
Texto escrito por: Ángel Dichy
Un “te amo” puede desembocar en un temor profundo, o una ilusión que llena de mariposas el estómago de quien lo escucha y lo pronuncia. Y no es para menos.

Amar, según Aristóteles, es el querer el bien del otro y supone un acto desinteresado que nos hace crecer espiritual y mentalmente; esto puede parecer una cursilería antropológica, pero detrás de ella hay una realidad que casi nunca nos es advertida por nuestros padres.
Esta parte de amar que solemos desconocer, es la que dicta que decir “te amo” no es suficiente; suena hermoso, sí, pero ¿podemos saber realmente si alguien nos ama sólo por que lo diga? Evidentemente no.
Hace falta mucho más, y no sólo de parte de quien supuestamente nos ama, también de parte nuestra.
No confundamos las cosas

La mayor causa de separaciones es la confusión que hay entre el enamoramiento y el amor.
Este enamoramiento es siempre el proceso previo al amar; al acabarse dicho enamoramiento, las personas quedan a merced de una decisión propia, la de amar o no a su pareja.
Así que, sí, el amor en parte es una elección más que un sentimiento.
Evidentemente, hay quienes aman de manera más intensa y no les cuesta actuar para alimentar dicho amor, incluso cuando el enamoramiento ya ha pasado. Pero hay que reconocer que; en ocasiones, incluso cuando alguien jura amarnos, podemos estar frente a una mentira.
¿Quién te ama?

Quien te ama se preocupa por ti; le interesa saber si ya comiste, si dormiste bien, cómo estuvo tu día, cómo puede mejorarlo y qué harás mañana.
El amar es un acto de entrega en el que nos damos a la otra persona, pero sin descuidar el yo; porque quien no es capaz de amarse a sí mismo, no es capaz de dar ese amor a los demás. Por eso, en muchos casos se corre el riesgo de que el sentimiento de enamoramiento se deforme y convierta en obsesión.
Esa obsesión es la pérdida total del control de los sentimientos; la ausencia de la inteligencia emocional, responsable de hacer que amemos bien, sin sacrificio insano y sin descuidar nuestra dignidad.

Sólo cuando conseguimos amar de manera equilibrada, inteligente y desinteresada, podemos decir que amamos realmente; e incluso hacer que los “te amo” sean escasos y que las acciones sean las que hablen por nosotros.
No creas en los “te amo”, cree mejor en el esfuerzo de la otra persona por demostrar el sentimiento; y no olvides que tú también debes sentir la necesidad de demostrárselo, porque por mucho que nos amen, si nosotros no nos sentimos motivados a entregarnos, podemos caer en una relación tóxica y perder parte de nuestra vida en ella.

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