Crecer no sólo significa aumentar de tamaño y lucir más viejo. Para poder decirte perfectamente un “adulto” debes hacerte responsable de muchas cosas; aquellos que ya han comenzado ese camino de experimentaciones “maduras” o propias de la edad, se habrán dado cuenta de que incluso el emprender esta vida no infantil conlleva rasgos más allá de las deudas, rentas, compromisos y mantenimientos, sino que se perfila con mayor fuerza a esos pequeños detalles que esconden la verdadera obligación de cuidarse: tener tus cosas limpias, procurar cierto orden en donde vives, lavar ropa y demás, pero sobre todo, no morir de hambre.

Y no nos referimos a una muerte por falta de recursos económicos, hacemos hincapié en esa facultad poco explorada de no sucumbir en la cocina ante malas recetas, pocos artículos de preparación, ideas erradas, miedo al aceite o cosas calientes, entre otros estigmas del arte culinario en casa.
Entonces, si cumples con alguno de estos puntos:
a) Tienes menos de 30 años.
b) Vives por tu cuenta o planeas hacerlo muy pronto.
c) Ves en tu futuro próximo la necesidad de compartir tu hogar con alguien más.
d) Te gusta cocinar pero no sabes cómo ganar expertise en ello.
Los siguientes consejos están completamente diseñados para ti.

–
Pasta
Ya no se puede perdonar que prepares una sopa instantánea en el microondas; debes seguir las instrucciones del empaque para un spaghetti o unos macarrones, pero a ello debes agregarle cantidades casi obscenas de sal, hierbas de olor y mantequilla, mucha mantequilla. De lo contrario, tu pasta saldrá del agua como barritas de pan sin sabor.
–
Huevo
Tienes que perder el miedo a voltear o batir un huevo en la sartén. Es imposible que sólo pienses desayunar huevos estrellados por el resto de tu vida sólo porque no soportas la idea de quemarte o regar todo en el suelo. Seguro esto pasará las primeras veces, pero con la práctica sabrás que incluso un omelet es fácil.

–
Hacer una salsa
Sobre todo de sartén, que es la más fácil. Ésta se puede adquirir después de freír un poco de pollo o carne: sin desperdiciar el aceite y los jugos que quedaron en el fondo, puedes agregar vino blanco, ajo, un poco de cebolla y jitomate molido para acompañar con un buen pan.
–
Vinagretas
Los aderezos o vinagretas que venden en el súper, sí, son buenos, pero nada como tomar un chorrito de vinagre, de aceite de olivo, limón, pimienta y sal para después dejar volar tu imaginación creando un sabor estupendo que acompañe tus ensaladas o panes.

–
Usar un cuchillo
Uno de cocina, claro, y sin ese riesgo de encontrarte en el piso de tu casa. Comienza cortando una cebolla, nada mejor para aprender a usar un instrumento punzocortante. Te darás cuenta de que tu mano operadora sólo debe tomar el manguillo y que los dedos de la mano que sostiene el alimento deben estar siempre hacia adentro. Practica.
–
Lavar vegetales
No. No puedes usar jabón o fibras siempre. Tampoco basta con un chorro de agua directo; debes tener dos bowls a la mano, uno con agua fría y el otro vacío. El que contiene agua es para que sumerjas tus verduras allí hasta que veas toda la basura hundirse en el fondo y el otro es para que deposites lo ya lavado en él.

–
Cocinar tres alimentos básicos
Pueden ser los que tú decidas, pero debes demostrar tu maestranza en ellos. Recuerda que estos te salvarán en reuniones, fiestas, desayunos, cenas y demás. Cuando sientas que puedes prepararlos con los ojos cerrados, es momento de aprender más o experimentar con esos mismos.
–
Hornea algo
Efectivamente, el horno puede ser terrorífico o incomprensible. Ya sea que temas por tu vida e imagines tu casa en llamas después de usarlo o no sepas para qué son tantas perillas con números y signos, debes dejar ir todos esos prejuicios. Sólo necesitas unos cerillos largos (si tu estufa no es completamente eléctrica), saber convertir de grados celcius a farenheit o viceversa y saber que hay varios momentos de horneo. No puedes depender las pastelerías por siempre, además, presumir unas galletas o un pastel hecho por ti no se compara con nada.

–
Saltear verduras
O si quieres decirlo de una manera que impresiones a tus invitados o familia, hacer verduras sauté. Este procedimiento es muy divertido y rápido; calienta una sartén como si quisieras meter a tu peor enemigo en ella, agrega un poco de aceite y coloca algunas piezas de verdura en ella. Las suficientes como para poder poner atención en cada una de ellas, voltearlas sin problemas y sacarlas de allí antes de que pierdan color o sabor. Investiga un poco más y acompaña todo lo que quieras con este alimento.
–
Limpiar tu cocina
No basta con barrerla, trapearla y sacudirla. Cada parte de ella necesita atención y cuidados especiales. Por ejemplo, un refrigerador necesita un trozo de carbón o un desodorante especial para no apestar a alimentos guardados, un microondas se lava en su interior con una solución de agua y bicarbonato, etcétera. Investiga y no permitas que tu cocina termine como un chiquero.

¿Qué más necesitas para ser una deidad de la cocina? Preparar algo, claro está, pero nos referimos a que te quites el miedo, el prejuicio y aceptes que la comida rápida o congelada no es una opción adulta en tu vida para que tomes entre tus manos la decisión de divertirte cocinando. Aunque en tus primeros intentos hasta el agua te quede salada, nada puede salir tan mal. No puedes llegar a tus 30 sin saber esto.
***
Te puede interesar:
Consejos para cocinar sin gastar mucho
50 cosas que estás haciendo mal al cocinar y te hacen parecer un novato
*
Referencia:
THRILLIST
