¡Oh, no! ¡Volverlo a ver, no importa dónde,
en remansos de cielo o en vórtice hervidor,
bajo unas lunas plácidas o en un cárdeno horror!
¡Y ser con él todas las primaveras
y los inviernos, en un angustiado
nudo, en torno a su cuello ensangrentado!
Gabriela Mistral
¿Cuál es el motivo de vivir? ¿Cual es la razón para enamorarse, si tarde o temprano se terminará sufriendo? Para los existencialistas, la vida es una tragedia que no tiene ningún sentido. La esencia del hombre no existe y éste pasa toda su vida intentando luchar contra la intrascendencia. Una de las opciones más socorridas es el amor. Enamorarse completa y perdidamente de la persona indicada, pero ¿qué pasa cuando esa persona no es justo la que esperábamos? Uno de los grandes ejemplos en la filosofía es Nietzsche, un monstruo de la filosofía occidental.
El filósofo alemán conoció en Roma a Lou Andreas-Salomé, una joven escritora rusa, atractiva y con ideas liberales. En ese entonces, Nietzsche ya gozaba de una reputación entre el mundo intelectual de la época, pero todos sus férreos y devastadores aforismos se hicieron a un lado cuando, loco de amor, le propuso matrimonio a Andreas-Salomé: “¿De qué astros del universo hemos caído los dos para encontrarnos aquí uno con el otro?”. La joven, lejos de caer prendada del misterioso encanto detrás de la portentosa intelectualidad del filósofo, simplemente sonrío y se negó a la proposición. En realidad, ella estaba enamorada de Paul Rée, compañero y discípulo del escritor de “El crepúsculo de los ídolos”, además de haberse relacionado sentimentalmente con otros grandes pensadores de la época como Sigmund Freud. Nietzsche se mantuvo enamorado de Andreas-Salomé por un largo tiempo, algunos creen que hasta su muerte de sífilis en 1900.
El amor es un sentimiento muy poderoso, de la misma forma que el desamor guarda una potencia destructiva. Lo más sano cuando termina una relación es tomar distancia y comenzar con una dinámica distinta para superar lo más pronto posible esa tristeza. Sigue con atención estas señales que, de ocurrirte, indican que aún sigues enamorada de tu ex:
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Se te sale un “mi novio/a”

Después del drama de la separación, mientras platicas con amigos y cuando menos te lo esperas, esa costumbre te traiciona y te refieres a él y a su concluido noviazgo refiriéndote como “mi novio”. Tus amigos no saben cómo actuar hasta que te das cuenta por ti misma o bien, alguien te hace entrar en razón. Puede ser un momento duro darte cuenta de que muy en el fondo sigues pensando y deseando estar con esa persona.
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Confundes a la gente con su nombre

Mientras platicas con alguna persona del sexo opuesto, especialmente si tienes poco tiempo de conocerla, tu inconsciente te puede jugar una mala pasada aprovechándose de tu añoranza, haciendo que de tu boca escape el nombre que pronunciaste miles de veces y que ya no debes hacer más.
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Stalkeas sus redes sociales

A pesar de que ya no tienen contacto directo y posiblemente dejaron de seguirse en las redes sociales, tú buscas de forma incesante noticias sobre esa persona. Fotos, estados o nuevos amigos, tu actividad sólo revela que sigues pensando en lo que fue. El arte del stalkeo es delicado y sutil, requiere de práctica y discreción. Un click en falso y sabrá que estás espiándolo.
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Le preguntas a sus amigos en común cómo está

Mientras conversas con amigos o conocidos en común, es posible que al recordar aventuras del pasado, el tema salga a colación. Entonces aprovechas y sueltas un “¿y qué han sabido de…?” con falso aire de ingenuidad. Si son tus amigos en verdad, no los podrás engañar y alguno se dará cuenta enseguida de tu intención.
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Frecuentas lugares donde podrían encontrarse

Últimamente visitas con más frecuencia esos sitios donde pasaron grandes momentos juntos o a los que esa persona asiste comúnmente: su café favorito, el cine a donde solían ir juntos o el bar que frecuenta con sus amigos, cualquier lugar donde sepas (consciente o inconscientemente) que cabe la oportunidad de un encuentro”casual”.
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Tratas de hacerle llegar mensajes

Pueden ser de todo tipo: estados o fotos en tus redes sociales, cambios en tus perfiles e incluso charlas donde hables con alguien cercano a tu ex, el punto es que intentas por distintos medios mostrarte frente al mundo (y sobre todo frente a esa persona) que te encuentras mejor que nunca, aunque en el fondo estés muriendo por volver.
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Te parece que el pasado fue mejor

Dentro de ti crees que has superado esa dura etapa del rompimiento de una relación; sin embargo, conservas un estado depresivo que se materializa en bajones anímicos que llegan especialmente con algún recuerdo como un sitio, una canción o una frase en específico. Piensas que la actualidad es algo gris, mientras que recuerdas el pasado reciente con melancolía, como una etapa mejor.
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No sales seriamente con alguien

A pesar de que tienes algunos prospectos y citas, algunos que realmente te parecen buenos y te gustan mucho, conservas la inseguridad que te dejó el fracaso de tu relación pasada, aún peor: muy en el fondo, la verdadera razón por la que no inicias una nueva relación seria con alguien es porque te queda un ápice de esperanza de volver con esa persona.
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A veces te pones nostálgica/o

Sobre todo cuando estás en tus círculos de más confianza y el alcohol ha hecho efecto sobre tu conciencia. Después de la euforia, el recuerdo se hace presente y llega con fuerza descomunal. Una canción o un comentario pueden desencadenar una serie de confesiones sinceras sobre lo que más extrañas de tu antigua relación.
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Aún conservas sus cosas

Si aún guardas con cariño ese disco que te regaló, su retrato o cada uno de los detalles que tuvo contigo, definitivamente sigues enamorada/o y no has logrado superar la ruptura. Según psicólogos, lo más sano en las primeras semanas es deshacerse de todo objeto que involucre un vínculo sentimental con esa persona.
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¿En qué momento se logra superar una ruptura amorosa? ¿Cuál es el mejor método para lograrlo? Cada persona lleva el duelo de una manera distinta, según los conceptos que se ha hecho a lo largo de toda su vida; sin embargo, leer estos 6 pasos para desenamorarte de alguien y ponerlos en práctica aligerará contundentemente la tristeza. También es fundamental aplicar estas 10 cosas que debes repetirte todos los días para superar una relación fallida. Sí, nadie ha dicho que el camino sea fácil y exento de dolor, pero seguir los consejos de las personas que amas y aquellos que se preocupan por ti ayudará a cerrar pronto el proceso y comenzar un ciclo nuevo. Porque eso si, nunca debes convertirte en Penélope.
