Un músico es un artista que se comunica a través de su instrumento y su voz. Él, es un medio para transmitir el arte. Un bello vehículo que brinda caricias a los oídos, suspiros a los enamorados o lágrimas a los angustiados. Todos merecen ser reconocidos porque la perfección en su trabajo se debe a largas horas de ensayo y a una perseverancia inquebrantable. El problema es que el reconocimiento y la gloria pueden alterar su juicio y convertirlos en villanos.
La tendencia es que entre más fama tenga el artista, mayor sea su pedantería y su egocentrismo. Se sienten como unos dioses que deben ser venerados por todos sus seguidores. Por fortuna también existe el lado contrario, en el cual el músico mantiene los pies sobre la tierra y nunca olvida que su trabajo es hacer música en lugar de hacer polémica con sus actos. Un buen ejemplo es Dave Grohl, quien fue el baterista de Nirvana y ahora lidera la banda Foo Fighters.
Dave es un rockstar sin lugar a dudas. Junto con Cobain y Novoselic alcanzó el éxito mundial. Ahora con su banda se consolida como uno de los mejores músicos de estos tiempos. Con toda la fama del mundo en sus bolsillos sigue siendo una persona sencilla y centrada. Su carácter es tan ecuánime que el concierto de iTunes Festival 2011 paró el show porque entre el público se estaba suscitando una pelea y él no permite esta clase de actos en sus presentaciones.
Conoce el antes y el después de los músicos más legendarios
Como todo un verdadero rockstar, hizo que las personas que estaban ocasionando problemas fueran desalojadas del lugar mientras él descargaba su furia con un par de furiosas palabras, porque como él dice, a sus conciertos no se va a pelear sino a bailar. Dave Grohl es el ejemplo perfecto de cómo deben ser los músicos famosos, pero no todos pueden ser tan grandes como él. La siguiente lista hace un recuento de todos los artistas a los que la fama convirtió en seres engreídos, delicados o detestables.
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7. Kanye West

La fama de Kanye West se construyó a partir del escándalo y su música. Mucha gente lo odia y desaprueba su faceta como músico, pero incluso Lou Reed antes de morir escribió un enorme texto sobre la grandeza de su disco “Yeezus”. El mismo Lou acepta la pedantería e inconsciencia de West al autoproclamarse un dios, pero reconoce que su música es buena. El problema de Kanye es que es Kanye, es decir, un engreído sin remedio. Es muy posible que sin fama él ya fuera así de odioso y cuando la alcanzó, lo único que pasó es que se hizo pública.
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6. Jerry Lee Lewis

Jerry es uno de los músicos estadounidenses que experimentó una de las vidas más salvajes del mundo del espectáculo. En la década de los 50 era tan rebelde y sus provocaciones sexuales tan grandes que Elvis era un niño tímido a su lado. Bebía una botella entera de whiskey antes y después de un concierto. Era tan engreído que en una ocasión dijo que lo único que lamentaba como intérprete era no poder sentarse con el público y verse a sí mismo en el escenario. Su éxito decayó cuando se corrió el rumor que se casó con una de sus primas que tenía sólo 13 años. Él sí que aprovechó su fama al máximo.
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5. Elvis Presley

Es indiscutible que Elvis es el Rey. Su aportación a la música es aplaudida por artistas de la talla de John Lennon o Bono, entre muchos otros. Pero mientras más grande se hacía su fama, más se nublaba su juicio. Pasó de los escenarios a las películas de Hollywood, convirtiéndose en la cara más bella del cine, mas él no era actor, sino músico. Cuando por fin se pudo desenganchar de la actuación, su dotes en la música habían perdido el toque de gracia y poco a poco tanto su cuerpo y su espíritu se deterioraron. Al final Elvis Presley pasó de ser un símbolo sexual a un cantante que daba vergüenza y compasión. Todo esto gracias al exceso de fama que vivió.
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4. Sid Vicious

Sid Vicious entró a Sex Pistols a gozar de la fama y a firmar su sentencia de muerte. Él era amigo cercano de Johnny Rotten y al principio sólo disfrutaba de los conciertos de los Pistols como fan. Cuando Glen Matlock abandonó el grupo, Rotten metió casi a la fuerza a Vicious. Sid era un demonio y aunque no tenía oído para la música, tomó el papel de bajista. El gusto le duró poco porque el estilo de vida de rockstar lo condujo directamente a un fuerte problemas con las drogas. Tras matar a Nancy y ser liberado de la cárcel, Sid Vicious murió de sobredosis en la fiesta que celebraba su libertad. “Supuestamente murió por una sobredosis preparada por su propia madre”, comentó Johnny en su biografía.
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3. Bono

Bono sufrió un drástico e irreversible cambio en unos cuantos años. Por un lado sentía la necesidad de crear música y por el otro el de apoyar a los más necesitados. Cuando U2 alcanzó popularidad y fama con “The Joshua Tree”, él vio una brecha para abrirse camino en el mundo del altruismo y la bondad. De la noche a la mañana pasó de ser músico a político y santo caritativo. Bono se autoimpuso la responsabilidad de velar por el mundo, como si fuese el nuevo profeta. El poder que le trajo su banda lo separó del suelo y le otorga la habilidad de caminar sobre el agua como un dios.
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2. Axl Rose

Axl Rose era un chico de pueblo con deseos de triunfar. Motivado por hacer música, viajó a Los Ángeles y formó la banda Guns N’ Roses. Alcanzó la gloria junto con Slash, pero su temperamento hizo que el sueño durara poco debido a su enorme ego. En 1991, durante la gira Use Your Illusion, Axl perdió la cabeza y se lanzó al público para confiscarle una videocámara a un espectador porque había quedado explícito que no se permitían grabaciones. Después de arrebatársela a su propietario, el vocalista dijo: “Gracias a la seguridad de mierda, me voy a casa”, dejando a más de 2,500 aficionados sin espectáculo.
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1. Morrissey

El exvocalista de The Smiths es uno de los músicos más exigentes de la historia, al grado que cae en la pedantería. Durante el Festival de Viña del Mar del 2012, Morrissey pidió que durante su show no hubiera ningún tipo de interrupción, negando la entrega de los premios como es la costumbre a mitad del concierto. Cuando terminó su repertorio salió con paso solemne sin decir adiós. Otra muestra de su descontrol tuvo lugar en Polonia, cuando abandonó un concierto porque “uno de los espectadores cercanos al escenario dijo palabras extremadamente ofensivas”. Al parecer la fama transformó a Steven en una alma delicada susceptible a la brisa del viento.
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Estos siete artistas, en lugar de crecer y mejorar a través del arte, dejaron que la fama les hiciera retroceder unos cuantos pasos en la escala evolutiva y creen ser unos dioses cuando en realidad se comportan como unos seres inconscientes. Ellos se dicen a sí mismos “rockstar”, pero su gran presunción y egocentrismo los coloca como los músicos incomprendidos que ya nadie quiere seguir aguantando. Puedes seguir la discusión sobre este tema leyendo “12 mitos sobre ser rockstar” y “¿Es Kanye West el mayor rockstar del planeta?”.
