
Ozzy Osbourne, el príncipe de la oscuridad, es una de las figuras más influyentes del rock y el metal desde sus primeros días. Con una vida llena de historias extremas, su apodo se lo ganó a pulso pero no todo en sus días ha sido fiesta alocada y murciélagos sin cabeza. John Michael Osbourne tuvo un amigo, tal vez su persona favorita en todo este mundo y una joven promesa en la música que ayudó a Ozzy a ponerse en el mapa después de Black Sabbath.
Randy Rhoads audicionó a regañadientes para la nueva banda solista de Ozzy, él no estaba realmente interesado pues trabajaba en su banda, Quiet Riot. Sin embargo, varios problemas internos que desembocaron en ruptura lo hicieron aceptar y así fue como, justo antes de presentarse por última vez con Quiet Riot, audicionó e inmediatamente le voló los sesos a un intoxicado Ozzy. Impresionado por el extraordinario talento en un solo, Ozzy lo contrató de inmediato, mientras Randy se sentía raro porque pensó que aún ni lo habían visto realmente.
Rhoads ni siquiera había cumplido la mayoría de edad y tampoco contaba con la aprobación del management de la banda para unirse a sus filas, pero Ozzy lo quería y luchó por darle su lugar. Pronto el estilo neoclásico de Rhoads le otorgó total libertad creativa sobre lo que estaba tocando y así, el álbum debut de la banda, Blizzard of Ozz entregó canciones como “Crazy Train” y “Mr. Crowley”. Nada más.
Conforme el tiempo pasaba, la historia del heavy metal se siguió escribiendo y la banda lanzó Diary of a Madman, otra producción llena de clásicos. Pero manejar una banda de la talla de Ozzy Osbourne y con una manager como Sharon Osbourne (en ese entonces Sharon Arden) no era tarea fácil. Con cambios de alineación, movimientos legales y excesos, Randy empezó a sentir tensión.
Y es que para ser honestos, Randy tuvo todo lo que cualquiera podría desear: una vida de rock and Roll, giras interminables, dinero, la amistad de Ozzy y el estatus de rockstar hecho y derecho, un propio modelo de guitarra Jackson y el título de “Mejor nuevo talento” por parte de la titánica revista Guitar Player… pero no era suficiente. Randy siempre fue de un carácter más tranquilo que el resto de la desenfrenada banda y él, a pesar de unirse de cuando en cuando a las fiestas, soñaba con titularse en la universidad y tocar música clásica. El metal parecía aburrirle poco a poco.

El abuso de sustancias de Ozzy era un factor determinante que dificultaba mucho la vida en una banda, cancelaba muchos shows por estar con resacas enormes y tenía episodios que transformaban su carácter. En alguna ocasión, Osbourne despidió a todos los miembros de la banda, incluyendo a su mejor amigo, solo para no recordarlo después. O bien, solía molestar a Randy con reemplazarlo en la banda por guitarristas más experimentados como Frank Zappa para su siguiente grabación. Rhoads se cansó poco a poco de esta situación y a pesar del respeto y cariño que sentía por su amigo, decidió abandonar la banda en buenos términos una vez que se cumpliera su contrato con la disquera.
Sin embargo, la vida es impredecible y después de tocar en el Coliseo Cívico de Knoxville en 1982, la banda partió a Florida para tocar en un festival. Nadie sabía que la joven estrella ya había dado su show final. Esa noche, Randy se acercó a Ozzy en el autobús de la gira y charlaron sobre la vida desenfrenada del vocalista. Preocupado por su amigo, Randy le dijo a Ozzy: «Te vas a matar, ¿lo sabes? Uno de estos días». Irónicamente, fueron las últimas palabras que le pudo decir.
Ozzy fue a dormir sin percatarse que el autobús había hecho una parada extra a la mañana siguiente para reparar el aire acondicionado en un pequeño aeródromo en Florida. El chofer del autobús y un piloto aéreo tomaron una avioneta sin permiso y volaron por los alrededores. Durante el primer vuelo, se dirigieron hacia el autobús para tratar de despertar a los que aún dormían, parecía que algo pasaba pero decidieron hacer otro vuelo con la promesa de que no harían nada alocado. A pesar de su miedo por volar, Randy decidió abordar para tomar fotos áereas del campo para regalarle a su madre.
Durante el segundo vuelo de aproximadamente 5 minutos, el avión volvió a tratar de llamar la atención del autobús con vuelos muy cercanos al mismo. Algo estaba mal. El avión hizo dos intentos satisfactorios de pasar cerca del autobús, pero al tercero empezó a tambalearse y golpeó con un ala el autobús, rompiéndola en dos partes.
La avioneta perdió el control y empezó a hacer espirales en el cielo antes de seccionar la copa de un árbol y estrellarse en el garage de una mansión cercana, inmediatamente se incendió. Un Randy Rhoads de 25 años perdió la vida al instante y tanto el piloto, como la maquinista de la banda quedaron irreconocibles tras el accidente debido a las quemaduras.
En un comunicado oficial, Ozzy contó su parte de la historia: «Desperté por una explosión e inmediatamente pensé que habíamos golpeado a otro vehículo en el camino. Salí de la cama gritándole a mi prometida Sharon ‘¡Bájate del autobús!’. Mientras tanto, ella estaba gritándole a todos que se bajaran del autobús. Cuando me di cuenta que era nuestra gente en el avión, me fue muy difícil encontrar ayuda. De hecho, tomó casi media hora para que llegara un pequeño camión de bomberos que parece que roció tres galones de agua sobre el infierno. Preguntamos por más asistencia, como teléfonos, pero nadie nos ayudó».
Rhoads casi no bebía ni consumía drogas, cuando lo hacía prefería el anís. Coleccionaba trenes de juguete y buscaba maestros de guitarra clásica cada que podía. Fumaba como chimenea, según Osbourne, «Randy habría ganado la medalla de oro en las olimpiadas del fumador». La tragedia marcó la vida sus seres queridos para siempre y la del mundo de la música en general. Pero Ozzy Osbourne no volvió a ser el mismo.
36 años después de la partida de su amigo, Ozzy tuvo la oportunidad de escuchar las grabaciones de la guitarra de Rhoads y se vio sumamente conmovido. «Randy Rhoads fue una gran parte de mi vida y aún lo es. Siempre estoy pensando en él». En entrevista con Rolling Stone, Ozzy confesó haber sentido culpa muchos años y el sentimiento de que de no haber invitado a Randy a tocar, seguiría con vida. Al menos, de haber estado despierto, Ozzy sabía que habría estado en el avión con él. Por muchos años se quedó estancado hasta que Sharon lo empujó a continuar, aunque de buenas a primeras, para Ozzy no existía reemplazo alguno para Randy en la banda y no había nada qué hacer.
«Si Randy hubiera vivido, creo fuertemente que habría sido uno de los más grandes guitarristas que hayan pisado la tierra». A pesar de su corta edad, definitivamente lo fue y no volvimos a ver un talento como el de él jamás.
Foto: Pinterest
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