
1980 es un año que para la mayoría de la población mundial pasó inadvertido, pero para Freddie Mercury significó despedir a su más grande ídolo y olvidarse de uno de sus sueños: el 8 de diciembre de 1980, mientras regresaba del estudio de grabación junto a su pareja, Yoko Ono, David Chapman, un fanático intoxicado por la lectura de J. D. Salinger y víctima de una mente atormentada y débil se acercó al cantante para pedir su autógrafo, y en cuanto Lennon le dio la espalda Chapman le dio varios tiros hasta que lo mató.
La escena musical acababa de perder a uno de sus grandes pilares, los fans de Lennon lloraban inconsolablemente y Freddie Mercury se recuperaba del impacto de la noticia.

En una de las tantas entrevistas a Mercury afirmó, aseguró y juró que John Lennon era un genio único en su especie, no había nadie capaz de hacer lo que él hizo y que no deberían intentarlo siquiera ya que su grandeza estaba más allá de todo límite.
Esta admiración tan genuina lo llevó, naturalmente, a componer un tema, no como homenaje o regalo, sino un tributo al cantante y a la admiración que sentía por él. Así surgió “Life is Real”, una de sus composiciones más extrañas ya que nació directamente del corazón y la idolatría, del dolor de la pérdida y de la admiración.

Según relataba Mercury, su manera de componer se basaba en una primera melodía y la posterior escritura de la letra, sin embargo, para la canción tributo “Life is Real” primero realizó un listado de palabras con la intención de darle forma de canción.
Siempre dijo que no estaba en sus intereses componer temas trascendentales y profundos (con la excepción de la mítica “Bohemian Rhapsody”), que los temas políticos y de protesta no eran su estilo. Lo que él buscó siempre fue crear música con la que sus fans salieran felices de sus conciertos.
Para “Life is Real” lo que hizo fue seguir su corazón, confiar en su calidad de músico y dejarse guiar por el mismo John Lennon: recreó los sonidos orientales tan característicos del beatle, le dio un toque surrealista y caótico a la letra y trasformó su propio estilo en una estética que remite perfectamente a Lennon como parte de The Beatles y como solista. Así fue como quiso rendir tributo a John al tiempo que se explicaba su muerte. Porque la explicación es que no hay explicación, «Life is a bitch, life is real, so real».

“Life is Real (A song for Lennon)” se lanzó en 1982 como parte del álbum Hot Space. La recepción de la crítica no fue buena en absoluto ya que esperaban un fenómeno insólito, pero no supieron ver que en realidad lo fue, estaban frente a un Mercury guiado por Lennon, aunque al final nada importó, la canción fue un asunto privado entre Freddie Mercury y John Lennon.
«Cuando John murió y yo compuse esa canción como tributo, era algo directo de mí para él, y no hay comparación posible con nada de lo que él hizo, ni de lo que yo hice».
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Cuando se trata de dos genios el resultado siempre será mágico, y para eso no hay críticas ni adjetivos, es sólo magia.
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