La historia de la reina guerrera que luchó contra el colonialismo europeo en África
Historia

La historia de la reina guerrera que luchó contra el colonialismo europeo en África

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Por: Roberto Soberanis

5 de septiembre, 2017

Historia La historia de la reina guerrera que luchó contra el colonialismo europeo en África
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Por: Roberto Soberanis

5 de septiembre, 2017

Hay algo, como una especie de mística, que envuelve al continente más salvaje, origen de la humanidad y sinónimo de lo primitivo en un sentido antropológico e histórico. Sólo hace falta un poco de imaginación y buen tino para disfrutar de África como nunca la has visto. Fascinante, indómito y tristemente vilipendiado por grandes intereses de voraces potencias, el continente negro no es solamente un pulmón económico para occidente, sino un cúmulo de rica cultura, que, digan lo que digan algunos incrédulos negados a aceptarlo, ha alimentado a la cultura colectiva a nivel global. Bien lo expuso el autor estadounidense John Henrik Clarkson: "La primera luz de la consciencia humana y las primeras civilizaciones del mundo sucedieron en África". La actualidad, sin embargo, es distinta y nada alentadora. Problemas como el expansionismo colonial que afectó la región durante siglos, la inclemente corrupción y los conflictos bélicos a menudo han hecho mella en su bienestar, pero no se puede negar el legado de su historia, que incluso cuenta con un samurái negro que conquistó Japón.


La historia de la reina guerrera que luchó contra el colonialismo europeo en África 1


Pero la historia de África también está llena de mujeres diplomáticas, sacerdotisas, comerciantes, gobernantes y reinas, tanto soberanas como reinas-madre que fueron de suma importancia para sus países. Una de ellas fue la llamada reina de los europeos, Ana de Sousa, conocida comúnmente como Nzinga Mbande, monarca de Ndongo y Matamba, antiguo reino precolonial en la actual Angola. Esta peculiar guerrera fue el personaje central de una agitada historia que tuvo como coprotagonista a Portugal e involucró a Holanda, Brasil e, indirectamente, a España, las potencias mundiales. El porqué de su fama como la “Reina de los europeos” se centra principalmente en que Nzinga negoció un tratado con la intención de frenar el colonialismo en África y se convirtió al cristianismo para fortalecer ese tratado, por lo que adoptó el nombre portugués Ana de Sousa.

Nzinga la vivió durante un periodo en el que el tráfico de esclavos africanos y la consolidación del poder de los portugueses en la región estaban creciendo rápidamente. Tras un rompimiento de esos acuerdos, y ya como soberana de Ndongo y Matamba, abandonó la religión católica y atacó violentamente no sólo a los guerreros lusos, sino también a las poblaciones tributarias de Portugal en el territorio, por lo que el gobernador de la colonia de Angola, Fernão de Sousa, logró derrotarla y capturó a dos de sus hermanas, Cambe y Funge, quienes fueron llevadas a Luanda y bautizadas, respectivamente, con los nombres de Bárbara y de Engracia. Fueron devueltas en 1623 a Matamba.

Esta guerrera y monarca era hija de Nzinga a Mbande Ngola Kiluanje y de Guenguela Cakombe, hermana de Ngola (rey) Ngoli Bbondi, soberano de Matamba, quien, al rebelarse contra el dominio portugués en 1618, fue derrotado por las fuerzas del imperio luso. Durante el periodo del rompimiento de los acuerdos con Portugal, a inicios del siglo XV, Nzinga cobró mayor relevancia, pues contaba con una personalidad excepcional que durante 40 años marcó la historia de la región.


La historia de la reina guerrera que luchó contra el colonialismo europeo en África 2

Ilustración de Nzinga en negociaciones de paz con el gobernador portugués en Luanda (1657)


Hermanastra del derrotado rey Ngola a Mbandi, fue una mujer inteligente, enérgica y experimentada, asociada al gobierno por su padre, a quien acompañó en numerosas batallas. Asimismo poseía una visión amplia de la situación sociopolítica y cultural: si se quería expulsar a los portugueses y al títere Hari, había que replantear totalmente la lucha. En ese sentido convenció a su hermano para que estableciese una tregua con los portugueses. Ella misma fue como embajadora de Ndongo a la conferencia de paz luso-ndongo de Luanda de 1621-1622, con un séquito fastuoso. El Ngola quería que los portugueses evacuaran la fortaleza de Mbaka y la capital, que restituyesen a los ijiko (siervos ndongo) capturados en las campañas militares, y que controlasen a sus aliados, los imbangala de Kasandye. El gobernador portugués João Correira de Sousa aceptó los términos y Nzinga, aunque contraria al cristianismo, se dejó bautizar por oportunismo con el nombre de Ana de Souza. No obstante, rechazó firmemente pagar un tributo y someterse al Rey de Portugal con una frase lapidaria: "Se habla de tributos a aquellos a los que se ha conquistado".

Los portugueses nunca cumplieron los términos del tratado, pero Nzinga trató de ganar tiempo mientras formaba un nuevo ejército y buscaba nuevos aliados. El plan tenía posibilidades de éxito, pero su hermano lo rechazó. Ante tal determinación, la reina guerrera actuó con dureza: en 1623 mandó a envenenarlo y asumió la regencia, desde donde decidió reanudar la lucha. Primero exigió al nuevo gobernador portugués de Luanda, Fernão de Sousa, que respetara el anterior tratado. Éste no dio importancia a sus exigencias y se negó a satisfacer sus peticiones. Lo inevitable ocurrió: la guerra. El reinado de Nzinga Mbandi coincidió con un período de intensos conflictos bélicos contra los portugueses y los imbangala (pueblo enemigo vecino que a veces colaboraba con los colonizadores), quienes procuraban invadir Angola y capturar a sus súbditos.



Al final de su vida Nzinga se vio obligada a reconocer la superioridad del invasor y aceptar el comercio de esclavos y la doctrina cristiana en Agonla y Matamba, lo que significa un final trágico e irónico en la trayectoria de esta reina, diplomática y guerrera, que luchó incansablemente por mantener la soberanía de su nación. La figura legendaria de Nzinga atrajo la admiración y el odio de sus contemporáneos africanos y europeos, quienes a poco de su muerte la inmortalizaron en narraciones históricas, grabados e historias orales. El interés por su personalidad nunca decayó, como lo demuestran los estudios publicados desde su muerte hasta nuestros días, así como la realización de una biopic de aventura y drama en 2013: Njinga: Rainha de Angola, de Sérgio Graciano, cinta en la que la guerrera es interpretada por la actriz angoleña Lesliana Pereira.


Fuentes

DAVIDSON, Basil. Historia de África. Ediciones Folio: Barcelona, 1993.

BORDIGA Grinstein, Julia. Nzinga-Nbandi / Zinda Njinga, heroína del nacionalismo africano. Biblioteca Virtual de Cervantes: Alicante, 2012.

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Loables y venerables, sanguinarios e infames. En la historia abundan todo tipo de personalidades que hicieron de su época un lugar distinto con sus acciones, como el caso del budista psicológicamente inestable que conquistó Mongolia.


Referencias: