El podcast Par de Tres, conducido por Alex, David y Moisés, se ha vuelto tristemente célebre por basar su popularidad en chistes clasistas disfrazados de humor. Su reciente comentario, calificando al Buen Fin como la “festividad favorita de los nacos”, no solo refleja una visión profundamente elitista, sino que evidencia un problema mayor: cómo algunos contenidos normalizan la discriminación bajo la excusa de “es solo comedia”.
‘Par de tres’ llama “festividad de nacos” al Buen Fin
En uno de sus más recientes videos, el trío de jóvenes habló acerca del Buen Fin y se refirieron a estas fechas como “la festividad favorita de los nacos”, lo que encendió las redes sociales rápidamente entre quienes han condenado sus palabras y quienes los apoyan.
“¿Cuál es la festividad favorita de los nacos? El Buen Fin. No lo hablé con ustedes, lo hablé, lo medité con mi almohada yo solito, lo platiqué y llegué a esa conclusión”, fue lo que comentó Alex Tacher en el show.
De inmediato, sus amigos comenzaron a reírse y a ofrecer su punto de vista que no era mejor que lo anterior. Más adelante, el joven continúa con su argumento:
“Es chido el Buen Fin, todo ok, pero siento que los nacos lo hacen festividad, y ahora no digan ‘ay qué hijo de pu… me dijo naco’. Naco es el que lo hace festividad, puede ser un guey que vive muy bien o uno que vive muy jodido”
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Llamar al Buen Fin una “festividad de nacos” perpetúa un clasismo que ya está demasiado arraigado en nuestra sociedad. En México, el término “naco” se usa históricamente para descalificar a quienes no cumplen con ciertos estándares de clase, gustos o estatus económico, y este tipo de bromas solo refuerzan esas jerarquías sociales.
El problema no está solo en la palabra, sino en la actitud que conlleva: la idea de que quienes participan en iniciativas como el Buen Fin —diseñadas precisamente para ofrecer opciones de compra accesibles— son automáticamente ridiculizados por su “baja” posición social. Este tipo de narrativa divide a las personas en categorías que perpetúan la desigualdad y minimizan las luchas diarias que enfrentan millones de mexicanos día a día.
El clasismo no es un chiste ni un “sentido del humor”
A veces, se argumenta que “es solo un personaje” o que “no lo dicen en serio”. Sin embargo, los hosts de Par de Tres no operan en un vacío. Al reírse de temas como el consumo popular o estigmatizar prácticas comunes en sectores de menor poder adquisitivo, no solo hacen eco del clasismo sistémico, sino que lo validan frente a una audiencia joven que podría tomarlo como referencia.
El clasismo no es algo que ocurre de forma aislada. Es un síntoma de una sociedad que no ha sabido reconciliar su desigualdad, y este tipo de contenido se convierte en un espejo que amplifica lo peor de nuestras actitudes. En lugar de invitar a reflexionar, trivializan el problema y lo vuelven parte de su marca.
Apoyar este tipo de podcasts significa normalizar un discurso que divide y perpetúa prejuicios. Y más aún, reproducen dinámicas elitistas que llevan décadas dañando nuestro tejido social.
Consumir este tipo de contenido no solo valida su mensaje, sino que alimenta una narrativa que no aporta nada positivo. Existen alternativas mucho más constructivas y divertidas que no necesitan burlarse de los demás para generar impacto. Si bien reírnos es importante, también lo es reconocer cuándo esa risa proviene del dolor o la exclusión de otros. En un país como México, con niveles de desigualdad tan marcados, no podemos darnos el lujo de aplaudir este tipo de discursos disfrazados de comedia.
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