Uno de los cambios físicos que se han vuelto más virales en los últimos meses es el de Lizzo. Y es que la cantante al inicio de su carrera musical se enfrentó a múltiples críticas por su peso y su complexión física. Sin embargo, ella siempre se mantuvo firme en su postura pro body positive. Pero algo cambió para mal.
Desde el 2023 la cantante comenzó un proceso de transformación física, algo que ella comenzó a llamar su “viaje de liberación de peso”, y aunque no tiene nada de malo querer cuidar tu salud, querer sentirte más fuerte y mejorar tu salud mental con nuevos y mejores hábitos, lo que empezó como un proceso de amor propio, se ha convertido en lo que temíamos: una dieta extrema más y una obsesión con la delgadez.
La cultura de las dietas y cómo Lizzo está cayendo en la propaganda
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Para empezar, la cultura de las dietas es un conjunto de creencias y prácticas sociales que valora el cuerpo “ideal” (delgado, tonificado y siempre en control) como sinónimo de salud, disciplina y éxito personal. Bajo esta lógica, las dietas dejan de ser herramientas de salud y pasan a ser exigencias culturales que generan culpa, ansiedad y una relación disfuncional con la comida.

Aunque Lizzo se jactaba de ser uno de las máximas defensoras del movimiento de body positive, ahora está probando dietas súper estrictas, mostrando su “antes y después” en Instagram y hasta usando masajes de madera para “tonificar” el cuerpo. Y eso nos demuestra algo muy claro: la cultura de las dietas es una trampa que se cuela en todos, incluso en quienes la critican.
¿Cómo saber si estamos cayendo en la cultura de las dietas?
1. Fotos de “antes y después”
Publicar tu transformación parece un acto de empoderamiento, pero al enfocarnos sólo en el cambio físico, seguimos creyendo que sólo valemos si somos más delgados o tenemos más músculos.
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2. Dietas extremas disfrazadas de “salud”
Cuando te venden un plan alimenticio restrictivo bajo el lema de “bienestar”, acabas contando calorías en vez de disfrutar la comida. Y, lo peor, el mercado lo adorna con palabras como “saludable” para que no lo cuestiones.
3. Masajes milagro para “tonificar”
La maderoterapia y otros tratamientos exprés prometen resultados rápidos sin esfuerzo, pero es solo otra forma de vender la idea de que tienes que “arreglarte” para gustarte o gustarle a los demás.
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Esta idea se vuelve peligrosa cuando celebridades a las que admiras caen en este tipo de propagandas, en este caso Lizzo. Sé que es fácil decir “bueno, si Lizzo lo hace, yo también debería”, pero lejos de ser la influencia sana que debería ser, se convierte en un peligro que podría traer otras consecuencias como trastornos de la conducta alimentaria, por decir lo menos.
Aunque no estamos en contra de llevar una vida saludable y con mejores hábitos, sí creemos que es la narrativa que utilizamos en nuestros discursos lo que puede llegar a hacer peligrosa una práctica. Si nos enfocamos solo en el peso o en cómo te ves, es cuando las cosas se ponen turbias. No, no estamos en contra de que Lizzo cambie sus hábitos, pero sí en que su nuevo cuerpo haya caído en una de las propagandas más peligrosas.
