My warehouse eyes, my Arabian drums
Should I leave them by your gate
Or, sad-eyed lady, should I wait?
A pesar de no ser una figura relacionada directamente con el amor, Bob Dylan probablemente escribió la mejor canción de amor de toda la historia y nadie lo ha mencionado. ‘Sad-Eyed Lady of the Lowlands’ es la última canción de “Blonde on Blonde”, su obra maestra y la mejor definición poética y musical de lo que significa el amor. La hermosa lírica hace referencia al nombre de su amada –Sara Lownds– y cambia las normas al definir al sentimiento con más palabras de lo que una persona promedio jamás pensaría en juntar. Con cinco párrafos de metáforas surrealistas, Dylan nos recuerda su complejidad sin acercarnos tanto a la fantasía, pero por más que nos apeguemos a este tipo de visiones, la realidad va mucho más allá de eso.
Distintos estudios se han hecho alrededor del tema del amor: su repercusión en la psicología, cómo se conforman las parejas ideales y por qué nacen ciertos problemas entre dos personas. Además de la ciencia, tenemos la experiencia propia para intentar definirlo o explicarlo, como lo hace Dylan. Los siguientes puntos son advertencia, consejos y datos científicos que cualquiera debe saber antes de adentrarse en la locura del amor, porque –aunque Dylan haya sido exitoso en sus sentimientos– pocos manejan con cautela uno de los elementos intangibles más peligrosos de esta Tierra.

-Nunca se sabe cuál es el momento en el que llegará. Ni por qué y no tendrá una explicación clara.
-Más de una decena de veces llegarán preguntas a la mente sobre por qué sucedió con esa persona a pesar de que no es completamente nuestro “tipo”.
-Las mujeres se sienten menos atraídas hacia los hombres con barriga, ya que la grasa abdominal indica bajos niveles de testosterona, sustancia relacionada al impulso sexual y a la fertilidad.
-La “impronta sexual” es un término que usan los investigadores para definir el hecho de que los hombres sienten más atracción hacia las mujeres que tienen una estructura ósea similar a la de sus madres.

-Un sentimiento de torpeza y entumecimiento es causado por la liberación de químicos en el cuerpo. Es lo que desarrolla “las mariposas en el estómago” y el sentimiento de alivio al estar junto a esa persona (Nos sentiremos estúpidos).
-Es posible que la mayoría de las relaciones duren entre cinco meses y un año por el efecto de “desenamoramiento” en nuestro cuerpo. Pues aunque la liberación de dopamina fue constante, el efecto dejó de ser el mismo y comenzamos a ver a la otra persona como realmente es, fuera de la “fantasía” en la que nos ingresa el amor.
-El amor sí existe, sólo que al ser inmaterial no es medible. Algunos estudios dicen que cuando dos personas enamoradas se miran a los ojos, sus ritmos cardiacos llegan a sincronizarse debido a la fuerte unión que existe entre los dos. Un efecto algo metafísico que revela la naturaleza “invisible” del amor.

-Algunos científicos comparan los efectos de enamorarse con los de la cocaína, ya que provoca sensaciones de euforia y bienestar similares.
-Esas mismas alteraciones que causa el amor suelen reducir el buen juicio de alguien. Así que una persona enamorada puede cometer distintas locuras dependiendo su balance emocional y su forma de enfrentar una relación.
– Ninguna relación queda exenta de problemas inesperados. Gran parte de esas situaciones puede derivar en una ruptura, pero en otras, ayuda a fortalecer su unión.
-Estudios afirman que mirar la fotografía de un ser querido puede aliviar ciertos tipos de dolores, desde físicos hasta psicológicos. La relación o añoranza motiva al cerebro a optimizar el proceso de curación. Por esa misma razón algunas personas suelen mirar constantemente imágenes de sus parejas.

– Cuando nos gusta una persona solemos proyectar ciertos atributos que deseamos en una pareja y eventualmente nuestra visión de esa persona se convierte en una idealización; una falsa versión de lo que realmente es. Ese autoengaño es inevitable en la mayoría de los casos y derivará en duras separaciones, pero ésa es la incertidumbre del amor.
-Debemos aceptar que lo más probable es que un día terminará. Especialmente cuando somos jóvenes. Es un común (e iluso) afirmar que queremos estar con una sola persona siempre, pero fallamos en considerar que los individuos cambian y el tiempo hace que los vínculos se desgasten, así que nos enfrentamos a una enorme decepción.
-No se puede mantener una relación cuando al menos una persona involucrada no se ama a sí misma. Necesita haber un respeto personal y una aceptación para poder compartir y entregar amor a alguien más. De lo contrario dejamos la entera responsabilidad de amarnos a alguien más y ese tipo de relaciones suelen ser desequilibradas.
-Probablemente se olvidarán, aunque en algunos casos suelen quedar marcas muy fuertes en la memoria, pero lo cierto es que, aunque se mantenga un tenue recuerdo después de una ruptura o se experimente dolor y lamento, eventualmente todo eso desaparecerá. Otros pensamientos ocuparán su lugar y podremos seguir adelante con nuestras vidas.

-No debemos aferrarnos a una persona por más que pensemos que es el amor de nuestra vida. Si la relación no funciona y existe insatisfacción en al menos una parte es mejor darse la vuelta y seguir en nuestro propio camino.
-Duele y es un viaje complejo. Marca momentos importantes y nos define como personas. Nuestros pensamientos viajan como vórtice alrededor de la idea de una persona y por razones químicas nuestro cuerpo se contrae cuando encontramos de frente a esa persona. El pecho incomoda, el estómago revolotea y los brazos quieren volar para rodear a tu amado, pero probablemente terminará.
– Y si no termina. La persona sabrá que el amor verdadero existe, que dura y que da felicidad. Aquél que causa sonrisas en las mañanas aunque no haya maquillaje ni arreglo de algo básico, el que nos hace amar apasionadamente y buscar más de nosotros en alguien más. Si alguien lo encuentra, jamás debe dejarlo ir.
-El amor, más que una verdad, es una respuesta. (Y le agradecemos a John Lennon por ese pensamiento)

El amor es complejo, hermoso, doloroso, horrible, esperanzador y un sentimiento que no puede ser señalado con pocas palabras, quizás incluso Dylan se quedó corto y “Sad-Eyed Lady…” fue su mejor intento. El amor nos puede dar brillo pero también una oscuridad inesperada; adentrarse en el tema es ver una maraña de complejas emociones humanas que a veces nos pueden motivar a mirar al Dylan más joven que decía “El amor es sólo una palabra de cuatro letras” y creer que es cierto.
