
El Ello, y Yo y Superyó es la cosmovisión que Freud le dio al esquema mental de nuestra personalidad. Esta concurrida imagen en la que sobre los hombros de una persona se posa un diablo malaconsejando su mente con una mueca retorcida y sobre el otro hombro levita un ángel que trata de centrar las ideas de quien lo escucha confundido, es una obtusa descripción visual para la triada que Sigmund Freud denominó como “las tres dimensiones de la personalidad”.
Ello
Es una pulsión que sale desde nuestro propio principio del placer y nos sirve para satisfacer necesidades a través de ella. Ello es el impulso básico que aflora para satisfacer parte de nuestros apetitos. Debido a que esta dimensión está regida por el impulso de sentirse bien, esta inconsciente forma nos lleva a actuar sin considerar muchas normas o situaciones externas que protocolizan y califican nuestra conducta sexual y nuestro instinto de supervivencia como correcto o incorrecto.
Yo
El principio de realidad. Radica en el equilibrio que balancea el Ello con el Superyó, de manera realista y cautelosa busca la forma de conciliar estas dos voces que nos permiten o limitan al pensar y actuar. El Yo nos ayuda a reconocer y diferenciar nuestras acciones y sus resultados. De aquí nace una vida equilibrada y feliz.
Superyó
En la esquina contraria al Ello, encontramos este pensamiento construido a partir de un sistema sociocultural permeado por acciones morales y éticas. El subsistema que maneja esta fase de nuestra personalidad tiene la capacidad de autoevaluarse, criticarse y reprocharse, llevándolo a prohibirse o inhibirse en su pensar y actuar. Las reglas de la sociedad.
Todo en la vida, como nuestros gustos, preferencias, desiciones, elecciones, opiniones, acciones, pensamientos, deducciones, afirmaciones, dudas y un largo etc., están basado en esta relación de tres. Por ejemplo: se cree que los fans del punk son por regla, seres duros por el aspecto que les dan sus ropas y accesorios, por las ideologías y comportamientos que marca el movimiento, pero neurológicamente, nuestro comportamiento se define y redefine a partir de la concepción ganadora por la que compiten el Ello y el Superyó. Por eso a veces te preguntas por qué te gusta algo que se opone a lo que siempre creíste, por qué de repente escuchas algo que te hace sentir libre aunque al mismo tiempo te parezca horrible, por qué con ciertas personas eres capaz de expresarte de cierta forma y con otras jamás lo intentarías.
Una de todas esas actitudes sin explicación son provocadas por canciones que podrían hacer llorar hasta al punk con el caparazón más duro por lo sentimental de sus letras. Existen muchas cosas que “no van” con tu Yo, pero, que tu Ello siempre te va a pedir a gritos y que a veces, tristemente, tu Superyó te obliga a ignorar porque del amor nadie puede estar exento.
‘Canción de amor (Cerveza)’ – 2 minutos
«Yo estoy enamorado de vos
desde hace mucho tiempo
me gusta tu cuerpo esbelto,
pero más me gusta lo de adentro»
2 minutos le canta, de manera cómica, a la cerveza, chica de la que él esta enamorado física e íntimamente; aunque al final a estos músicos también les ganó el sentimiento.
‘Lost in the Supermarket’ – The Clash
Cantar esta melodía a todo pulmón hará que tu mohicano se derrita, pues la letra de esta canción habla del verdadero sentimiento de soledad y desubicación que alguien experimenta cuando no encuentra una buena compañía.
‘Baby, I love you’ – The Ramones
«Oh I’m so glad I found you
I want my arms around you
I love to hear you call my name
Oh tell me that you feel the same»
No se necesita mas que traducir esta letra para dejar de lado todo el slam al que puede incitar el punk rock y optar por dedicarle esto al o a la que azucaró tu corazón.
‘No me arrepiento de este amor’ – Attaque 77
De un amor pasado pero nunca olvidado, habla esta letra de Attaque 77, versátilmente, en medio de la melancólica canción se escucha un solo de guitarra característico de una banda de punk rock.
‘Mujer Amante’ – Rata Blanca
Una de las bandas más influyentes del género en Argentina compuso esta triste y cursi canción para la mujer por la que todos han sufrido alguna vez, esa que hace que cualquier bajista de punk derrame una que otra lágrima. (Aunque también aplica para los que no salen de los bares de covers).
‘Be quiet and drive’ – Deftones
«It feels good to know you’re mine
Now drive me far away, away, away»
Esta poética forma de ver al amor como un escape de la realidad es la trama que Deftones toca, muy a su estilo, para cantarle a un amor que lo tiene todo.
Este artículo fue escrito por Olympia Villagrán el 6 de mayo de 2016 y ha sido editado y actualizado
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