La literatura está repleta de lugares de ensueño, desde los hermosos paisajes ficticios de Rivendel hasta la casa que inspiró ‘Aura’. Si bien el primero es un lugar que tristemente nunca veremos en la vida real, hay otros que, así como en la obra de Carlos Fuentes, existen y se pueden visitar. A continuación una lista de mágicos lugares que conocimos en los libros, pero querrás ir a conocer:
La casa de ‘Aura’
En el Centro Histórico de la Ciudad de México está el número 815 de la calle Donceles. En realidad, ese número en esa calle específica no existe. Sin embargo, Carlos Fuentes podría haberse inspirado en una de las casas de Donceles que hoy son librerías y otros negocios. Lo que sí se puede visitar es el número 12 de esa misma calle, donde se encuentra una libería llamada ‘La Casona de Aura’.
El castillo de If
En Marsella, Francia está el Castillo de If que fue una prisión durante el siglo XVI e inspiración para Alejandro Dumas. Ahí fue encarcelado Edmundo Dantés en ‘El Conde de Montecristo’, y fue dentro de esas paredes donde planeó su venganza contra Danglars y Villefort.
Playa del Cabanyal
Esta playa de Valencia fue inspiración de Ernest Hemingway y fue tras esa visita que escribió la novela ‘Fiesta’. A lo largo de la historia hay varias descripciones del mar y la arena, así como fiestas en la playa frecuentadas por sus protagonistas.
Los molinos de Consuegra
La tierra de Don Quijote en Toledo, España. Los molinos de la imagen son Espartero, Rucio, Caballero del Verde Gabán, Chispas, Alcancía y Cardeño.
La casa de Ana Frank
Esta casa es parte de la literatura y, desafortunadamente, es parte de una historia real y un capítulo oscuro y triste de la historia. La casa de Ana Frank está en Ámsterdam, también conocida como la Casa de atrás, y fue el lugar donde ella y su familia se escondieron de los nazis. Si no puedes ir a Holanda, puedes hacer una visita virtual aquí.
Pont des Arts
Un importante punto de ‘Rayuela’ en París, donde ocurre la historia de amor y desamor de Oliveira y La Maga.
En la vida real, la gente usó la herrería del puente para colocar candados que “sellaran” su amor por siempre… y después debieron ser retirados porque pesaban demasiado. Aun así, el puente siempre estará ahí y puedes visitarlo si andas en la capital de Francia.
