Todos recordamos el momento en el que nos conectamos con la música por primera vez, cuando las notas fueron capaces de elevar nuestros espíritus o hacernos recorrer sinuosos y oscuros valles. Pero es cierto es que esos artistas del sonido que nos hicieron sentir tanto no siempre alcanzan la inmortalidad, y son muchos los que quedan en el olvido de lo colectivo, a pesar de que fueron capaces de clavarse en nuestra memoria.

Podríamos decir que la industrialización de la música es la culpable. La más bella sinfonía puede pasar desapercibida a nuestros oídos si no hay nadie más que la avale; y al contrario, la canción más repulsiva puede viralizarse y contagiarnos hasta nuestros más íntimos átomos gracias a un público dormido que, inconsciente, la abandera. ¿Pero cuál es el secreto del reconocimiento en la música? ¿Cuál es el factor que empata al talento con la fama?

Hoy, frente a las mil y una bandas y artistas que subliminalmente promueven los superficiales intereses del neoliberalismo, los más aventureros suelen quedarse en las sombras; hasta que un ser afín escucha sus ecos desde los abismos y, gatillando la génesis de una masa crítica, produce finalmente el cambio y la revelación. “La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos”, dice la poeta Pizarnik. ¿Pero a qué se refiere? ¿Existirá alguna relación entre belleza y revolución?

Si esto es cierto, Nathy Peluso y Kali Mutsa son ejemplos perfectos. Las nuevas musas, las Euterpes del 2017 que han llegado para retar los oídos de un público adormecido. Es difícil catalogarlas bajo determinados géneros; y los elogios que pudiéramos lanzar no les harían justicia. Sólo quien se entregue a escucharlas y sentir logrará entender por qué entre la belleza —física y lírica— de estas artistas se esconde la revolución.
Nathy Peluso

Originaria de Argentina, Nathy Peluso radica en España; su música tiene una gran influencia de la cultura negra: hip hop, r&b, jazz, rap, ritmos africanos y un toque de soul componen la mezcla perfecta para Nathy. Sus letras están llenas de color y fiesta; pero al mismo tiempo la carga de sensualidad y girl power es una declaración de libertad que no le pide permiso a nadie.

Kali Mutsa

Por otro lado, Kali Mutsa —que significa “gata negra”— es el nombre artístico de Celine Reymond; una cantante que define su estilo musical como “religioso bailable, futurismo folk”. Algunos la han definido como “tropigipsy”, una mezcla entre el folclor y la seducción gitana y los ritmos tropicales de la cumbia y el reggaeton. A fin de cuentas, lo que menos importa es ponerle nombre a ese impulso rítmico que nos mueve cuando escuchamos a Kali.

**
La importancia y la influencia de las mujeres en la música hoy se percibe mejor que en cualquier otra época. Aquí te compartimos una lista de las 8 mujeres en la música indie que debes escuchar.
