Es preciso aprovechar el furor causado por 13 Reasons Why, la serie de Netflix basada en la novela homónima de Jay Asher, para hablar de un tema que está afectando a muchos, sobre todo jóvenes, en la actualidad. Si bien es cierto que algunos han decidido dejar de pronto este mundo supuestamente a raíz de la serie, vale la pena preguntarse por qué se culpa tanto a la ficción ofrecida por un programa televisivo en vez de indagar bien en el asunto. Desde un ángulo romántico, el suicidio tiene cierto encanto, especialmente magnificado por figuras esenciales de la cultura y el arte. Sylvia Plath, Ernest Hemingway, Hunter S. Thompson, Reinaldo Arenas, Kurt Cobain. Una de las más recientes es la de Chris Cornell, mítica voz de Sound Garden. La lista es extensa, pero no se trata de eso.
Como bien lo expuso el presentador y productor de televisión estadounidense Phil Donahue: “El suicido es una solución permanente a un problema temporal”. Con toda ironía se aprende una verdad. Cuando se trata de este asunto, ¿cómo saberlo? ¿Cómo predecirlo? Nunca es fácil estar atento a las señales, mucho menos saber leerlas. A menudo a ti o a tus cercanos te pasa. Te sientes mal, aturdido y perdido. No ves salida a tus problemas, te da ansiedad recordar todo aquello que has escuchado en la escuela, en el trabajo y hasta en tu casa. Tratas de buscar razones para seguir, pero te resulta evidente que no existen. Puede que incluso lo hayas intentado un par de veces, pero esta vez estás decidido y para ti es la única solución posible. Los motivos pueden ser muchos y las variables ser totalmente diferentes, según el caso y la mentalidad de las personas, pero existen algunas que son las más comunes o las que generalmente se repiten. Ante esas señales hay que estar atento, sobre todo si van en ascenso y están afectando gravemente a una persona desde todo punto de vista. A continuación las claves que debes saber para detectar cuando alguien está pensando en suicidarse.
Problemas afectivos

Cuando sufres un desamor muy grande y te llega hasta lo profundo del dolor corporal, ves todo en tonos de negro y eso implica pensar en este extremo. Si alguien está atravesando esta situación de una forma magnificada, profundamente visceral, puede tener tendencias suicidas. Por otra parte, puede darse otra interpretación. En relaciones de violencia y abuso, la víctima podría considerar que la única forma de terminar con ese dolor es, lamentablemente, acabar con su vida.
Problemas económicos y/o sociales

El dinero es una invención que ha truncado la vida de muchas personas, en diversas y variadas formas y circunstancias. Muchos individuos que han acumulado deudas y cuyos ahorros merman desesperadamente hasta casi desaparecer, lo que amenaza su estabilidad, llegan a pensar que la mejor manera de borrar sus problemas financieros es despedirse del mundo. Si estos pesares se suman a otros, como el factor soledad y falta de amigos, puede ser devastador. Lo importante es acudir a la ayuda adecuada, psicológica o de la naturaleza necesaria para empezar a mitigar los tropiezos que hacen de la vida algo insoportable.
Depresión/ enfermedades crónicas o terminales

La depresión es cada día más común. La modernidad ha traído consigo un montón de factores influyentes en el ánimo individual y colectivo de las civilizaciones. Las exigencias de un mundo monetizado, mediático y en su mayoría explotador, causa decepciones y ansiedad social. La depresión es el resultado de varios procesos emocionales que devastan las ganas de vivir de muchos, sobre todo de quienes tienen antecedentes familiares ligados a ella. En los casos de enfermedades crónicas o terminales, la mente puede bloquearse en un círculo destructivo que te hace pensar demasiado en esa enfermedad y en cuán grave es. La orientación y el apoyo sentimental para paliar con esta circunstancia es fundamental.
Acoso y bullying

El acoso o el bullying es sin duda una experiencia traumática. Durante mucho tiempo no se tomó en cuenta o se minimizó el tema como “algo de niños”, pero lo cierto es que deja marcas en la psique de cualquier individuo, con las que puede ser difícil lidiar. Arrastrar ese sufrimiento —casi siempre en silencio y sin expresarlo por vergüenza o por creer que no hay solución— puede arrastrar a alguien, incluidos jóvenes, a una fatal decisión personal.
¿Qué dicen las estadísticas?
Por lo general las personas no dejan notas de suicidio, lo cual hace difícil determinar las causas. Alrededor de 800 mil personas en el mundo se quitan la vida cada año. De todos esos suicidios, 78 % se produce en países de ingresos bajos y medianos. En Polonia, por dar un ejemplo, con cerca de 40 millones de habitantes, 16,6 de cada 100 mil personas se suicidan. En Ucrania, la mayoría de los suicidios ocurren en personal del ejército. Por su parte, en Japón, el suicidio es la principal causa de muerte entre los hombres de entre 20 y 44 años en situación de desempleo, que sufren depresión y una fuerte presión social. En el sur de Sudán cerca de 2 mil personas deciden terminar con sus vidas cada año para no padecer más los conflictos internos y las guerras civiles. Las personas más vulnerables a tomar esta decisión son desplazados, refugiados, personas sin hogar, soldados y veteranos de guerra. En México la ciudad que lidera la tasa de suicidios es Cancún, donde habitan muchas personas solitarias, extranjeras, sin vínculos emocionales fuertes —y remotas posibilidades de crearlos—, con acceso a drogas y alcohol en exceso.
Mitos que hay que derrumbar
“Quien se quiere suicidar no lo dice”
Este mito conduce a que las personas no presten atención a quienes manifiestan su tendencia suicida.
“Quienes quieren suicidarse sólo quieren atención”
Este mito debe ser derrotado lo antes posible, ya que las personas que presentan estas ideas están pidiendo ayuda y no deben ser confundidas con que simplemente quieren atención.
“Quienes quieren suicidarse son impulsivos y lo hacen sin advertencia”
Este mito conduce a que se pasen por alto indicaciones verbales o conductas con intenciones a sus posibles actos.
“Quien sobrevive a un intento de suicidio está fuera de peligro”
Este mito incurre en un error. Uno de los momentos más peligrosos para alguien con tendencias suicidas ocurre luego de la crisis, ya que su comportamiento es un posible pronóstico. El suicida está frágil y sigue en situación de peligro.
“Hablar del suicidio con un suicida puede incitar a que lo consume”
Este mito infunde el temor para abordar la temática con quienes están por cometerlo. Hablar sobre el tema con alguien con estas tendencias de hecho reduce el riesgo.
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La especie humana aún debe aprender muchas cosas sobre sí. ¿Es posible que las drogas psicodélicas ayuden a disminuir los índices de suicidio?
