Texto escrito por: Rodolfo García Portillo
¿Alguna vez has pensado en la gente que registra los movimientos detrás de la acción?
A lo largo del tiempo, durante sesiones fotográficas, filmaciones de todo tipo, eventos deportivos, rodajes pornográficos, cacerías, excursiones y safaris, la expresión de los fotógrafos y documentalistas se ha visto expuesta por aquellos quienes se encargan de documentar el trabajo de los demás, o dicho de otra forma: la manera en la que la documentación misma es documentada.
Lugar: Los Ángeles, California (Estados Unidos), 26 de noviembre de 2007
Tipo y formato: Original digital
Las libertades que esto proporciona han llevado a los fotógrafos y documentalistas a nuevos horizontes de interpretación:
Desde chuscas escenas en las que actores y actrices aparecen posando -tal vez con vestuarios intercambiados, divirtiéndose con la utilería fabricada para el filme o jugándose bromas en los descansos de su arduo trabajo- hasta los instantes en que la vida suele asombrar con su infinita precisión: accidentes, animales salvajes atacando, situaciones hilarantes en las que los involucrados se miran ofuscados por las casualidades de la vida, por los engranes de una maquinaria que parece funcionar a la perfección. Es en esos instantes cuando la vida reta al fotógrafo, transgrediendo sus visiones con el afán de cuantificar la rapidez de su ojo y la percepción de quienes lo siguen.
Lugar: Centro Histórico, Ciudad de México (México), 7 de septiembre de 2011
Tipo y formato: Original digital
Locación: Antiguo Colegio de San Ildelfonso
La oferta de este tipo de fotografía es sumamente cálida a ojos del observador, fungiendo, pues, como un delicioso caramelo visual. Generalmente -más que en aquellas bases semióticas, conceptuales o hermenéuticas del arte visual en sí- la estética detrás de cámaras se basa en un arraigo a los momentos que la vida misma ofrece: un amor estático al sentido que reflejan los contactos entre diferentes humanos; una especie de entropía que no sólo denota el comportamiento humano en su máxime, sino un orden que se ve adquirido a través de la captura de momentos deliciosos en los que, la interacción entre los entes que componen un cosmos, representa -en su mínima expresión- el globo terráqueo y todo lo que en él habita y convive.
Con el paso de los años, el avance tecnológico se ha prestado de manera puntual para la clarificación de este tipo de documentos, poniendo -al alcance de muchos- artefactos que generan una oferta visual de gran calidad, proporcionando así horas de diversión a través del registro de momentos en la vida personal de millones de personas. De manera colateral, y debido al crecimiento y a la masiva difusión de dichos artefactos, la probabilidad de que las situaciones se puedan convertir en un “detrás de cámaras” se ha incrementado con el paso del tiempo -tanto para el fotógrafo como para aquel que le asiste y acompaña-.
Lugar: Ámsterdam (Holanda), 26 de abril de 2012
Tipo y formato: Original digital
Al tomar al avance tecnológico como un estandarte para presenciar su propia existencia silenciosa, la expresión de estos momentos se ha convertido en un evento de singularidad en redes sociales y medios electrónicos.
Hoy, la perpetuidad de estos momentos pierde su fuerza conforme se desvanece la capacidad de asombro. La vorágine de nichos mercadológicos y de especificidad de la información, ha transgredido también a la imagen y su difusión. La nueva tecnología ha dado como resultado fotógrafos desechables, reporteros de lo mundano que es lo mundano.
¿Será que las condiciones del ojo que observa al ojo se combinan para llegar a ser una misma?
Cualquiera que sea el caso, el engranaje de la máquina que mece siempre funcionará, por lo que costaría trabajo pensar en que aquellas coincidencias, las rarezas de la vida, dejarán de presentarse ante las cámaras como queriendo posar para ser observadas por aquel que documenta -o aquel que documenta al que documenta-
Al final del día el ojo que mira detrás del ojo comparte la perpetuidad de los seres que, como hormigas, formados unos detrás de otros, están en el afán de descubrir quiénes son y hacia dónde van. Al encontrar en el reflejo de aquellas imágenes que documentan lo documentado la idílica proyección, se podrá mirar por encima de los hombros y decir:
Lugar Centro Histórico, Ciudad de México (México); modificada: 27 de diciembre de 2011
Tipo y formato: Versión a partir de un original digital
Locación: Mercado “San Juan” de especialidades
Síganme pues, ojos que observan, caminemos juntos hacia lo desconocido… ¿pueden mirar lo que yo observo?
