El "pinche gringo" que se volvió amo y patrón de México
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El "pinche gringo" que se volvió amo y patrón de México

Avatar of Alejandro I. López

Por: Alejandro I. López

8 de junio, 2017

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William Jenkins llegó a México en 1901, un par de años antes de que la estructura política del porfiriato comenzara a tambalearse y dar pie a la primera gran Revolución del siglo XX. La versión que encarna el mito del emprendedor no duda en describirlo como un hombre trabajador y ahorrativo, que llegó al país con 23 años y unos cuántos dólares en su bolsillo cuando se dispuso a forjar su sueño trabajando en la industria ferrocarrilera al norte del país, con una sola ambición en mente: hacerse multimillonario. 

No obstante, el curso de la historia no miente cuando afirma que la primera gran inversión que ostentó Jenkins de ninguna forma pudo llegar de su labor en las vías férreas, ni del trabajo que consiguió una vez establecido en Puebla en la industria textil, pues ni siquiera con el salario más alto de aquél entonces y ahorrando cada centavo, habría logrado amasar los 13 mil pesos con los que inició su ascenso al sitio del hombre más rico de México. 

william oscar jenkis familia

A partir del inicio de la Revolución, Jenkins mantuvo un perfil bajo en el centro del país, donde aprovechó los daños del conflicto armado para comprar a precios muy bajos terrenos y fincas en Puebla y sus zonas aledañas. Sería el principio de una fortuna que habría de acumular con mucha habilidad, un régimen de explotación sin escrúpulos y un nexo indivisible con el poder político de entonces.

Cuando el lado más popular de la revolución quedó sepultado luego de la muerte de Villa y Zapata, el liberalismo que se impuso se convirtió en un camino pavimentado para Jenkins, quien poseía una habilidad innata para relacionarse con gente de negocios y aquellos que ostentaban el poder. 

william jenkins bandera

Jenkins se hizo de un sinfín de tierras e ingenios azucareros, especialmente en Atencingo, donde controló totalmente la producción a través de Manuel Pérez Pehn, su principal lugarteniente, quien se encargaba de facilitar prestanombres para la compra ilícita de terrenos o bien, amenazar a los campesinos dueños de las parcelas y propiciar una venta forzosa para el que sería su primer negocio fructífero en México. 

En 1919, William Jenkins se aprovechó del endeble gobierno carrancista para ascender políticamente a través de una acción que le concedió el acceso al grupo que entonces ostentaba el poder: un autosecuestro. Dos años antes, el empresario ya incidía en la política local y convertido en agente consular de los Estados Unidos, planificó el acto en complicidad con el Senado norteamericano, desde donde, entre otras cosas, esperaban un escándalo suficiente para justificar un intento de invasión y menguar al frágil líder del constituyente.

william oscar jenkins

A pesar de que tales planes fracasaron, el autosecuestro pagado por el Gobierno Federal lo vinculó con la esfera política más alta en el país, al tiempo que fungió como prestamista una vez que se hizo del Banco de Comercio y encontró la solvencia suficiente como para diversificar sus negocios, especialmente la exportación de alcohol a Estados Unidos, un ilícito prohibido por la ley seca en aquél entonces que reportó dividendos millonarios para Jenkins.

En la década de los 30 y consolidado como el principal productor de azúcar de México, Lázaro Cárdenas decidió expropiar por motivo de utilidad pública el ingenio de Atencingo; sin embargo, Jenkins rápidamente invirtió una parte de su fortuna en un negocio en auge: el cine mexicano, que recibió un empujón decisivo del magnate durante su época dorada, cuando William poseía más del 80 % de las salas del país. Mientras era aceptado entre los círculos que controlaban al país, era repudiado en el estado de Puebla por todos los de a pie, quienes habían sentido cómo amasó su fortuna.

william jenkins con avila camacho

Durante la década de los 40, se alineó con los Ávila Camacho que habrían de gobernar al país inyectando miles de dólares para su causa. Bajo la tutela de Rafael, Maximino y Manuel, Jenkins recrudeció las condiciones de explotación en sus empresas y tierras, al tiempo que se vinculó con Miguel Alemán Valdés antes de que este último ascendiera al poder.


En resumen, la vida empresarial de Jenkins fue quizás el mejor ejemplo de la germinación de la plutocracia que gobierna México hasta hoy día. El multimillonario respaldó a políticos y fue recompensado con total libertad para actuar al margen de la ley, se convirtió en uno de los hombres más ricos de México durante el siglo XX y marcó de forma decisiva la geografía del poder en Puebla, donde actualmente la Fundación Mary Street Jenkins subsiste en una relación turbia con la élite estatal. 

william jenkins


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Referencias

Bonilla Fernández, Teresa, "Las bases históricas para una biografía de William Oscar Jenkins", BUAP, 2001.
La Jornada
Semanario Proceso




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