Me fui porque jamás me pediste que me quedara
Estilo de vida

Me fui porque jamás me pediste que me quedara

Avatar of Olympia Villagrán

Por: Olympia Villagrán

5 de abril, 2017

Estilo de vida Me fui porque jamás me pediste que me quedara
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Por: Olympia Villagrán

5 de abril, 2017



Te di la espalda y caminé, muy lentamente, hacia la puerta de tu cuarto –donde esperaba que me detuvieras con una disculpa–. Ni siquiera te levantaste de la cama. Pensé que no me dejarías salir de tu casa, estaba segura de que en cualquier momento iba a sentir tu mano apretando mi brazo a manera de tregua. No hiciste nada, no dijiste una sola palabra más que para pedirme las cosas que habías dejado en mi casa. Con un grito te contesté "no te preocupes yo no las quiero". Giré la perilla de la entrada principal y mis ojos se cerraron con un último y largo suspiro, pues sabía que si no me detenías en ese momento, simplemente sería el final.

Me fui porque jamás me pediste que me quedara, eso es lo que pienso cada que tus palabras invaden mi celular: "¿por qué te fuiste, dónde estás, no me vas a contestar, no me extrañas, podemos hablar, no vas a regresar?" La serie de preguntas que me haces todos los días, desde que me fui, me asombran, pero también me convencen de haber hecho lo correcto. 

Me fui porque jamas me pediste que me quedara luces-w636-h600

Sabes bien que no sólo necesitabas intentar que me quedara, sino cambiar tantas cosas como las que tú me pediste que yo hiciera. Jamás me obligaste a nada –eso dijiste siempre– pero condicionarme a tener tu amor a cambio de aceptar tus límites es igual a una imposición. Sí, me fui porque jamás me pediste que me quedara, pero también porque intentabas convertirme en una copia de tu pensar, sentir y actuar.

Me fui porque jamas me pediste que me quedara cigrarro-w636-h600

Nunca hubiera cruzado esa puerta si hubieras intentado escuchar más y juzgar menos; no sólo criticabas todo lo que yo era, también creías que todo a mi alrededor era caótico o muy poco. Me hubiera quedado si al menos te hubieras esforzado un poco por comprender mis debilidades y admirar mis fortalezas. Nosotros seguiríamos teniendo un futuro si no te hubieras encargado de convertir el sexo en una obligación por la que ya no te esforzabas más, pues esperabas que yo olvidara mi placer para únicamente preocuparme por el tuyo.

Me fui porque jamas me pediste que me quedara almohada-w636-h600

Me fui porque no me detuviste, pero no sólo esta última vez sino todas las demás; varias tardes y algunas noches tuve que salir de ahí con el rostro empapado en lágrimas y la mitad de mis cosas en una maleta. No regresé porque tú nunca me pediste las disculpas que merecía, no me entregaste las palabras para justificar tus promesas sin cumplir y menos los perdones suficientes para olvidarme de todas las veces que tú no recordaste nuestro compromiso.

Me fui porque jamas me pediste que me quedara oscuro -w636-h600

Tu lealtad no se reducía a serme fiel, también significaba hablarme con la verdad aunque ésta doliera. Te dejé porque tú me abandonaste mucho antes de que yo saliera por esa puerta; con silencios agresivos, respuestas indiferentes y abrazos fríos renunciaste a mí. No me pediste que me quedara y tampoco me preguntaste por qué me iba, tu interés se desvaneció como las letras de todas las cartas que te regalé y que tú nunca te preocupaste por leer. 

Me fui porque jamas me pediste que me quedara suelo -w636-h600

De todas las veces que pensé que terminaríamos, ésta fue la que menos imaginé. Siempre me ilusioné con un tú y yo bajo la lluvia, dándonos un beso de despedida largo y dolido, con lágrimas escurriendo entre gotas de agua y un último te amo casi callado, pero real. Nada fue como me hubiera gustado, ni nuestra despedida afilada y mucho menos nuestra relación vacía; misma que no siempre fue tan árida. Teníamos vida y mucho calor, pero todo comenzó a secarse cuando decidiste que en lugar de la verdad debías decirme lo que "quería escuchar". Tratarme como una torpe funcionó un par de semanas, hasta que me cansé de ser subestimada por alguien a quien yo sí respetaba. 

Me fui porque jamas me pediste que me quedara columna-w636-h600

Para mí, el respeto es parte fundamental de cualquier relación; entre nosotros lo hubo, pero un día elegiste rechazarme en lugar de considerarme, preferiste mentirme y tuviste miedo de aceptar la verdad. Entonces el amor se desvaneció y con él, tu tolerancia.

Me fui porque jamas me pediste que me quedara paisaje-w636-h600

Las lecciones que aprendí contigo también me enseñaron que el amor se siente y se demuestra, no se intenta y menos se suplica. Me fui porque no me pediste que me quedara y ahora sé que para quedarme contigo habría tenido que rogarte que me lo pidieras. 




Referencias: