Hoy es un 10 de mayo diferente, un Día de las Madres sin ti, el primero del resto de mi vida…

Era una tradición, papá y los hermanos sabíamos que el 10 de mayo, cayera en el día de la semana que cayera, nos reuniríamos en tu casa para celebrarte. El comedor lleno de guisados, el pasillo de flores, tu cuarto de regalos y tus canciones favoritas en la bocina. Era tu día, nuestro día para intentar regresarte tan solo un poco de lo mucho que nos has dado siempre.
El último año ha sido muy complicado, uno de los más difíciles de nuestras vidas. Atravesaste momentos de dolor, tus últimos momentos de vida, que a decir verdad, los sentí como los últimos de la mía. Y llegó el día más obscuro: te fuiste, dejando un hueco irreparable, pero a tu lado, ahí juntito a ti, te llevaste completa mi alma y corazón.
Papá te extraña, mis hermanos y yo hemos tenido algunos conflictos desde tu partida y cada vez más nos damos cuenta del pilar y fortaleza que eras para esta familia.
Y llegó el 10 de mayo, el día donde le celebramos a todas las madres. En casa es distinto. Las flores no están en el pasillo de la casa, están en el panteón. Hoy la mesa no tiene guisados ni regalos en tu habitación. Hoy el aire pesa, hoy lastima tu ausencia, hoy mi alma está destrozada, hoy me faltas tú.
Jamás imaginé que llegaría este momento, de cierta forma sabemos que ‘es la ley de la vida’ como dice papá para consolarse, pero nunca pensé cómo sería un 10 de mayo sin ti. Veo en las calles los arreglos de flores, publicaciones en redes sociales con fotos de mamás sonriendo y disfrutando su día, y aunque tuvimos muchos Días de las Madres juntas, felices, riendo, bailando y comiendo, siento que no fueron suficientes, nunca pensé que ese día tan alegre del año tuviera un final. Quisiera tenerte aquí, conmigo, abrazarte y agradecer que me haya tocado una mamá tan cariñosa, protectora, dulce y especial. No me cansé de decírtelo en vida y hoy, no perderé la oportunidad de decirlo frente a tu lápida.
Porque sé que estás aquí conmigo, de alguna forma me sigo sintiendo protegida por ti, siento tus caricias cuando llega el viento y me imagino tu bendición cada que salgo de casa.
Mamá, te extraño como jamás creí poder extrañar a alguien. De alguna forma me siento enojada con la vida porque haya sido de esa forma, sé que cada quién tenemos un destino pero para mí, te fuiste demasiado pronto. Me faltaron abrazos por darte, besos y caricias. Me faltaron palabras por decirte y mucho que agradecerte.
No pude haber tenido una mejor mamá.
A partir de hoy, el 10 de mayo se borra de mi calendario, porque ya no te tengo para cantarte tus canciones favoritas y hacerte regalos inesperados. Ya no estás y visitar tus restos lo hago cualquier día del año, bastantes días del año para ser sincero. Lo disfrutamos, lo disfruté, pero hoy mi corazón está triste, el cielo se ve gris y mi ánimo está por los suelos. Cómo quisiera que estuvieras aquí.

Hoy es Día de las Madres, pero para mí todos los días lo eran. Hoy no hay celebración, hoy hay lágrimas, y aunque la gente me pide que ya no llore, solo tú y yo sabemos lo mucho que lastima el alma. Es inevitable no extrañarte, es imposible no llorar, es doloroso, frustrante y lamentable el primer 10 de mayo sin ti.
Te amo, mamá.
También podría interesarte:
Por qué hablar por teléfono con tu mamá tiene el mismo efecto que un abrazo
Por qué si discutes mucho con tu mamá te pareces más a ella
