Argumentos que puedes decirle a tu pareja si es demasiado celosa

lunes, 10 de julio de 2017 13:12

|Rodrigo Ayala

Los argumentos de una persona celosa tienden a ser, en la mayoría de los casos, infundados. Su temor a quedarse sola, a que su pareja se enamore de otra persona y su terrible inseguridad la llevan a crear historias que sólo existen en su cabeza. Las personas celosas ven peligro donde no lo hay y eso puede agobiar a los demás, pues sus constantes reclamos y peleas son resultado de una siniestra fantasía.

Una persona celosa llega a tocar grados realmente histéricos en los que revisa la ropa, el celular, los archivos y todo lo que pertenece a su pareja para cerciorarse de que no es víctima de una infidelidad. La sigue, acosa y persigue por todos los medios para comprobar que ella o él no está haciendo nada que la afecte. Todas estas acciones son parte del síndrome de Otelo: la máxima expresión de celos que un individuo puede demostrar hacia otro.

«Cuando se llega al extremo del homicidio es que existe otro tipo de personalidad patológica de base como la paranoia o un delirio celotípico», menciona el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin.

Muchos de los que viven bajo la sombra de una pareja celosa pueden llegar a sentirse incómodos o hasta asfixiados. ¿Alguna vez has estado en una relación donde los celos hayan sido una parte oscura de tu relación? ¿Cómo te sentías, pudiste manejarlo? Sobrellevar a una persona aquejada por celos enfermizos es muy complicado, pero a través de argumentos o réplicas ante los que no tenga posibilidad de contraatacar o discutir, tal vez sea posible hacerlo entrar en razón. Los siguientes casos te pueden dar una idea sobre cómo dirigirte a la persona celosa que está haciendo que pierdas la paciencia:

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Tu pareja dice: Estoy segura de que me engañas.

Puedes contestar: Dame una prueba real de que lo hago y te daré la razón.

Si no has sido infiel y sabes que la otra persona no tiene absolutamente nada que pueda demostrar contra ti, tienes el conflicto ganado. La desarmarás al instante y tal vez se esforzará en dejar de levantarte falsos.

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Tu pareja dice: ¿Crees que no me di cuenta de que te la pasabas viéndola(o)?

Puedes contestar: Sí, en efecto, lo hacía cada vez que se dirigía a nosotros.

Si tienes la certeza de que esa persona –que supuestamente te gustó– no te interesa en absoluto, debes sentirte en paz. La personalidad insegura de tu pareja la lleva a creer en sus propias fantasías, pero si tú te continúas firme ante sus reclamos puede que sus miedos desaparezcan.

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Tu pareja dice: Estuviste con otra persona engañándome, ¿verdad?

Puedes contestar: Puedes preguntarle a quien tú quieras dónde y con quién estuve.

Al decirle que otros pueden comprobar lo que le estás diciendo, no le quedará más remedio que confiar en ti. Tener siempre un as bajo la manga en forma de testigos será una manera de defender la verdad.

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Tu pareja dice: A partir de ahora me vas a enviar fotos de los lugares dónde estés o me llamarás para reportarte.

Puedes contestar: No tengo nada que ocultar, pero no tengo por qué darte ese tipo de información.

En una relación debe existir una paridad de condiciones. Si él o ella te exige algo tan descabellado como enviarle tu ubicación en cada momento, exígele lo mismo y cuando se niegue tal vez entienda lo absurdo que es presionarte de esa manera.

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Tu pareja dice: No me quisiste llevar para poderte ir con alguien más, ¿verdad?

Puedes contestar: No lo hice porque sé que ese lugar no te gusta. ¿Te hubiera agradado acompañarme a un sitio dónde nunca has estado cómoda(o)?

Si tu pareja te reclama por no haberla invitado a un sitio donde siempre se ha sentido a disgusto, no tienes la obligación de invitarla ni ella el derecho a reclamarte. Su argumento se basa en la inseguridad de que la engañes, no en el deseo de estar contigo. 

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Tu pareja dice: ¡Sé que algún día me vas a dejar!

Puedes contestar: Yo tengo más motivos para sentir miedo, pues todo el tiempo dudas de mí y es me hace pensar que algún día me abandonarás.

Puedes aplicar esta réplica cuando sabes que en el pasado tu pareja se cansó de otras personas sin tener razones reales. Si tú siempre has sido sincero con él o ella, no tienes que preocuparte de nada y menos dejar que te chantajee sin ningún argumento.

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Tu pareja dice: Si me engañas y te vas con otra persona sería lo peor que me pudiera pasar. ¡Sería un fracaso para mí!

Puedes contestar: ¿Me tomas como una recompensa? ¿Estás conmigo sólo porque significo un triunfo para ti?

Es una manera de hacerle ver la situación desde una perspectiva diferente, una que la haga reflexionar acerca de ella misma e, inclusive, que la haga sentirse acorralada. Así como ella o él pone en entredicho tus sentimientos, tú puedes hacer lo mismo sobre su amor hacia ti. En el fondo hay muchas personas que están con alguien no precisamente por amor sino por conveniencia o hasta por miedo a estar solos.

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Para los celos, así como para cualquier otro rasgo enfermizo que dañe tu relación de pareja y –por ende– tu salud mental, existen límites que no deben ser excedidos por nadie. No permitas que una persona te destruya con sus inseguridades, sobre todo, cuando no has dado motivos para que se comporte de esa manera. Por grande que sea tu amor por aquélla o aquél que muestra unos celos descomunales, no es válido bajo ninguna circunstancia que su relación se esté quebrando debido a situaciones infundadas. Da un paso al costado y plantéate si vale la pena soportar ese infierno.

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En una relación de pareja se suscitan cientos de actitudes que sólo deterioran o impulsan a las personas a ser mejores. ¿Sabes si competir con tu pareja te hace mejor persona o sólo destruye tu relación? Los celos son uno de tantos defectos que pueden destruir una relación desde sus cimientos, aquí cabe una reflexión sobre un error que a menudo se comete en las relaciones: razones por las que la intolerancia te puede llevar al fracaso.

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Fuentes

BBC

REFERENCIAS:
Rodrigo Ayala

Rodrigo Ayala


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