El espíritu de reconstrucción surge del profundo instinto del ser humano
como una protesta realista y como símbolo de su voluntad de vivir.
Alvar Aalto
La situación actual deja en evidencia la crisis que estamos viviendo, no sólo económica y social, sino humanitaria a nivel mundial. Ante esto somos testigos de la existencia de soluciones que parecen factibles, pero lejanas. Abrogación: temas políticos y sociales, represión, abuso de autoridad, discriminación, fascismo, actos de delincuencia feroz, riquezas de los grandes capitales o dueños de influencias religiosas (como la iglesia católica y sectas afiliadas); las guerras civiles y mundiales, imposición de consumo, violencia animal, feminicidios, desalojos sociales, tiranías, conquistas sin plegarias, capitalismo, socialismo. Explotación de poder, violencia, falta de información por los medios de comunicación masiva; pobreza extrema, asesinatos, censuras, clasismo, dictaduras…
Como pomada a todos los raspones sociales, la protesta se ha manifestado de muchas maneras. Han surgido grupos sociales cansados y decididos a no recibir más ganchos al hígado, y el arte ha logrado ser un gran exponente que declama, canta, susurra, explota, grita y cura por medio de diferentes manifestaciones: Literatura, Pintura, Teatro, Cinematografía, Fotografía, Danza, Música. Éste último ha sido uno de los más representativos y liberales para la expresión de la inconformidad, siendo bien recibidas por los escuchas y detestada por aquellos a los que logra ofender, revelar o incomodar. Las canciones y los músicos que representan el movimiento de protesta han logrado habilitar la conciencia humana y la rebelión social.

A finales del siglo XIX, las letras de acuse social fueron creadas para actuar como himnos de las revoluciones liberales en la vieja España, donde, además de los coros revolucionarios, se encuentra el marco de sangre de la primera represión a los cantares de protesta. Ejemplo de ello fue que en 1915, en Estados Unidos, el sindicalista Joe Hill fue asesinado públicamente por difundir frases de temática social musicalizadas entre el círculo de sindicatos cansados.

A través del tiempo, recordando cada aspecto que ha dañado a diferentes países, las canciones de rechazo han dejado huella; la Guerra Civil Española, Francesa y las Mundiales; la música siempre ha sido la expresión de resistencia.
Se podría marcar como “inicio” de la canción de protesta la década de los 50, cuando los géneros musicales comenzaron a forjarse; las agrupaciones y solistas influían en la música y en su versatilidad. La relación de los países, sin importar el continente, se unificaba cuando la música de denuncia eliminaba las banderas: Estados Unidos, Inglaterra, América Latina (Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Colombia); exponentes que parecían amigables para la superioridad gubernamental, lograron denunciar lo que los medios no informaban.
Bob Dylan, Woody Guthrie o Malvina Reynolds fueron quienes marcaron la pauta en el norte de América; como lo muestra la inolvidable “Blowin in the wind”, que a pesar de no ser una canción de protesta como la definición lo diría, es necesario reconocer el efecto que tuvo en la sociedad.
Fue en 1939 cuando en Norteamérica perseguían y asesinaban a las personas de raza negra que`Strange Fruit´ fue considerada como la primer canción protestante de la historia de la música popular, así lo afirma el crítico británico Doryan Lynskey. Otro ejemplo es `This Land is Your Land´ (1944) de Woody Guthrie, en la que al tomar su guitarra gritaba al inicio de la canción: “Esta máquina mata fascistas”.
También en la década de los 40, las melodías con letras de inconformidad sonaron con mayor fuerza en América Latina, nacieron voces que cantaban el descontento social que se vivía, aclamados por los ciudadanos de Argentina, Chile y Colombia, pues mezclaron sus letras con acoples del folclor distintivo de cada nación; canciones que abarcaban una gran bibliografía o citas de temas históricos.

Las canciones de reproche y acuse fueron abrazadas por los movimientos sociales que se presentaba alrededor del mundo. La música acompañaba y respaldaba el pensamiento de los que la necesitaban: obreros, campesinos, migrantes/inmigrantes, activistas, antifranquistas; incluso comunistas y socialistas las utilizaron.
Diversos ritmos musicales acogieron este tipo de canciones, surgieron agrupaciones formales como: Los Sabandeños; otros utilizaron el rock: Jaume Arnella; el jazz: Riba; y la salsa: Caco Senante, saliendo de la tierra, estirando sus raíces para tararear frondosamente cantos de resistencia y esperanza.
Cuando este movimiento comenzó a tener mayor alcance, difusión y repercusión, el nacimiento de nuevos contextos musicales en desacuerdo con los mandatos políticos empezó a surgir con letras de sátira y sarcasmo como La Trinca, Bilbao Blues Band y cantantes como Pi de la Sierra.

Pero dolorosamente los intérpretes de canciones de protesta suelen correr el mismo riesgo que todos aquellos que informan lo que otros callan: periodistas, escritores y músicos podían ser asesinados al hablar de más.
Rebasando los años 60, países de América Latina desarrollaron un cariño y aprecio por aquellos poetas que se expresaban ante la censura y represión: Mercedes Sosa, Facundo Cabral, Pedro y Pablo y Nacha Guevara en Argentina; Anibal Sampayo, Pablo Estramín y Los Olimareños en Uruguay; en Chile nació el movimiento “Nueva canción de Protesta”, teniendo como mayor exponente a Víctor Jara, quien fue asesinado por la dictadura de Pinochet en 1973.
En la década de los 70, la música “rebelde” nació como el hijo bastardo de la sociedad, yendo en contra de lo establecido y buscando también la queja.
Géneros como el rock, el reggae y el ska (antes de la llegada del punk) fueron los ritmos que retomaron la visión de todos aquellos intérpretes y músicos que declaraban las injusticas y represiones de los altos mandos, sumando temas de interés social reprimidos por “las buenas costumbres” y las ideologías “lógicas” de los países.
Entre 1977 y 1987, alineaciones musicales estallaron con sonidos más abrumadores, agresivos y alternativos. The Clash ha sido una de las agrupaciones que heredó a nuestra época música de protesta. La siguiente canción es un ejemplo de ello:
Con el paso de los años la canción de protesta, las bandas de rock y sus raíces contestatarias; la fuerza del hip hop inspirada en el racismo; el reggae en Jamaica y el ska en Norteamérica, obtuvieron una fortaleza indescriptible, lo cual incomodó al bando atacado: el gobierno. Ya lo dijo Alex Lora: “La música de protesta, el rock, es la neta y hay personas a las que no les gusta les digan sus verdades “.
Con lo ocurrido en la Revolución Cubana, los ministros, presidentes y gobernantes de distintos países (México, por ejemplo) comenzaron a marginar las canciones de denuncia. Para las ciudades conservadoras, la música de protesta y los géneros que la difunden se convierte en algo provocador, sexual, inmoral, peligroso, satánico y rebelde.
Después de The Clash y el crecimiento del punk en gran Bretaña y Estados Unidos, la música de crítica social se identificó con letras de descontento, sonidos explosivos y agresivos, dando una identidad al género y a sus seguidores; el punk siguió por ese camino que, a comparación de otros géneros, adoptaron la protesta como religión. Al mencionar bandas como Sex Pistols, Black Flag, Cherry Vanilla, The Kingsmen, Iggy Pop o The Damned, captamos la esencia de su desacuerdo.
Sin dejar de lado el potencia musical y el crecimiento de la cultura Rastafari en Jamaica (misma que se extendió América Latina), lograron retirar el pañuelo de la boca para expresar a través de cantos y melodías ideales de libertad, paz y reivindicaciones sociales, políticas y, específicamente, racistas. De la mano del mayor exponente del género, Robert Nesta “Bob” Marley, el mayor canto de protesta de la música caribeña sigue vigente hoy.
https://www.youtube.com/watch?v=CHekNnySAfM
Un canto de protesta no se basa en blasfemias ni abusa de la palabra para castigar, no es una plegaria ni letras de anarquía; la canción de protesta asume la responsabilidad de expresar la realidad mundial. Las décadas están avanzando y la queja social incrementa a causa de la inconformidad actual; los héroes musicales se hacen presentes sin importar el género, siguiendo el principio de acuse social y político. En todos los rincones del mundo se puede encontrar a personas comprometidas con dar voz a lo que aqueja: Steve Earle, Public Enemy, Green Day, Manic, Bersuit V., Street Preachers, Mano Negra/Manu Chao, The Casualites, Cultura Profética, Boca Floja, Oscar Chávez, Kortatu, Los Fabulosos Cadillacs, Panteón Rococó, Eskorburto, Eminem, La Polla Records, Leño, Ñu, Joaquín Sabina, Ataque 77, Bloque, The Adicts, Topo, Molotov, Ska-P, Barón Rojo, Los de Abajo, Piero, Led Zeppelin, The Rolling Stones, Killer Mike, Alborosie, Ana Tijoux, Calle 13, De Nalgas, Víctor Heredia, In Kamoze, Madness, La Maldita Vecindad, Metallica, El Tri, Luis Gabriel, Charly García, 50 Cent, por mencionar a algunos.
El arte siempre encontrará la manera de hacerse escuchar, ver y sentir, pues uno de los fines que éste tiene es expresar aquello que se calla.
” La música rompió las barreras internacionales cuando dejó de ser mercancía dentro de un mundo capitalista”.
Te compartimos 10 canciones que enfrentaron al sistema para que musicalices esta historia que hemos compartido contigo.
Fuentes:
El País.
Cuadernos de Historia Contemporánea, Universidad de Madrid.
“33 Revoluciones por minuto. Historia de la canción de protesta”, Doryan Lynskey.
“Gimme the power”, Olallo Rubio.
“¿Por qué no lo llamamos Punk?”, McCain.

