicieron sentir confundida, pequeña y sin poder. Sin embargo, en ese momento no entró a fondo en una de las experiencias más delicadas de su juventud, la relación con un hombre mucho mayor que ella, a quien conoció mientras trabajaba en iCarly.
Así fue la relación ‘abusiva’ de Jennette McCurdy con un hombre de 30 cuando aún estaba en iCarly
Fue hasta hace unos días, durante su participación en el podcast Call Her Daddy, cuando Jennette decidió contar con más detalle todo lo que vivió y por qué hoy, desde una mirada adulta, lo reconoce como algo profundamente perturbador.
Según contó, la relación comenzó cuando ella rondaba los 18 años, aunque ya se conocían desde antes, y él estaba en sus treinta y tantos, además de formar parte del equipo de producción del programa. Desde el inicio hubo un desequilibrio claro de poder y no solo por la diferencia de edad, sino por el contexto laboral y la experiencia que él tenía frente a una joven que apenas estaba saliendo de la adolescencia.

Jennette McCurdy explicó que muchas de las actitudes que en ese momento interpretó como halagos hoy las ve como manipulación pura. Frases como “eres muy madura para tu edad” o “contigo sí puedo hablar de estas cosas” la hacían sentir especial, elegida, cuando en realidad la estaban colocando en un lugar que no le correspondía.
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También habló de cómo él imponía sus gustos y su mundo emocional, habló de cómo le mostraba películas, música y referencias que a él le encantaban, y Jennette McCurdy fingía interés solo para agradarle, anulándose poco a poco. A eso se sumaba el hecho de que él tenía una relación estable con otra mujer cuando comenzaron a salir, algo que normalizó desde una posición de poder y secretismo.

Jennette McCurdy contó que perdió su virginidad en ese contexto, sintiendo presión por hacerlo antes de estar lista, y que hubo episodios que hoy reconoce como grandes red flags, como cuando él llegaba borracho a su casa y cruzaba límites de forma invasiva y agresiva. Todo eso la dejó con una sensación constante de estar atrapada, cansada y sin control sobre la situación.

La relación terminó alrededor de 2013, poco después de la muerte de su mamá, un momento en el que Jennette estaba especialmente vulnerable. Con el paso del tiempo y mucha terapia, entendió que lo que vivió no fue una historia “intensa” o “madura”, sino una dinámica tóxica sostenida por la desigualdad, la manipulación emocional y el abuso de poder. Ella misma ha dicho que hoy le da vergüenza pensar en cómo justificaba esa relación, y que ahora la palabra que mejor la define es “creepy”.
Ese dolor, sin embargo, no se quedó solo como una herida abierta, pues Jennette McCurdy decidió transformarlo en arte y procesarlo desde la escritura. Acaba de publicar su novela Half His Age, una historia ficcionalizada sobre una chica de 17 años que se involucra con un hombre mayor, casado y con autoridad sobre ella, su profesor de escritura.
Aunque no es una copia exacta de su vida, el libro explora las mismas dinámicas de poder, culpa, confusión y dependencia emocional que ella vivió en carne propia. Es su forma de resignificar la experiencia, de nombrarla y de advertir sobre lo fácil que es romantizar relaciones que en realidad están construidas desde la desigualdad.
