El 27 de septimbre se presentó a las 21:00hrs el concierto de PRISMARAMA el último trabajo de León Larregui, ex vocalista de ZOÉ, el espectaculo tare consigo un juego de luces impresionante y unas ondas cyberpunk/ cósmicas deja entrever el trabajo detrás de esta majestuiosidad y la fuerza detrás de una presentación tan importante como los es el Auditorio Nacional.
Atravesando del frío de Avenida Reforma que se respira en estas fechas, pasando por el tráfico y por los revendedores que acechan como buitres a los transeuntes, el Auditorio Nacional se pinta con diversas generaciones, la mayoria millenials treintañeros, padres acompañado a sus hijos y veintipocos vistiendo camisetas estampadas, quienes vienen a disfrutar de la música de León Larregui.
Los gritos previos a la entrada triunfal se hacen saber en cuanto se van las luces, el humo del escenario es iluminado por los leds que nos crean una onda espacial, en la que vemos entrar al bajo, la betaria, el teclado y por último a León, todos visten de blanco con arreglos plateados, seguramente el vestuarista coordinó con el de iluminación, de esta manera no se pierde ninguno entre las pantallas. Las dos pantallas al extremo del escenario hace que quienes compraron el boleto más barato puedan disfrutar de los detalles más minusiosos. Se respira alegria gratuita, si bien el aduitorio está diseñado para disfrutar los conciertos sentado, la emoción del publico por cada uno de los temas de PRISMARAMA ha levantado a las audiencias a grabar con su celular.
Entre los más sorprendente del momento fue la entrada de Los cogelones (grupo musical) a tocar Quetzal, esto con arreglos nahuas, penachos y una previa aclaración de León quien adviritó, que parte de la canción estaba en nahuatl, pero que el no estaba dispuesto a cantarlo basicamente porque no sabía. La emoción fue tal, que el publico sacó sus celular, desconozco si fue una razón de reconocimiento de lo indigiena o la sopresa de tener invitados por el show, la persona que tenía a lado grababa más a León que a Los Cogelones.
Hubo varios momentos emotivos, pero cuando León cantó Resguardum Ether el publico iluminó con la linterna de su celular todo el auditorio, me sorprendió de sobremanera, León Larregui parecia Macario en la cueva de la Muerte, con millones de almas representadas el velas viendo con atención a su guitarra acustica, y una voz que toca lo más profundo de nuestro ser “no hay nada más terso más puro que el brillo del momento”.
Las y los asisitentes al concierto estaban sumamente contena, hasta los de control de públicos, quienes están serios y muy bien vestidos, se volteaban a grabar fragmentos de las canciones, supongo que las atesoran como algo personal. Un señor s e acercó en el baño a presumirme que su hija le compró los boletos, él estaba euforico y bastante tomado, los describía como felicidad pura, León Larregui dio un concierto que muchos chilangos guardarán en su corazón.
