Todos odiamos los jeans de tiro bajo y las grandes piernas. De eso no hay duda. Cómo olvidar esos acampanados jeans que usaba Paris Hilton –y secuaces– y que parecían sostenerse con el hueso del pubis mientras iban arrastrando por toda la ciudad. #Eewww

Sin embargo, con esta vuelta a los años 2000, la silueta se ha revalorizado, vuelto a estudiar y reestructurado. Si bien no volverán los jeans repletos de glitter y con piernas tan anchas como para que quepan tú y tu mejor amiga allí, sí están de nueva cuenta en el radar aquellos cortes que no son skinny –ya no te aferres, amiga–, ni son tan amplios o tan sueltos como unos culotte o unos mom.
De especial atención, incluso para los hombres, tenemos para este 2019 la resurrección de los bootcut. Unos jeans slim que se ensanchan a partir de la rodilla para ajustarse perfectamente en el tobillo o un poco más abajo. ¿Tienes tus dudas? Nosotros te ayudamos a diseminarlas.
En cowgirl citadina

En cowgirl del campo

En versión rocker

En la chica que va a la universidad y a su pasantía

En la diosa del #bitchness

En la que no teme a sus curvas

En relajada

En británica inalcanzable

En la mujer que organiza el #ladiesnight

En la ruda

En la que tiene su clóset lleno de botas comando

En la que prefiere tenis por encima de todo

En la moderna que odia pisar sus propios jeans

Esto es como cualquier otro proceso de desapego y superación en la vida. Dejas tus boyfriend jeans o tus ultra skinny en casa, y aprendes a usar un corte que es más amplio y que por años nos convencimos de que era horrible; aunque eso no haya sido del todo cierto. Horrible fue que nuestra exageración nos llevará a usar patas de elefante. Eso sí fue nefasto. Esto es sólo otra opción en el armario, tan cool y sofisticada como tú lo quieras.
