Señales de que eres un analfabeta funcional y no te has dado cuenta

Martes, 3 de abril de 2018 18:12

|Carlos G. Bayonas

El analfabetismo funcional se define como la incapacidad de un individuo de emplear eficientemente sus habilidades de lectura, escritura y cálculo en tareas comunes o cotidianas.



¿Eres capaz de escribir una carta de reclamo atendiendo a su estructura correctamente? ¿Puedes leer un prospecto médico o un manual de instrucciones y enterarte de todo lo que dice? ¿Crees que podrías calcular si en el supermercado te cobraron algún producto de más? ¿Podrías indicarle a un transeúnte cómo llegar hasta el lugar por el cual te preguntó? ¿Alguna vez has sido rechazado de un empleo por no entender una de las preguntas de la solicitud? Si tienes dificultades para realizar alguna de estas —aparentemente sencillas— tareas; o si, por el contrario, no podrías realizar ninguna de las mismas, quizás eres un analfabeto funcional y tú ni lo sospechabas. No te preocupes, no es grave y somos muchos quienes lo sufrimos.



analfabetismo funcional 1



El analfabetismo funcional se define como la incapacidad de un individuo de emplear eficientemente sus habilidades de lectura, escritura y cálculo en tareas comunes o cotidianas, como en las antes mencionadas, o como al escribir un e-mail formal o comprender un artículo extenso en la prensa. Se diferencia del analfabetismo absoluto en cuanto a que éste se caracteriza por la incapacidad total de las habilidades de lecto-escritura. Por otra parte, mientras el analfabetismo absoluto ha estado siempre asociado a la pobreza y a bajos índices de escolarización, el analfabetismo funcional afecta a países desarrollados en los que la escolarización es total y los sistemas educativos están consolidados.



analfabetismo funcional 2



En concreto, en un informe de 2013 la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) alertaba del analfabetismo funcional que adolecen países como España o Italia, en los que los niveles de comprensión lectora o capacidad matemática se sitúan en los últimos puestos entre los países desarrollados, lejos de los primeros puestos que ocupan países como Japón o Finlandia. Es más, en 2015 se calculó que la Unión Europea contaba con hasta 73 millones de analfabetos funcionales adultos y que hasta un 20% de los menores de 15 años no contaban con las capacidades de lectura y escritura básicas.



analfabetismo funcional 3



Otro caso llamativo es el de México. En 2011, un informe del INEGI (el Instituto Nacional de Estadística y Geografía) anunciaba que México contaba con 33 millones de habitantes que sufrían de analfabetismo funcional. A este dato, habría que sumarle el de los analfabetos que, según el mismo instituto, en México aún representa el 5.5% de la población menor de 15 años —según datos de 2015. Las cifras, desde luego, invitan a reflexionar sobre el frágil sistema educativo mexicano así como su orientación, puesto que su verdadero objetivo no debería ser tan sólo el de formar, sino el de potenciar las habilidades cognitivas de los más jóvenes.



analfabetismo funcional 4



Uno de los retos a los que se enfrenta cualquier sistema educativo en la actualidad es el de las nuevas tecnologías. La preferencia por el audiovisual frente a la información impresa es, de hecho, uno de los focos de origen del analfabetismo funcional. La televisión o los contenidos multimedia de la computadora ganan frente a los densos y extensos textos escritos. Aún con excepciones, la serie Game of Thrones vence ante la colección de libros que la inspiró. El ingente consumo de contenidos a través del celular, así como las nuevas formas de comunicación surgidas gracias a la aparición de aplicaciones para el propio teléfono, son otra vertiente del problema cuyas implicaciones conocemos todos aquellos que nos comunicamos vía e-mail o WhatsApp.



analfabetismo funcional 5



La solución pasa por desestigmatizar el analfabetismo funcional y no responsabilizar completamente al individuo. El problema es social, colectivo, y por lo tanto la solución debe ser política. Así, los sistemas educativos, sean del país que sean, deberían adoptar en sus planes las nuevas herramientas de comunicación y educar a través de las mismas. Por otro lado, cabría pensar en que estos mismos sistemas deberían hacer mayor hincapié en la preparación cívica de sus alumnos. No basta con enseñar a leer, escribir o calcular, sino que hay que educar en la dimensión funcional de estas habilidades como herramientas críticas de sociabilización. No es cuestión de fabricar seres que sepan leer libros, sino humanos que puedan comprenderlos y compartir el conocimiento aprehendido. Y donde dice "libros" puede referirse a cualquier texto impreso, incluso en formato digital, esencial en el proceso de formación de ciudadanos libres y formados.



analfabetismo funcional 6



Asimismo, el analfabetismo funcional trae consigo otros tipos de carencias cognitivas igual de alarmantes: el analfabetismo cultural y el analfabetismo moral. El primero hace referencia a la falta de conocimientos derivada del analfabetismo funcional, mientras que la segunda se refiere a la falta de criterios morales derivada, también, del nulo desarrollo de nuestras habilidades cognitivas de comunicación y comprensión. Siguiendo con el hilo argumental, no tiene sentido formar alumnos y alumnas que sabiendo leer, escribir o calcular, no puedan desarrollar su vida como sujetos conocedores de su propio entorno, capaces de almacenar, descifrar y compartir el conocimiento, o simplemente tomar decisiones de corte moral que afecten a su círculo más próximo y, por supuesto, a sí mismos.



analfabetismo funcional 7



A la espera de cambios sustanciales en nuestros sistemas educativos, como individuos que en nuestra mayoría ya hemos atravesado y terminado las etapas formativas obligatorias, no nos queda otra que seguir nuestra formación. Esto significa leer, reflexionar, comprender lo leído y nunca rechazar un texto solamente por pereza; tenemos que escribir, ya sea una carta, un poema, la lista de la compra o un e-mail, pero no perder nunca el hábito; tenemos que calcular y trabajar el pensamiento matemático, y todo ello sin desdeñar cualquiera de los otros ámbitos intelectuales —como la música o los conocimientos intra e interpersonales— que hacen de nosotros personas formadas, equilibradas y, sobre todo, libres. 


**


Conoce los plagios que demuestran que no necesitamos más intelectuales. Además, descubre quién puede ser un intelectual según los dogmas del pensamiento.



REFERENCIAS:
Carlos G. Bayonas

Carlos G. Bayonas


Colaborador
  COMENTARIOS