Cuando pensamos en música y en uno de los géneros más prolíficos, sin duda pensamos en Elvis Presley, el Rey del Rock que desde ese 1953 con “My Happines” en forma de disco de 45 revoluciones por minuto, cambió al mundo para siempre llevando a los estudios Sun Records a ser una leyenda más en Memphis. Detrás de todos los excesos, altibajos y mitos en su carrera su estrella siempre brillará por ser el creador de algo llamado Rockabilly y un honorable ciudadano de los Estados Unidos de Norteamérica. Este fin de semana, se inauguró una de las expos más grandes en Europa sobre el Rey, Angie Marchese, directora de Archivos de Graceland y comisaria de esta exposición, dijo: “es la primera vez que los objetos personales de Elvis procedentes de Graceland llegan a Europa, espero que la exposición tenga tanto éxito como la casa de Graceland”. El lugar que alberga las piezas más importantes que formaron parte de la vida del cantante es la arena O2 en el sureste de Londres.
“Presley representa el verdadero sueño americano, y él era realmente eso. La gente sabe lo famoso que es Elvis, pero poco se sabe del Rey del “Rock’n’Roll” como persona: un chico con amigos, familia, hija…, aquí lo podemos ver”, también explicó Marchese. Trajes, coches y fotografías personales están entre los más de 300 objetos de Elvis Presley, que se muestran desde este viernes 12 de diciembre en Londres bajo el nombre “Elvis en el O2: la exposición de su vida” y que estará abierta al público hasta el 31 de agosto de 2015.





Otro de los conjuntos más especiales de la exposición, por su color negro -Elvis vestía normalmente de colores claros-, es el “The Nixon Outfit”, traje con el que Presley visitó el 21 de diciembre de 1970 por el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon. En esta visita, Elvis quiso mostrar su respeto al máximo representante de la Casa Blanca, y fue condecorado con una Insignia de Agente Federal de Lucha Antidroga, capricho del propio artista. Presidiendo la sala principal del O2 de la exposición, se encuentra el coche que enamoró a Elvis -en la muestra se emiten imágenes de él conduciéndolo-, un Lincoln Continental Mark II, vehículo de lujo valorado en 10.000 dólares, una cantidad desorbitada en aquel entonces.
