El placer es más que un orgasmo, más que sexo, más que la intensidad del mismo incluso. La satisfacción va más allá de los gemidos o de los besos, conlleva una serie de sentimientos y sensaciones que no sientes en ningún otro momento; un proceso por el que tu cuerpo no vuelve a atravesar hasta el próximo encuentro sexual, sensaciones exclusivas que hacen el significado del orgasmo como lo más formidable, inigualable… único. Un camino que todo aquel que lo recorre lo vuelve en el más intenso y relajante que cualquier otro.
Durante la Edad Media, la propagación del cristianismo logró convertir el sexo en la conducta más malsana de la humanidad. Fue entonces cuando esta actividad natural comenzó a prohibirse y ser objeto de vergüenza y censura. El pecado, que iba de la mano con cualquier pasión humana, era personificada con cuerpos desnudos de manera pública. El sexo, así como todo lo humano, ha pasado por transiciones, sin embargo, lo que no ha cambiado hasta la fecha, es la sensación que éste provoca, la piel erizada, el cabello despeinado y los fluidos recorriendo los cuerpos. Actualmente podemos hablar de la intimidad como un acto lleno de libertad, de deseo y de placer, podemos hablar de los orgasmos como una reacción completamente natural del cuerpo, del sexo como una acto humano que no es señal del bien o del mal, simplemente de la naturaleza. Por ello, te contamos cuáles son las etapas que debes atravesar cuando llegas al clímax.
1. Clímax
Sí, el que ya conoces, esa reacción involuntaria de tu cuerpo que te hace gritar de placer, una experiencia que también es conocida como “el punto de liberación”. Uno donde tu cuerpo entra en una tensión incontrolable pero a la vez en una calma sumamente deliciosa. El clímax, el que describes como mejor quieras.

2. Resolución
Normalmente esta etapa es conocida como “claridad postsexo”, sin embargo, expertos mencionan que se trata del momento en el que obtienes quietud después de llegar al clímax, pues existe una cierta sensación de limpieza en tu cuerpo.

3. Restauración
Aquí es donde tu cuerpo tiene las reacciones más inesperadas pero también las más bellas, por ejemplo, puedes caer en llanto, o en una relajación inigualable, quizá en una serie de calambres, etcétera, cada cuerpo reacciona de forma distinta. El punto es que tienes una gran liberación que el placer hace que tu cuerpo fluya natural, como si tratara de volver a la normalidad después de un gran impacto.

4. Encender
Es la etapa en la que, tal cual como su nombre lo dice, tu cuerpo está encendido y vivo. No necesariamente ‘encendido’ hace referencia a que te encuentres excitada, sino a que estás emotiva, tienes las emociones a flor de piel, estás cálida y es aquí donde te puede resultar más fácil escuchar qué es lo que tu cuerpo quiere, quizá una cena, una siesta, bailar, lo que sea.

5. Pico
Se trata de la pausa que hay entre etapas, aquí puedes guiarte a cualquier dirección, tomar la decisión que sea. Está bien, es un descanso y lo necesitas.

6. Entusiasmo
Es el momento en el que te detienes a un estado de confianza, es decir, piensas que acabas de tener un muy buen sexo y que ahora puedes conseguir lo que quieras por mencionar un ejemplo, quizá ahora sientas con mucho más seguridad o una gran autoestima, el sentimiento igual se trata de cada persona. Aquí pueden surgir grandes charlas abiertas y directas.

7. Meseta
La meseta es una etapa divertida, es cuando comienzas a revivir todo lo que acaba de suceder en tu cuerpo, las sensaciones, el placer y, entonces, sonríes. Aquí podrías encontrarte más sensible, pues te sientes bien, estás satisfecha con lo que acabas de vivir. Todo es bueno a tu alrededor durante la meseta, todo se siente de maravilla.

8. Quietud
La última etapa consiste cuando ya te encuentras a gusto con el gran momento, estás en total relajación y te sientes muy bien, como si nada fuese a salir mal. Y, siendo sinceros, está bien, qué otra reacción tendrías si acabas de tener un orgasmo, una de las mejores sensaciones experimentadas por tu cuerpo.
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