Vinod Khosla es un empresario estadounidense nacido en India. Su fortuna actualmente es de $1.4 billones de dólares. En 1986 se convirtió en socio general de la firma de capital de riesgo Kleiner Perkins Caufield & Byers, donde permaneció hasta principios de 2000. En 2004, Vinod Khosla fundó su propia empresa, Khosla Ventures, que se centró en las inversiones de riesgo en diversos sectores de la tecnología, especialmente la “tecnología limpia”.
Vinod Khosla es un empresario que llama particularmente mi atención, su interés por las energías renovables es un tema que tocaré en uno de mis siguientes artículos; sin embargo, hoy te invito a leer sobre un tema que comencé a investigar a raíz de una respuesta de Vinod en una conferencia que dio durante 2011.

– ¿De dónde te inspiras para tus ideas de negocio? Pregunta un miembro de la audiencia.
– Las robo. Respondió, tranquilamente.
Robar, según la real academia de la lengua española: Tomar para sí lo ajeno, o hurtar del modo que sea.
Por otro lado, hemos crecido creyendo que los grandes empresarios de nuestros tiempos han logrado lo que tienen gracias a la siguiente fórmula: una gran idea + arduo trabajo + habilidad para los negocios.
De los tres ingredientes de la fórmula, el único que no depende directamente de ti es la idea. Finalmente, el arduo trabajo depende directamente de ti y tu tenacidad; la habilidad para los negocios se adquiere con el tiempo, la práctica y la capacitación.
Vivimos esperando la idea que nos haga dar el salto, que nos haga sobresalir y vencer a la competencia… Un momento, si Vinod Khosla roba sus ideas, ¿por qué tu no?
Si tu ética personal te hace ruido, te diré porqué robar ideas no es malo, al contrario, deberías empezar a hacerlo en cuanto termines de leer este artículo; aprender a robar es simplemente “el hilo negro”.
Jhonathan Lethem dice que cuando la gente define algo como “original”, nueve de diez veces no tiene idea de las referencias involucradas en la fuente original.
No existe la creación pura, es simplemente improbable, así que no es osado llamarlo imposible. Lo dice la Biblia “No hay nada nuevo bajo el Sol” (Eclesiastés 1:9).
Estas son buenas noticias, pues tenemos todo lo que necesitamos para hacer nuestro gran negocio; las herramientas están ahí afuera, sólo tenemos que seguir algunos pasos para no dejar escapar esas ideas que valen la pena robar.
“Si nos liberamos de la carga de tratar de ser completamente originales, dejaremos de intentar hacer cosas desde cero para asumir nuestras influencias en vez de huir de ellas”. – Austin Kleon
A continuación te enlistamos algunos consejos para ser un gran ladrón
Colecciona robos

Para tener una gran idea tienes que robar y ordenar otras buenas ideas. Observa a Facebook, en un inicio era casi idéntico a MySpace; sus más notables diferencias consistían simplemente en la posibilidad de etiquetar a gente en tus fotos y la estrategia de crecimiento que utilizaron: permitía únicamente a los estudiantes de las mejores universidades del mundo ser miembros de la red social. Nada nuevo.
La estrategia de posicionamiento por exclusión o exclusividad es algo que vemos todos los fines de semana en las discotecas, sólo puede entrar cierto tipo de personas; es el famoso “nos reservamos el derecho de admisión”. En el caso de Facebook se reservaron a la gente que tiene mayor influencia en el comportamiento de los internautas a nivel mundial, los jóvenes, de preferencia los jóvenes ricos.
Recuerda que no apoyo ni juzgo la ética de la estrategia, sólo pretendo hacerlo más visible para que entiendas la facilidad y la eficacia de los grandes robos.
Así como el caso de Facebook hay miles, en cualquier área que te desarrolles. Investígalos o descúbrelos en la cotidianidad de tu vida, mantente alerta. No podrás recordar todos los robos o buenas ideas, así que colecciónalos en tus notas: te dará una visión más clara de cómo funciona.
“Es mejor tomar todo lo que no te pertenece a dejarlo abandonado”. – Mark Twain
Crea el árbol genealógico de los robos de tus ídolos

Probablemente tienes ídolos, ya sean musicales, literarios, empresarios, etc.; recuerda que ellos también tuvieron ídolos y así sucesivamente. Conócelos y analiza sus similitudes, podrás entonces comprender cómo tus ídolos tomaban ciertas cosas de aquellos a los que admiraban, y te dará una mayor claridad de cómo los estilos o ideas son transmitidos. Las personas destacadas en cualquier rubro usualmente son fanáticos del trabajo de alguien más, o de muchos más.
“Yo no soy original, soy más como un ladrón con buen gusto”. – David Bowie
Comienza siendo la copia y serás el original

Tú eres mitad tú, mitad copia.
Nadie nace siendo el empresario que quiere ser, con una personalidad definida y preparada para cualquier circunstancia. Tal vez aprendas de tus errores, pero para corregirlos normalmente utilizamos estrategias que alguien ya inventó. Es estremecedor pero real. Hemos escuchado tanto la frase “tienes que ser tú mismo” que nos limitamos a ser nosotros como una persona estática. Podemos ser distintos a la persona que somos en este momento. La evolución es una habilidad humana y el cerebro está diseñado para eso.
Si no eres muy hábil dando órdenes, observa a alguien que sea muy bueno dando órdenes y organizando gente; copia esa característica diariamente hasta que seas así, verás que sólo es cuestión de práctica. El cambio duele, pero cuando le pierdes el miedo te puede llevar a donde quieras.
“Nunca he tenido vergüenza al robar grandes ideas”. – Steve Jobs
Buen ladrón vs Mal ladrón

Recuerda o recorta esta tabla, desarrollada por Austin Kleon y tenla siempre a la mano, te ayudará a tener la conciencia tranquila y a ahorrarte problemas.

Las ideas están sobrevaloradas

Recuerda que el arduo trabajo y la habilidad para los negocios dependen de ti, así que ya tienes 66% del éxito (suponiendo que tu idea sea mala), pero el trabajo hará la gran diferencia.
En su libro “The dip”, el gurú de la mercadotecnia Seth Godin nos explica cómo las ideas son sólo el inicio y argumenta que la clave está en saber identificar el momento ideal para abordar o abandonar un proyecto. Los triunfadores no son los que se casan con una idea y trabajan, sufren y luchan ciegamente hasta lograr el éxito; los verdaderos triunfadores son los que saben cuándo renunciar y cuándo luchar.

No tengas miedo a compartir tus ideas

La retroalimentación es más valiosa de lo que pensamos. Si celamos demasiado nuestras ideas nos tropezaremos con nuestros errores y terminaremos desmotivados. Aprende de los tropiezos ajenos, rodéate de gente de mente inquieta, dispuesta a compartir y a debatir.
Harold Ramis, conocido por su papel de Egon en “Cazafantasmas”, dijo: “Encuentra a la persona más talentosa del lugar y si no eres tú, ve y párate junto a ella. Pasa tiempo con esa persona. Trata de brindar tu ayuda”. O pide su ayuda, no pierdes nada.
No significa que vas a andar por la vida compartiendo tus ideas, “comparte tus puntos pero no los conectes”.
Dejemos de inventar pretextos. Si no tienes una idea, róbala.
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