La liberación de los campos de concentración durante la ofensiva final de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, generó distintas reacciones en el mundo de mediados de los 40. Por una parte, la Unión Soviética, responsable de la liberación de los campos de concentración al este de Alemania realizó poco eco de lo que los soldados del Ejército Rojo presenciaba en los campos. No porque no se tratara de una situación extraordinaria que revelara las atrocidades del nazismo, sino porque los soviéticos estaban ampliamente acostumbrados a la muerte, la destrucción y la barbarie. Tras la ofensiva rusa posterior a la Batalla de Stalingrado, las divisiones soviéticas fueron testigos de la praxis de la ideología nazi, con pueblos destruidos en su totalidad, matanza de civiles y actos que van más allá de los “efectos” de la guerra. Situaciones que se presentaban en su propio territorio y con su propia gente, los soviéticos no se detuvieron sino hasta llegar a las mismísimas puertas del búnker de Hitler. Los soviéticos estaban largamente acostumbrados a la muerte. La guerra los había deshumanizado.
Por otra parte, las tropas estadounidenses y británicas coincidieron en lo atroz de las escenas de los campos de concentración. Cuerpos apilados, olor a muerte y el límite entre la vida y la muerte roto en los rostros de los sobrevivientes. Documentaron, escribieron y fotografiaron el horror del nazismo. Imágenes que circularon desde el frente hasta la opinión pública y las grandes industrias de medios. Miles de soldados que experimentaron la liberación de los campos de concentración no fueron los mismos desde aquellos días ante el horror de la muerte frente a sus ojos. Toda la evidencia que tenemos sobre los campos de concentración provienen principalmente de fuentes occidentales, empeñadas en retratar la deshumanización y la barbarie.

Evelyn Bencicova es una fotógrafa de 21 años originaria de Eslovaquia pero que desde hace algunos años reside en Berlín. Al presentarse la ocasión de decidir sobre su carrera, eligió perseguir su interés en la moda y la fotografía en aras de crear sus propias imágenes e historias a través del lente De niña Evelyn quería ser filósofa o trabajar en la política y curiosamente es a través de uno de sus primeros trabajos fotográficos que pudo explorar temas concernientes a la existencia del ser humano y la verdadera naturaleza de las cosas.

En su proyecto “Ecce Homo” (he aquí el hombre en latín), Evelyn explora este concepto del arte occidental, mismo que proviene de una tradición cristiana y cuyas escenas más representativas refieren a la pasión de Cristo y reflejan, sobretodo, el sufrimiento y la mortalidad del ser humano. Para la fotógrafa, los temas reflejados en dicho concepto se traducen en una crítica al comportamiento de una persona en la sociedad, así como la forma en que una sociedad determinada se yergue frente al resto del mundo. Partiendo de estos pilares, Evelyn guió a sus modelos para conformar composiciones grupales que permitieran demostrar la objetivización del cuerpo y el anonimato alrededor de éste. Las fotografías consisten en una serie de cuerpos inertes, apilados, arrumbados o en formas abstractas donde todos los rostros permanecen invisibles al espectador, logrando crear tensión. La construcción de la fotografía refleja una deshumanización de los cuerpos, cuya identidad desconocemos y que se encuentran en locaciones austeras y frías donde reina una atmósfera de incertidumbre respecto a que al ver las fotografías, sabemos que algo sucedió pero nadie sabe exactamente qué.

Las imágenes de Evelyn desatan el interés del espectador en tanto que su valor no yace en el contenido de las mismas, sino por el contrario, en los pensamientos, ideas y conceptos que de ellas emanan. ¿Quiénes son las personas cuyos cuerpos yacen en el piso? ¿Hablamos de vida y muerte? ¿Se trata de una deshumanización que nuestros ojos han visto antes en la historia? Basta detener nuestra vista un momento en las escenas de Evelyn para comprender que la fotografía trata de describirnos la relación entre los individuos, los cuerpos, el ambiente, el espectador y ella misma.

Para la oriunda de Eslovaquia, la fotografía es sólo un momento en un proceso creativo más largo y que se divide en varios episodios. Además, Evelyn se ve a sí misma no como una fotógrafa, sino como quien tiene la capacidad y la visión de crear escenas y composiciones.
Te compartimos las redes de la fotógrafa
Página oficial










Referencia:
Yatzer
