Nawat Itsaragrisil es quizá en México una de las personas más odiadas en este momento después de la horrible humillación que hizo pasar a Fátima Bosch en la víspera del Miss Universe 2025. Pero obviamente tenía que salir a decir algo y cuando lo hizo, dejó las cosas aún peor.
La situación entre Nawat Itsaragrisil y Fátima Bosch no tardó en explotar en redes sociales. Todo surgió durante una reunión previa al certamen Miss Universe 2025, donde Nawat confrontó a Fátima por no haber subido contenido promocional de Tailandia a sus redes. Ella, que no estaba obligada a hacerlo, respondió con tranquilidad, pero él no lo tomó bien. La llamó “tonta” y “cabeza hueca” frente a todas las participantes, y cuando ella se levantó para aclarar lo que había dicho, él decidió llamar a seguridad.
La justificación machista de Nawat Itsaragrisil para humillar a Fátima Bosch

Entre tanta presión mediática y críticas por su comportamiento, Nawat Itsaragrisil tuvo que salir a dar la cara. Pero la disculpa que muchos esperábamos nunca llegó. Al contrario, se justificó diciendo que se sintió “incómodo” y “con miedo” cuando Fátima se levantó de su asiento:
“Luego México se levantó para hablar de nuevo. Pero no entendí bien lo que dijo porque estaba muy lejos de mí. Y entonces dije: ‘¿Podrías por favor detenerte en este momento? Ya te pregunté y ya me diste una respuesta. Ahora estoy hablando con otras personas’”.
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O sea, en lugar de reconocer que actuó de forma violenta y misógina, trató de victimizarse. Decir que tuvo miedo porque una mujer simplemente se levantó a hablar es, en sí mismo, un reflejo del machismo que permea muchos espacios de poder. Su reacción —que incluyó descalificaciones, silenciamiento y uso de la fuerza simbólica (y literal)— es un ejemplo de cómo se sigue castigando a las mujeres que no se quedan calladas.
lo más grave no es que Nawat Itsaragrisil haya quedado mal parado como organizador de un certamen de belleza internacional, sino que demuestra cómo incluso en 2025, los escenarios de “empoderamiento femenino” siguen sujetos a jerarquías masculinas que no dudan en humillar, desacreditar y expulsar a las mujeres que desafían el guion. Y aunque él aún no se disculpa, para nosotras, Fátima ya ganó: no solo porque no se dejó, sino porque ahora su voz se escucha más fuerte que nunca.
