Oh me, Amy, Amy
You won’t be coming down tonight
—’Flags on the Old Regime’
Al menos en México, el 76% de los jóvenes ha sufrido violencia por lo menos una vez durante su noviazgo. Ésta se debe principalmente a los celos, falta de compromiso e infidelidad. Pero en casos específicos, las relaciones se tornan tóxicas debido a elementos específicos, como la fama, el ego exhorbitante y un coctel de drogas y alcohol que sólo un organismo de acero es capaz de soportar. Pareciera que a Dios le gusta jugar con la autodestrucción de ciertas personas, las une para hacer de dicha conjunción una verdadera tragedia; justo como Nancy y Sid, Axl y Erin, Kurt y Courtney. Pero si hubo una pareja que llevó al extremo el término “toxicidad” fue la dupla Amy Winehouse y Pete Doherty.

Ambos son esenciales en la escena musical contemporánea, Doherty y su liderazgo en Babyshambles y The Libertines le dieron un respiro a la escena musical de Inglaterra de los últimos tiempos. Como herederos de la construcción de Oasis, tienen el deber de mantener el britpop en lo más alto de la escala musical y a decir verdad, lo han hecho con honores. Tan es así, que no se concibe la escena actual y de hace unos 10 años sin las bandas del chico malo de Londres.
En cuanto a Amy, no hay comparación. Nació para convertirse en una leyenda cuya voz se encargó de refrescar la escena del soul, el R&B y el jazz. Se atrevió a saltar al ska y le hizo ojitos al rock n’ roll. Se convirtió en una celebridad por tener en su poder uno de los instrumentos más valiosos que se pueden poseer: la voz; además de un estilo único que emanaba cada canción, en cada frase y acorde.

De este modo, cuando sus complejas personalidades se conocieron, una explosión de talento emanó de aquel choque de manos, pero también cigarrillos, botellas vacías, pastillas en el suelo y un sinfín de basura tóxica que compartían. Ambos habían encontrado un compañero con el cual destruirse sin pena, con quien podían llorar, reír y gritar mientras de su brazo colgaba una jeringa y mantenían la nariz dentro de kilos de polvo blanco.

Aún en estado de lucidez, Doherty asegura que el fantasma de Amy lo acecha y no para mal, al contrario, simplemente su presencia no le permite seguir con su vida por temor y quizá un poco de culpa, pero sabe que no es ella, sino su representación. El músico se torna paranoico cuando le mencionan a la chica del peinado alto y el delineado pin-up; él está convencido que una Amy espectral lo asecha, al grado de dejar su casa y mudarse a París. Constantemente abandona hoteles por el mismo motivo, pero a pesar de todo, se dice “orgulloso” de verla aunque sea en forma no física. «Tenía un gran corazón pero físicamente era frágil».

Doherty era un hombre adicto, su pasión por los estupefacientes lo ha llevado a mantener una vida un tanto descontrolada, llena de altibajos emocionales y físicos. El inglés asegura que el fantasma lo comenzó a acosar luego de salir de rehabilitación. Nadie sabe si en verdad esto ocurrió y si estaba sin algún tipo de alucinógeno en el cuerpo. Este tipo de sustancias se albergan en el cerebro alterando la percepción de tal modo que crea un mundo que no existe, por lo tanto, si un alucinógeno tarda 48 hrs en salir del cuerpo, un puñado de estos tardarán mucho más es desalojar el organismo. Por lo tanto, el abuso puede causar este tipo de alucinaciones prolongadas o tiempo después de haber asistido a rehabilitación.
Verla o sentir su presencia es como recodar porqué estaban juntos y cómo es que a pesar de compartir cigarros y MADMA, se complementaban entre sí. Eran un par de solitarias estrellas cuyo talento los había condenado a verse inmensos en una decadente vida llena de excesos y música. Por ello, Pete Doherty la mantiene viva en sus recuerdos y en la canción “Flags of the Old Regime”, que le compuso en su etapa de lucidez, misma que aún mantiene y que le hace reavivar los mejores recuerdos de la artista:
Made your fortune
But you broke inside
I don’t want to die anymore
Anymore than I did want to die before
The fame they stoned you in
You soldiered it in.**
Si piensas que nunca serás amado, debes ver a Amy como una inspiración, pero sin dejar de lado, los síntomas que indican que el síndrome de Winehouse lo padecen todas las mujeres.
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Referencia
Clarin
20 Minutos
Generación B
