Un día, me pregunté: “¿Esto realmente me aporta algo?” y la respuesta fue un rotundo no. No es que esas personas estuvieran haciendo algo malo, pero sus mensajes y su contenido simplemente no conectaban con lo que yo necesitaba en ese momento.
Así que tomé una decisión que, aunque parezca simple, tuvo un impacto enorme: di unfollow a todo lo que no iba en línea con mis objetivos y mi bienestar, fue como limpiar mi casa, pero en digital. Y sí, al principio me sentí raro, como si estuviera perdiendo algo, pero con el tiempo entendí que lo que gané fue mucho más valioso.
Empecé a buscar cuentas que me inspiraran de verdad gente que hablaba de temas que resonaban conmigo: crecimiento personal, aprendizaje, balance, autenticidad, no personas perfectas, sino reales. Y esa simple acción cambió la manera en que veía las redes, en lugar de sentirme comparado o presionado, empecé a sentirme motivado.
A veces subestimamos el impacto que tiene lo que consumimos a diario, pero créeme, hace toda la diferencia, hoy puedo decir que mi feed se siente como un espacio que me nutre, no que me drena. Y si te sientes igual que yo me sentía, te invito a preguntarte: ¿Esto me suma o me resta? Porque al final, las redes están ahí para servirte a ti, no al revés.
Si quieres saber más sobre los influencers y las redes sociales escucha el episodio 05 de YOLO: REDEFINIENDO LA ADULTEZ, en Spotify o Youtube.
Y en otros temas… ¿Te pasa que no sabes qué ver? Suscríbete aquí a NQV (Nada Que Ver) y descubre las mejores recomendaciones para todas tus plataformas de streaming favoritas por solo $20 pesos al mes.
Únete a nuestro canal de WhatsApp, hay memes, noticias y regalitos, da clic aquí.
