
No importa qué tan lejos estemos, no importa si tú tengas tu propia casa y yo la mía, no importa si es de madrugada o cualquier día de la semana. Hermana, siempre voy a estar para ti. Los momentos tristes o felices, todos sin excepción, quiero vivirlos de tu mano. Sé que a veces podríamos tener diferencias o nuestras vidas tomen rumbos distintos pero mi corazón siempre se esforzará por ayudarte en aquellos días grises, abrazarte y sostenerte cuando sientas que caes, limpiarte las lágrimas y recordarte lo grandiosa que eres.
Hay muchas cosas que pueden lastimarnos en el mundo, lo hemos experimentado desde que nacimos. Desde pequeñas hemos estado la una para la otra en todo momento, a veces hasta sufriendo por las cosas más simples pero jamás juzgándonos ni regañándonos, solo siendo una compañía fuerte y amorosa.
Eres una parte de mí y sé que yo soy una parte de mí así que tus días grises para mí también lo son. Quiero ver por siempre una sonrisa en tu rostro y esa mirada de ilusión que conocemos, pero también sé que a veces nuestro brillo se apaga y para eso está la otra, para ayudarle a volver a brillar.
En nosotras aplica muy bien el dicho que dice “No hay que apagar a alguien para brillar”, contigo lo siento, me encanta verte exitosa, en lo más alto de la cima porque sé lo fabulosa, inteligente, astuta y hábil que eres. Jamás dejes que nada ni nadie te diga lo contrario.

Hermana, sé que has pasado por varias batallas y estoy consciente de lo duro que ha sido. Admiro tu valentía y fuerza, eres una mujer única que merece todo el amor y reconocimiento. No importa si alguien no te da medallas o la vida se la pasa aplaudiéndote, tú eres suficiente como para seguir caminando firme, con la cabeza en algo y un corazón de acero. Confío en que hay mejores momentos, sé que todos, buenos y malos, los vamos a disfrutar juntas.
Porque sí, también se vale sufrir y no tratar de esconder el dolor. Llorar, gritar, golpear a la almohada o salir corriendo para liberar energía hasta que las piernas no respondan más. Yo te acompaño, jamás te voy a criticar o juzgar, yo estaré lista con oídos y brazos para ayudarte a lo que necesites.
Sé que harías lo mismo por mí porque me has demostrado tu amor todos los días, aunque no esté pasando por un momento complicado. Quiero que sepas que es mutuo y quiero regresarte todo el agradecimiento que siento por las veces que no me has dejado sola.
Te amo, hermana.

