Felicidad, tristeza, nostalgia, dolor, diversión, emoción, enojo, no importa cuál sea tu sentimiento, la música siempre está disponible para acompañarte. La música puede envolverte con su ruido, con su delicadeza, con su perfección. Te hace saber que no estás solo, que hubo alguien que escribió exactamente lo que tú quisieras decir, te hace saber que todo estará bien. La música es un soporte, muchas veces la salvación misma. Es melancolía y felicidad al mismo tiempo; es perfección y errores también, y lo sabes, lo sientes cuando cantas en tu cuarto, en la ducha, en un concierto, en el karaoke, en el carro o en la fiesta, no importa, cantas y el mundo sobra, los problemas no existen y la luz de tu corazón explota.

Cuando disfrutas de cantar, sucede que liberas hormonas que, al mismo tiempo, hacen que tu cuerpo entre en un estado de alivio y tranquilidad, y en el que alejan a tu mente del estrés. Por estas razones, es que no es extraño saber que las personas que cantan son más felices, viven más y se mantiene más saludables. En el momento en el que interpretas tus canciones favoritas, haces respiraciones profundas como si estuvieras haciendo ejercicio, lo que provoca que se activen músculos y, así, mejore tu circulación. Así que ya no necesitas gym, cantar puede ayudarte a tonificar tus músculos abdominales e intercostales.

¿Por qué vives más cuando cantas? Cuando disfrutas de los karaokes, conciertos, o el canto en la ducha, sueltas todo el peso que las preocupaciones pueden generarte. Asimismo, es más probable que posees una mejor salud mental porque tiendes a deprimirte menos y tienes mejor bienestar en general. Claro que no todo es felicidad, puedes estar atravesando por tu peor momento pero a la hora en la que agarras un micrófono (no importa si es imaginario), las penas se te olvidan por un instante y sientes más paz.

No importa qué sientas, la música tiene la letra y la melodía perfecta para describirlo por ti, sean sentimientos negativos o positivos, esas notas tienen el poder de acompañarte siempre. La música tiene el poder de curarte las heridas, de que te sientas acompañado, de guardar tu silencio cuando no puedes hablar para hacerlo ellas por medio de instrumentos. Por eso es que, cuando cantas, eres una persona más feliz. Por eso es que tu corazón es más brillante.
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