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El tema de violencia de género está más latente que nunca en redes sociales y no porque sea algo nuevo o un problema reciente, sino porque cada vez somos más las víctimas que deseamos dar a conocer nuestro testimonio para que llegue a otras mujeres, para concientizar, exigir justicia y para hacerles saber a las demás que no están solas, no estamos solas. Sin embargo, por desgracia, no todas las reacciones son como nos gustaría que fueran, existen personas que no tienen la capacidad de empatizar y, por ende, suponen que tienen el derecho de juzgar, criticar y, además, agredir con quienes, ni siquiera, deberían estar ofendidos, es decir, con las víctimas.
Las personas no se indignan al enterarse de que 8 mujeres más han sido agredidas en las últimas 2 horas, sino cuando se enteran de las condiciones en las que esas mujeres se encontraban, restándole culpa a la única persona que la tiene y pasándosela a la menos indicada.

Otro punto grave es que los medios de comunicación también contribuyen a seguir normalizando la violencia de género, les restan importancia a los testimonios de víctimas y las cuestionan por, mencionando un ejemplo, beber de más, por no denunciar antes, por seguir relacionándose con su agresor o por no llevar la ropa “adecuada”. Los medios también contribuyen a la ceguera de no entender el delito tan grave que es una violación pero, sobre todo, que el único responsable es el violador.

La sociedad no toma bien que las mujeres alcemos la voz, no tardan en burlarse, atacar, juzgar y opinar al grado de ridiculizarnos, lo que nos confirma que vivimos rodeadas de masas misóginas que continuan con su pacto patriarcal y, lo más grave, que no buscan romperlo. El feminismo incomoda y nuestra lucha provoca malestar porque la violencia, el machismo y la misoginia están tan normalizados que no logran empatizar con nosotras y ver la destrucción y la desgracia de la que se están convirtiendo en cómplices.
La violencia pasa desapercibida y la incomodidad y los chistes salen a la luz al instante porque la sociedad ha trabajado mucho para que, cuando la tragedia aparece, no logren verla con claridad y, entonces, se rían sin cuestionar el verdadero problema.

Es hora de que entendamos todos que las mujeres no sufrimos violencia porque nosotras “nos lo busquemos” y lo peor es que esto aumenta cada vez más; de acuerdo con el Foro Económico Mundial, nos encontramos a más de doscientos años de lograr la igualdad de género porque el sistema patriarcal nos sigue considerado “el sexo débil”, porque nos siguen pagando menos que a los hombres, porque se sigue normalizando la violencia, porque sigue queriéndose callar la voz femenina, por eso nos faltan más de dos siglos para conseguir lo que queremos y es una completa injusticia.

Que tú te burles de las víctimas, que tú calles cuando eres testigo de una agresión, que tú le des la razón a los medios de comunicación, que tú cubras a tu amigo acosador, que tú hagas menos a las mujeres, te vuelve un cómplice. Encubres la violencia, encubres a los violadores y nosotras terminando siendo el chiste de toda una sociedad patriarcal.

No violas pero callas, no matas pero te ríes, no golpeas pero eres indiferente ante la violencia y, déjame decirte que, eso también te vuelve cómplice.
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