El país que logró su libertad con una canción

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El país que logró su libertad con una canción
El país que logró su libertad con una canción

Seguro que a lo largo de tantos años de escolaridad nos enteramos de la historia de alguna revolución en el mundo. Cuando escuchamos esa palabra lo primero que se nos viene a la mente es guerra, armas, muerte, crisis, hambre y dolor. Esto es porque la mayoría de las revoluciones han tenido como consecuencia —e incluso como proceso mismo— estas cosas; y a pesar de que un gran porcentaje de ellas han logrado alcanzar sus objetivos, no podemos quedarnos con la idea de que todas las revoluciones llevan implícita la violencia, pues también en las revoluciones pacíficas hemos experimentado el cambio social.

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Hay muchas historias que nos demuestran que cuando la gente se une, puede alcanzar más de lo que nos imaginamos. Un claro ejemplo de esto es la llamada Revolución Cantada en Estonia, un país ubicado al norte de Europa. Lituania, Letonia y Estonia conforman los países bálticos, han estado bajo el dominio de otras naciones —como los países nórdicos, Alemania y Rusia— más de una vez a lo largo de su historia. Pero sin lugar a dudas, una de las etapas más difíciles para estas tres naciones ha sido la Segunda Guerra Mundial.

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En 1939, la Unión Soviética llegó a invadir los países bálticos; miles de personas fueron enviadas a prisión, asesinadas o deportadas a Siberia como esclavos. Algunos perdieron la vida en el trayecto de un país a otro, mucho murieron de hambre y frío, o de las enfermedades que no se podían tratar bajo esas condiciones extremas. Las tropas alemanas llegaron poco después, lo que provocó que los países bálticos estuvieran bajo el dominio de ambos países.

La gente que sobrevivió estuvo 10 —o en algunos casos hasta 15 años— en Siberia, y conservaban la esperanza de poder volver a su hogar como única motivación. Mientras tanto en Lituania, Letonia y Estonia las iglesias eran destruidas, las bibliotecas incendiadas y los edificios que antes habían sido hogares de miles de familias se caían a pedazos. Cuando los sobrevivientes llegaron de Siberia ya no tenían un hogar; los soldados soviéticos habían ocupado sus casas y se habían apoderado de todo lo que tenían. Durante este periodo de la historia, los países bálticos perdieron una tercera parte de su población, miles de personas perdieron no sólo sus casas, sino a sus familias. Pero había algo que nadie les podía quitar: la esperanza.

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Cada cinco años, en Estonia se lleva a cabo un festival de música en el que la gente se reúne para cantar, sin importar el género musical. En el periodo en el que este país formaba parte de la Unión Soviética, Stalin decidió permitir que se continuara esta tradición con una condición: todas las canciones en el festival debían ser canciones en ruso que lo glorificaran como líder.

En 1947 tuvo lugar el primer festival de música en ruso donde todo parecía ir de acuerdo a lo establecido; no obstante, al cierre del evento un hombre decidió tomar un poema y convertirlo en una canción. Este poema era conocido por todas las personas en Estonia, estaba escrito en su idioma y hablaba de su país. Los versos del poema se convirtieron en un himno a lo largo de los años. Aunque ese fue un momento clave para la Revolución Cantada, no fue lo suficiente para alarmar a Stalin. Años después de la muerte de Stalin, fue permitida la libertad de expresión en los países que pertenecían a la Unión Soviética, liderada entonces por Mijaíl Gorbachov. Esta naciente libertad fue una gran oportunidad para todas las naciones que querían su independencia de vuelta. Se comenzaron a organizar eventos en los que la gente cantaba en el idioma estonio y alzaba banderas de su país. Poco a poco, los rusos que aún vivían ahí y controlaban Estonia temieron perder el poder por completo.

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Uno de los eventos musicales reunió a 100 mil personas que utilizaron como única arma su voz; lograron desafiar los límites que todavía existían en su país. Sabían que los líderes rusos que controlaban Estonia se encontraban dentro de la Casa del Parlamento, así que caminaron unidos hasta ese punto y, tomados de la mano, comenzaron a gritar “¡libertad, libertad!”. Se podría pensar que con toda la energía de la gente, ese momento terminaría en violencia, pero no fue así. Todas las personas que se encontraban ahí, sin soltarse de las manos, comenzaron a cantar en su idioma e hicieron un camino entre ellos para permitir que los rusos que se encontraban en el Parlamento pudieran salir sin dificultad.

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En 1991, Lituania, Letonia y Estonia obtuvieron su independencia después de 50 años de ocupación. Cinco décadas en las que estos países desaparecieron de los mapas y se desconectaron del resto del mundo. Desafortunadamente, no todos los países que pertenecían a la URSS lograron obtener su independencia de manera pacífica. En Lituania, por ejemplo, mientras la gente se tomaba de las manos para demostrar su unión los tanque de guerra arrollaron a las personas que se encontraban allí. La Revolución Cantada no necesitó más que la unión del pueblo y la reapropiación de los símbolos culturales —como el idioma y las canciones— para hacer una diferencia en la historia nacional.

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Existen algunas canciones que simplemente nos invitan a hacer la revolución. Si quieres saber más sobre las revoluciones de nuestro pasado, te invitamos a leer este artículo sobre los secretos de la Revolución Mexicana.

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