
Ir en contra del estilo, peor aún, desafiar a la moda, tiene un costo elevado. Más alto del que alguna vez imaginaste, por seguro. Y no, no estamos hablando de la legendaria Joan Rivers, su séquito de comentaristas y las leyes que instauró en la indumentaria contemporánea, sino de la verdadera policía del vestir. Ésa que pretende dictar lo que se guarda en tu guardarropa en términos estéticos, sociales e incluso políticos.

Apenas era un 15 de septiembre de 1595 cuando un distinguido hombre genovés llamado Salvaggio de Aste, sólo llevado a la fama por el papel social que desempeñaba y reconocido entre su comunidad por ser lo que hoy fácilmente conoceríamos como un snob, fue visto violando la ley.
Los archivos estatales de Génova guardan todavía el infame registro de lo que Salvaggio hizo, cuál fue el motivo específico de su arresto y condena en medio de una época escandalizada por cualquier cosa. ¿Las razones exactas? Ese otoño usaba mientras paseaba por la plaza de San Siro –espacio ideal para ser notado–, un gorro bordado, un jubón de seda de muchos colores con botones de oro en las mangas, dos anillos con piedras blancas en los dedos y un jerkin (chaquetilla ajustada) y manguera bordados en seda negra.

Exacto. Su crimen fue combatir contra la moda de su época, mostrar vistosa y costosa ropa. Su traje de extrema belleza y lujo llamó la atención del Magistrato delle Pompe de Génova –cuya tarea consistía en aplicar leyes suntuarias que regulaban lo que hombres y mujeres podían usar– y fue enjuiciado, justamente, por demostrar inapropiada ostentación al andar.
No porque fuera desagradable ante los ojos de su sociedad, de hecho, por todo lo contrario; su buen vestir era denotación de gastos excesivos, de una inmoral mente pervertida por los bienes lujosos de Italia y un sentido de la moda que, según tales costumbres arcaicas, dañaba la sencillez de la humanidad.

Hoy, afortunadamente no tenemos ese problema. Si acaso volvemos a pensar las implicaciones laborales y de perjuicio ambiental que carga la producción textil, pidiendo nuevamente una conciencia en torno a la industria, pero nunca llevaríamos a la corte a alguien por abundancia de estilo. Al contrario, deberíamos incitar aún más el quiebre de cánones, la provocación fashionista y el atrevimiento de carácter al llevar ciertas prendas.
Para esta tarea que tan urgente nos resulta ahora, debido a los grandes cambios que ha implicado este nuevo año y la revolcuión en la moda, te conviene considerar los siguientes retos de estilo. Si los logras a diario, definitivamente nadie te arrestará como sucedió con Salvaggio y es muy probable que tengas resultados asombrosos, lejos de la cruel monotonía que nos circunda o de la pálida refulgencia que nos acompaña en cada outfit de nuestra generación; tienes 15 días para luchar por ello y ganar un mejor estilo.
Día 1. Presta atención y desafía. Sobre todo, prueba qué tan lejos llega tu disposición a transformarte.

Día 2. Prueba el mix y deja el match

Día 3. Empareja tonos y texturas que hagan de una porción de tu cuerpo un bloque de color

Día 4. Saca a pasear tus mejores prendas, aunque sólo vayas al súper

Día 5. No uses la ropa como te dijeron que se hacía

Día 6. Rompe con tu silueta; las figuras estilizadas no son lo que eran

Día 7. Cásate con una prenda y experimenta con ella hasta hacerla tuya; que te reconozcan por ella y te recuerden al verla en los demás

Día 8. Déjate llevar por el typing en ciertas prendas, Dior es experto en ello desde la llegada de Maria Grazia Chiuri

Día 9. Respira. Los skinny jeans se están yendo y es tu oportunidad para probar otros

Día 10. Asombra a los demás con un corte radical o un vent donde nadie lo espera

Día 11. Lleva playera y medias fishnet con botas, sólo eso

Día 12. Encuentra armonía entre una prenda metálica, el cuero y un estilo deportivo. Athleisure radical, baby. Fila ha regresado al mundo y ésta es tu oportunidad de reencontrarlo

Día 13. Más es más. ¿Calcetines, ankle heels, falda en denim y tul debajo? Por supuesto

Día 14. No necesitas más que una bandolera; adiós bolsos exagerados y cargas innecesarias

Día 15. Pimpea una de tus viejas chaquetas de mezclilla y sigue la misma fórmula de la playera, llévala como un todo y no sólo como abrigo

Siguiendo esta empresa de mejorar la manera en que vestimos, en cómo nos mostramos para nosotros mismos y para el resto.
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