Entrevista a Sylvain Émard, coreógrafo del Gran Continental
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Entrevista a Sylvain Émard, coreógrafo del Gran Continental

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Por: Lucia

24 de junio, 2013

Generales Entrevista a Sylvain Émard, coreógrafo del Gran Continental
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Por: Lucia

24 de junio, 2013

En 1987, Sylvain Émard comenzó la aventura de formar su propia compañía de danza. El coreógrafo de origen canadiense comenzó su exploración coreográfica con una fuerte base estética teatral y una firme propuesta de innovación en movimiento coreográfico. Sus primeros trabajos, entre los que destacan Ozone, Ozone, L’imposture des sens y Retour d’exil, le otorgaron el reconocimiento de Jacqueline Lemieux Prize, del Consejo de las Artes de Canadá. 

 

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El crecimiento artístico y coreográfico para su compañía continuó con gran éxito durante los siguientes años, con un lenguaje que hablaba sobre la naturaleza humana. Pero fue en  1994 que Émard decidió dejar a un lado la teatralidad y enfocarse en una investigación kinestésica para la composición de sus nuevas obras. Con Des Siècles Avec Vous, pieza por la que fue nombrado "la personalidad del año en la danza" por el Journal Voir, consolida esta nueva dirección artística; dos años después la producción comisionada para el Canada Dance Festival, Rumeurs, le otorgó el Jean A. Chalmers Award, reconocimiento más importante otorgado a la danza en Canadá.

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La compañía ha hecho giras mundiales y su repertorio crece año con año, su estilo presenta una continua fluidez y control, su composición reta las capacidades de los bailarines y su diálogo abre una puente de equilibrio entre la complejidad de las relaciones humanas. Su trascendencia y colaboración con otras disciplinas le ha merecido el gusto de un público en aumento y cada vez más demandante.


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En  2009, Sylvain creó y presentó el proyecto Le Grand Continental en el marco del festival TransAmériques (FTA); un híbrido entre la danza en línea y la danza contemporánea que buscó la inclusión social a través de la danza, con la participación de 60 bailarines amateurs de diversas edades y contextos sociales. Le Grand Continental se convirtió en un proyecto en expansión, aumentando la cantidad de ciudades en las que se presentó, así como la cantidad de participantes. Fue hasta 2011 que el proyecto llegó a México como parte del festival de la Ciudad de México (FMX) y se transformó en “El Gran Continental”, esta adaptación  incorporó elementos de los bailes latinos y populares mexicanos; en el proyecto participaron alrededor de 100 bailarines amateurs voluntarios.


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Hasta hoy, el espectáculo ha desarrollado distintas versiones que se han presentado en diversos sedes de Norteamérica como Montreal, Ottawa, Nueva York, Philadelphia y, por supuesto, México. Además,  ha sido experimentada y disfrutada por alrededor de 65 mil espectadores. 

Este 2013 regresa a nuestro país “El Gran Continental… Otra Vez” proyecto que se realiza bajo la dirección de Mariana Arteaga y el propio Sylvain Émard, quienes  buscan reunir aproximadamente a 150 bailarines para recrear la versión mexicana en diversos foros y espacios de la ciudad.


En Cultura Colectiva platicó con el coreógrafo sobre su experiencia con el proyecto y cuál es la relación que tiene con México, a continuación les dejamos la reseña de esta entrevista:


CC – ¿Cúal fue la inquietud que te llevó a crear el Gran Continental?

SE – El proyecto surge  de mi interés por la danza en línea, que fue el primer acercamiento que tuve con la disciplina cuando era un niño. La danza en línea es quizá la forma de danza más practicada por la gente sin importar su sexo, su edad, su físico; funciona como un vínculo entre la sociedad, como una actividad de interacción comunitaria y social. Así que me volví obsesionado con la danza en línea, cuando formé mi compañía noté que siempre recurría a pequeños elementos de este estilo de danza: las formaciones, la simetría, los unísonos para componer piezas coreográficas, mezclándolo con las investigaciones de teatro y danza contemporánea. Finalmente llegó un día en que, en lugar de solo poner algunos elementos, decidí enfocarme en crear una pieza que se basará exclusivamente en la danza en línea y decidí armar el proyecto.

 

CC – ¿Cómo fue el comienzo del Gran Continental?

SE – Durante el primer año participaron 65 personas, en un principio pensé que sería un proyecto que se haría únicamente una vez debido a la complejidad de su producción, ya que requiere de la participación y coordinación de muchas personas. De hecho, en un principio pareció que sería difícil llevarlo a cabo; costó mucho trabajo conseguir a gente que estuviera dispuesta a participar en el proyecto. Afortunadamente se logró y tuvo tanto éxito que para la segunda ocasión la gente llamaba a la oficina para inscribirse y tuvimos que vernos en la necesidad de realizar una selección.

 

CC – ¿Porqué elegir la danza como medio de interacción e inclusión?

SE – Para mi, la danza en línea fue la manera adecuada para involucrar a la gente de una forma organizada, sencilla y divertida. Generalmente los pasos son muy sencillos, a veces pudiera parecer hasta aburrido; sin embargo, lo que mantiene el interés del público es el cambio en las direcciones, ya que se puede apreciar a partir de distintos ángulos. El reto, en mi caso, fue lograr que los pasos también fueran divertidos para quienes los bailaban, así que mi idea fue mezclar estos pasos de danza en línea con algunos de danza contemporánea. Además, para los bailarines, que la mayoría son amateurs, la diversión está en aprender a usar su cuerpo completo, coordinarlo con los pasos y los diferentes ritmos que se proponen con el acompañamiento musical.    

 

CC – ¿Al mover el proyecto a otras sedes, tomaste elementos de danzas tradicionales de la región o país para mezclarlas con la danza en línea?

SE – Un poco, pero si hablamos sobre la versión que realizamos en México, te diré que fue una versión completamente nueva y remasterizada del proyecto. Siempre me ha gustado trabajar en conjunto con los compositores musicales y en México tuvimos la suerte de colaborar con grupos y compositores que toman elementos de su música tradicional, pero los transforman a un contexto contemporáneo; esto se ve reflejado en el movimiento, porque una vez que tienes la música, no puedes ver o sentir el movimiento de manera igual, así que ese elemento es muy importante. Para México trabajamos con el Instituto Mexicano del Sonido, junto a Taniel Morales y con ayuda de Mariana tuve la oportunidad de ver y escuchar danzas y ritmos populares y típicos mexicanos.

Otro elemento interesante fue la riqueza y mezcla de culturas que hay en México. No quería llegar y crear una danza con ideas preconcebidas sobre la danza en línea latina, sino tomarlo como una oportunidad para explorar, aprender y crear un movimiento que fuera único. Lo más difícil, como coreógrafo, fue presentar mis ideas a los participantes e involucrados y tratar de incorporar estas versiones de lo que  pude aprender intensivamente.

 

CC – ¿Cuáles fueron las diferencias más notorias en el proyecto en México a diferencia con otras sedes?

SE – Lo noté fue la disposición, sorpresivamente fue mucho más sencillo conseguir hombres que quisieran participar, eso siempre ha sido un problema en otros lados e incluso cuando lo hice en Nueva York, este hecho por sí solo modifica la construcción y la energía que se genera en el grupo.

Algo importante  es que la danza está muy arraigada a su cultura y eso se ve reflejado en el movimiento. Cuando enseñas la rutina, los mexicanos quieren bailarlo inmediatamente, la gente no se preocupa por los detalles coreográficos, lo que ellos quieren es bailar, capturar la esencia del movimiento. En otros países se enfocan en querer entender los pasos, quieren estar seguros de lo que van hacer.

En cuanto a movimiento, en México saben mover las caderas, eso es algo que inmediatamente se queda contigo, cuando regrese a Montreal, después de realizar el proyecto en México, comencé a trabajar con mi compañía y los bailarines me decían “estamos moviendo las caderas”.

 

CC – ¿En general, qué es lo que más te gustó de trabajar en México?

SE –  Fue una manera muy diferente de trabajar, comenzando por los horarios extendidos, dando esas pequeñas pautas para que la gente llegara y comenzáramos a trabajar, no es un problema de impuntualidad porque no se quiera hacer, sino por la complejidad del transporte y movimiento citadino, eso se notaba, pues al final de cada ensayo la gente no quería abandonar el recinto, quería seguir bailando y practicando. La alegría de bailar está presente en la gente, no necesitan enseñárselas o tener explicaciones, no necesitan aprender la técnica, la gente simplemente está dispuesta a moverse y gozarlo y esto se refleja en su expresión que, a diferencia de otros países, no tienes que recordarles que están allí para disfrutarlo sin preocuparse tanto para los pasos salgan perfectos.

 

CC – ¿Qué esperas de la nueva versión que se realizará este año (con un mayor número de participantes)?

SE – La diferencia, supongo, se verá reflejada en el impacto que tenga frente al público; al ser un grupo mucho más grande hay que adaptarse y ajustar lo que ya se tiene a las personas que participarán, siempre es diferente una ciudad a otra y como todo es un conjunto de factores, el espacio público donde se presente también ejercerá influencia. México ha sido la única ciudad donde se ha hecho varias veces en diferentes locaciones, así que eso ha sido muy interesante, ya que el ambiente, la arquitectura, incluso el cambio entre noche y día, modifican mucho la percepción del proyecto.

 

CC – ¿Alguna vez pensaste que este proyecto se convertiría en un éxito que pudiera presentarse en varios países?

SE – La verdad es que no; como mencionaba al principio, parecía un proyecto tan complejo para armarse que me preguntaba si sería posible terminar los ensayos y presentarlo.  Creo que el proyecto también ayuda a aprender cómo lidiar con la presión, miedos y realmente enfrentarse al compromiso. Actualmente, me parece increíble que la gente nos invite a llevar este proyecto a otros países y comunidades. Así que seguiremos haciéndolo mientras la gente se entusiasme por participar y haya una correcta organización.

 

CC – Finalmente,  como artista, ¿Cuál es el mensaje que quieres transmitir a través de tu trabajo?

SE –  Me interesa ver  lo humano dentro del ser, encontrar una esencia más que física, natural con la que el público se pueda identificar. Incluso cuando trabajo con bailarines profesionales, busco en ellos un “sentimiento de humanidad”.


Para conocer más sobre El Gran Continental no olvides visitar su página oficial. 


Referencias: