¿Te has dado cuenta que todo tiempo pasado fue mejor? Al menos así lo percibe nuestro cerebro. Pero es sólo una trampa de la memoria. Curiosamente, cuando miramos hacia atrás siempre recordamos las cosas mejores de lo que realmente fueron
Un estudio elaborado por la American Psychological Association ha analizado este fenómeno y concluyó que «hay una tendencia a amortiguar el impacto emocional de los eventos negativos en relación con el impacto de los eventos positivos», y continúa «tal amortiguamiento ocurre directamente porque la gente está motivada para ver sus eventos de la vida en una luz relativamente positiva».
Estamos de acuerdo con esto. Pero, ¿no puede darse el caso de que en el pasado sí hubieran habido cosas mejores?, ¿no sucede que algunos eventos sí se deterioran con el tiempo? Exploraremos eso a propósito de la sustitución que la fotografía digital ha hecho con la fotografía analógica. ¿Por qué algunos dicen que arruinó nuestras vidas? Aclaramos que esto lo decimos en términos de experiencias, no en cuento a técnica fotográfica.
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Porque terminó con la intimidad

Muy probablemente compartías tus fotos con las personas cercanas a tu vida —realmente cercanas—. Existía una relevancia muy personal hacia tus instantáneas. Abrir el álbum familiar, era abrir parte de tu historia; recuerdos muy precisos y muy íntimos que fueron parte de tu vida.
Incluso, a veces se trataba de toda una dinámica familiar; de vez en vez, algunos miembros se reunían a verlas y comentaban las anécdotas del momento capturado. Se trataba de un momento emocionalmente íntimo. Quizá era vergonzoso que tu madre enseñara a tu novia o amigos la foto que te tomó de chiquito, pero ahora, si la compartes en Internet, puede ser vista literalmente por cualquiera.
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Trajo las selfies

Para empezar, era mucho más complicado hacerse un autorretrato. Si acaso esto se lograba, a lo sumo era una o dos tomas. No más. No inundábamos todo el carrete con poses improvisadas de nosotros mismos.
No es que hacerse selfies esté mal, por supuesto, pero para algunas personas llega a convertirse en una obsesión narcisista.
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Eran momentos realmente únicos
A menos que cargaras con varios rollos, tenías que administrar bien o tus 24 o 36 negativos. No los gastabas en la primer cosa curiosa que veías, sino que esperabas hasta capturar algo que realmente valiera la pena.
Tampoco es que fuera necesario tomar fotos profesionales o estudiar el ángulo y las distancias, sin embargo, lo hacías con algo que “valía la pena” por lo menos desde tu perspectiva.
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Experiencias filtradas

No había manera de negar cómo eras tú y cómo era el mundo. A menos que fueras a un estudio fotográfico, las imágenes revelaban exactamente la realidad. Se trataba de un registro propio de las cosas exactamente tal y como son.
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Se llevó la emoción de ir a revelar un rollo
Ir al estudio a dejar tu rollo y regresar horas después a recoger las fotos reveladas era una emoción profunda que ahora no conocemos. Los nervios de ver si había salido —y cómo había quedado— la fotografía eran únicos y te hacían apreciar mucho más el resultado.
Al ser algo tangible, una foto tenía más carga emocional. No las guardabas en cualquier lugar, reservabas para ellas un sitio especial para poder volver a verlas de vez en cuando. ¿Cuántas fotografías digitales no han quedado en el total olvido dentro de memorias repletas?
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Rompió la división público-privado

La foto tenía más valor por ser única. Si bien podían replicarse, quien poseía el negativo era, por así decirlo, el dueño de la fotografía. Con la imagen digital, nuestras fotos pueden estar, literalmente, en manos de cualquiera.
Las barreras de lo personal han desaparecido casi por completo. Nuestras imágenes se replican una y otra vez cientos de veces. Así, se va desvaneciendo el vínculo emocional con la imagen.
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Sea como sea, el triunfo de la nostalgia casi siempre se impone. Las cosas cambian, y eso nadie puede evitarlo. Nuestro mundo actual sería impensable sin la fotografía digital. ¿Cómo concebiríamos el tráfico de información de un lugar a otro?, ¿cómo nos constaría algo que está pasando del otro lado del mundo en sólo unos pocos segundos? Sin embargo, esa misma inmediatez ha empobrecido nuestra experiencia personal con la foto y sus efectos.
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METADESCRIPCIÓN:
-Hemos olvidado la emoción de tener en sus manos fotografías recién reveladas
