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ESTILO DE-VIDA

Por qué es problema de todos poner fin a la violencia de género

Vivir sin violencia tiene que ser una realidad y no un deseo.

Violencia, ¿qué es la violencia? De acuerdo con Internet, es el uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo. Y hoy en día más del 65 por ciento de las mujeres mexicanas mayores de 18 años hemos sufrido algún tipo de agresión física, psicológica o sexual, es decir, más de 65 de cada 100 mujeres. Casi el 90 por ciento de ellas no presentan ningún tipo de denuncia, por lo que las agresiones siguen realizándose de forma continua y sistemática como si fuera un acto completamente normal y esperado por el que debemos atravesar todos los días.

La violencia contra la mujer es una realidad que vivimos todos los días y en todos lados: en el transporte público cuando nos acosan, en la oficina cuando nuestro jefe menosprecia nuestro trabajo, o con nuestro novio, al que hicimos enojar por ser demasiado “intensas” nos dice que estamos locas y nos jalonea y golpea. A cada hora una mujer está siendo asesinada y tú sigues quejándote del vandalismo en la pared; en las noticias acaban de encontrar el cuerpo de la exnovia del amigo de tu primo y tú sigues enojándote porque una marcha retrasó tu paso camino a la oficina.

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Ayer encontraron el cuerpo de una niña que llevaba meses siendo violada y golpeada por su padrastro; el mes pasado el médico de tu colonia volvió a llegar tomado a su casa y abusó de su esposa y después la cacheteó. Y en tu escuela, siguen viendo la ropa interior de sus compañeras por debajo de las escaleras. No hay carta que pueda explicar la realidad por la que atravesamos las mujeres en este país bestial, en este país feminicida, país sin empatía ni corazón.

Y no, no tenemos que darnos a respetar, tú nos tienes que respetar por el simple hecho de que somos humanos. Y es que el machismo y la misoginia son las principales razones por las que la violencia está tan normalizada a nuestro al rededor, desde que somos niños, desde que nos enseñan que las mujeres nacimos para cocinar y los hombres para llevar el dinero a la casa; desde que nos dijeron que ellos tiene más fuerza que nosotras y que nosotras debemos “servirles”.

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Con lágrimas en los ojos protestamos por las injusticias que vivimos todos los días, por el jaloneo que no, no es una muestra de amor y no lo hacen porque nos quieran. O cuando nos quieren obligar a hacer algo que no queremos durante el sexo, o simplemente cuando nuestra voz no es tomada en cuenta porque proviene del “sexo débil”. Respiramos violencia, vivimos la violencia y nos están matando todos los días. Salimos con miedo, nos cuidamos las espaldas, nos quitamos los audífonos e intentamos no estar en la calle a altas horas de la noche.

Gritamos por cada una de nosotras, mujeres, fuertes y poderosas. Gritamos por ninguna voz en silencio, gritamos por respeto, solidaridad y empatía. Gritamos por ti, mujer, que estás siendo humillada y golpeada, para que ni una más sea amenazada, violentada, acosada ni asesinada, por nosotras, por las que se fueron y por las que aún nos podemos salvar. Gritamos por todas porque no estamos solas, gritamos para que seamos libres porque vivir sin violencia tiene que ser una realidad y no un deseo.

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VER MÁS:
Cómo dejar de normalizar y erradicar la violencia contra las mujeres.
La campaña de la CDMX contra la violencia hacia las mujeres.

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