Estilo de vida

Codependencia: la relación más dulce y destructiva que podrás tener

Estilo de vida Codependencia: la relación más dulce y destructiva que podrás tener





Todo empieza con una sonrisa. "Nunca pasaría nada entre nosotros", piensas mientras te enfocas en captar cada uno de sus defectos. Un sutil cruce de miradas te causa gracia y entonces descubres cuánto le gustas, aunque estás consciente de que no te atrae en lo más mínimo. Con el paso de los días, sus intentos te parecen patéticos e incluso empiezas a esquivarlo. Tres meses más tarde, sin darte cuenta cómo ni cuándo, estás profundamente enamorada de alguien que nunca soñaste.

La relación los desborda más cada día. Aunque es una persona solitaria, descubres que es más dulce de lo que jamás imaginaste. "No puedo vivir sin ti", afirma mientras acaricia tu cabello y tú sientes que tus pies se despegan del suelo. Las salidas con tus amigos son cada vez menos y al principio te parecen encantadoras esas preguntas que con molestia te interrogan celosamente sobre lo que hiciste.

Te repite que eres la mujer más bella y que nada vale sin tu amor. Poco a poco, la situación se torna algo incómoda. Los halagos desmedidos dejan de surtir efecto y no sólo están fuera de toda realidad, parecen hostigadores. Lo enterado que está de tus redes sociales te asusta un poco y después de una fuerte discusión, promete no volver a comportarse de forma tan intensa. Le crees y vuelves a su lado porque sientes compasión, pero el ciclo está en marcha: tu relación está basada en la dependencia emocional.

Muchas conductas enfermizas que develan este tipo de trastorno psicológico se esconden detrás de lo que la sociedad considera romántico, apasionado e incluso deseable dentro de una relación. Nunca vienen mal un poco de celos, halagos desmedidos y que esa persona esté todo el tiempo al pendiente, ¿cierto? Si este discurso te parece cercano, conoce los síntomas que identifican que estás dentro de una lógica de apego afectivo que sólo terminará por destruir dulcemente a ambos:

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Celos enfermizos

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Pueden iniciar con una simple pregunta en tono molesto: "¿Quién es tu amigo?" o "¿Por qué no me escribías?", pero se trata de una conducta que tiene como objetivo coartar tu libertad consciente o inconscientemente. Las personas que ejercen el apego afectivo de forma activa tienden a sospechar de cada acto de su pareja, molestarse sin razón alguna y hasta generar toda una historia en su mente donde son víctimas de infidelidad.


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Miedo al abandono

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"Si me dejas, me muero" puede parecer una declaración tan cursi como romántica, pero en realidad es una forma sutil de indicar que algo no marcha del todo bien en tu relación. Presta especial atención a frases y conductas similares, pues el vacío con el que cargan los dependientes emocionales les obliga a intentar asegurar a como dé lugar la atención y convivencia mutua. En vez de manifestar un duelo común cuando termina toda relación, suelen perpetuar los vínculos y el abandono les causa terror.


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Condicionamiento y control

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Se trata de un punto crucial antes de que sea demasiado tarde. Si tu pareja comienza con bromas que cada vez toman más forma de reclamos acerca de cómo te vistes, las personas que frecuentas, tu forma de dirigirte a los demás o la relación que tienes con tu círculo de amigos, podría tratarse de un dependiente emocional. El control es fundamental para generar apego afectivo malsano y estas personas tienden a ensimismarse en su relación.


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Obsesión por la pareja

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Un rasgo que demuestra que alguien sufre de este trastorno es la forma en que se vuelca en su relación de pareja. Es completamente normal sentirte entusiasmado durante el enamoramiento y a veces eufórico, pero se convierte en una obsesión cuando esa conducta es imposible de controlar y requiere estar comunicado permanentemente con la pareja. Si sientes que tu pareja te agobia por teléfono, en redes sociales o en vivo y lo hace contra tu voluntad, debes poner un alto.


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Pérdida de identidad

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Tu pareja puede ser maravillosa, pero eso de ningún modo significa que ambos pierdan su autonomía y terminen dependiendo el uno del otro. Cuando una persona dependiente se involucra en una relación seria, tiende a imitar el comportamiento de su pareja: adopta gustos, frases e incluso cosas que antes le parecían molestas. Tener una influencia del ser amado es normal y agradable, pero ensimismarse hasta perder la identidad propia y depender de la pareja es un rasgo de apego afectivo.


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Exigencia desmedida

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Un dependiente siempre exigirá más y más de la pareja en la relación, aunque no sea capaz de formar vínculos solidarios y generar acciones recíprocas con el ser amado. Mientras más pide, menos da y si la otra persona juega el rol de dependiente pasivo, pronto descubrirá que está entregándose al máximo ante un amor construido sobre la nada, que no es capaz de llevar una relación sana.


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Autoengaños

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Es una mentira clásica, tanto en los dependientes activos como en los pasivos. Cuando una persona de confianza les pregunta o sugiere terminar su relación después de mirar cuán mal va, suelen ser los primeros en excusarse y afirmar dichos como :"son problemas normales de todas las parejas", "nos vamos a arreglar" y similares. Se trata de una negación potencialmente dañina que sólo sumerge a las dos partes de una relación codependiente en un abismo del que ninguno es capaz de salir.


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Aprende a utilizar las redes sociales a tu favor y no permitas que la despersonalización de la comunicación juegue en contra de tus relaciones afectivas luego de leer "Cómo destruyen Whatsapp y Messenger tu relación de pareja sin que te des cuenta?". Si crees que muchas cosas de las que te dice esa persona especial parecen sacadas de un cuento de hadas y no tienen relación alguna con la realidad, aprende "¿Cómo reconocer si tu pareja es un mitómano?".







Referencias: