Lo último a lo que el nombre Adolf Hitler nos refiere es a una historia de amor. El despiadado político y militar alemán, responsable de la muerte de millones durante el Holocausto, nunca se ha relacionado con nada que no sea la guerra, el nazismo y la muerte. Sólo un nombre en la historia de la Segunda Guerra Mundial podría darle un giro distinto a su historia y ése es el de Eva Braun. La mujer que no se alejó del autor del genocidio más grande del siglo XX, aquella que olvidó la asfixia por gas venenoso, los disparos, el ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientíficos, la tortura médica y los golpes con los que Hitler ordenó a la Alemania nazi matar a hombres, mujeres y niños judíos, para amarlo hasta la eternidad.
Eva Braun, segunda hija de Friedrich Braun y Francisca Kronberger, conoció al que se convertiría en su esposo después de que Geli Raubal, media sobrina de Hitler, se suicidara en un apartamento en Munich. Raubal también fue la mujer con la que Hitler tuvo una de las relaciones más intensas de toda su vida. Cuando ella partió, Hitler comenzó a frecuentar a Eva, con quien había cruzado palabra por primera vez al ser contratada como la asistente del fotógrafo personal de Hitler.

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Al dictador no le importó que Eva tuviera tan sólo 17 años cuando él decidió entablar una relación con ella. Pero más que amor lo que hubo entre los dos fue una promesa de lealtad que los mantuvo juntos hasta la muerte. Y aunque no fue hasta que ambos decidieron suicidarse que sus nombres pasaron a la historia, anteriormente Eva ya había intentado dejar este mundo.
El 10 de agosto la inocente y agotada novia de Hitler se disparó en el pecho con la pistola de su padre, pero su intento por quitarse la vida falló. Tras su recuperación la pareja se acercó aun más, aunque fue hasta 1932 cuando se supo que ellos se habían convertido en amantes. A partir de ese momento se mudaron juntos a un apartamento que Hitler tenía en Munich y cuando el líder nazi tenía que viajar ella viajaba con él como parte de su séquito. Lo que la llevó a convertirse en la fotógrafa del equipo alemán.

La historia de este par nunca se caracterizó por la ternura o la tranquilidad y no solamente porque se tratara de la pareja del asesino más grande de la historia, sino porque para Braun la vida de lado de su amado no fue más que un sufrimiento que la consumió poco a poco. Tanto como para intentar quitarse la vida una segunda vez; ella tomó una sobredosis de pastillas para dormir y lo impresionante es que sus razones no se debían a la angustia de vivir con el responsable de una guerra infernal, sino al poco tiempo que Hitler le dedicaba.

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Y así fue, en 1945 Hitler intentó disuadir a Eva para ponerse a salvo, pero ella cumplió su promesa y justo cuando el final del Führer se acercaba ella se mantuvo más firme y cerca de él que nunca antes. El búnker en el que Hitler se encerró antes de morir, también fue el último lugar que Eva pisó. Un día previo a que la pareja sellara su amor con cianuro, Hitler le demostró a Braun que en fondo, tal vez, sí la amó.
Después de que el líder nazi comprobó que su mujer se quedaría con él hasta el final él decidió entregarle lo único que le quedaba, su voto de amor. El 29 de abril de 1945 Eva Braun y Adolf Htiler se unieron en matrimonio. Al día siguiente, después de la una de la tarde ambos se despidieron del personal; un par de horas posteriores un disparó se escucho dentro del búnker. Cuando Heinz Linge y Otto Günsche entraron en el estudio encontraron los cuerpos de Eva y Hitler sobre un sofá.

El amor de la incomprendida pareja se consumó con su suicidio, durante el cual Eva ingirió una cápsula de cianuro y Hitler se pegó un tiro en la sien derecha. Ambos cuerpos fueron parcialmente incinerados y enterrados secretamente en el complejo del departamento de contrainteligencia de la Unión Soviética (SMERSH).
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La historia de Adolf Hitler está llena de misterios y teorías, por ejemplo la que sugiere que la muerte de millones inició con una pelea de niños y la que habla del perro que Hitler amó más que a la misma Eva Braun.
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Referencia:
Muy Historia
