En México no conocemos la libertad de expresión

lunes, 13 de junio de 2016 7:34

|Christian Becerra



Los medios de comunicación tienen una fuerte influencia en la gente: en sus posturas políticas, en su descontento ante la autoridad, etc. Lo saben en Corea del Norte, Cuba, Venezuela y lo sabemos en México. Si eres de España o de algún país en Latinoamérica y no conoces la particular situación en la que vive la sociedad mexicana, podrías pensar que es una comparación totalmente desproporcionada, pero no.

El gobierno de México y sus medios de comunicación viven una relación de amor-odio que se remonta a varias décadas, y la tradición autoritarista es inminente. La censura que impone el gobierno a periodistas, comunicadores e incluso comediantes ha sido más evidente en algunas ocasiones que en otras, pero la gente lo vive, lo ve en su televisión, lo escucha en la radio y se ha convertido en una constante en este país. Lo realmente preocupante es que -como sucede con cualquier patrón de comportamiento que se repite- esta censura ya no la haga el gobierno, ni siquiera los medios de comunicación, aparentemente ya lo hace la misma sociedad mexicana. 


Todos conocemos las características del Internet y la gran ventana a la libertad de expresión que representa, la infinidad de posibilidades que nos brinda, cómo ha reducido el tiempo para la difusión de ideas o información, pero ¿de qué sirve el Internet cuando tienes una sociedad que se autocensura? ¿De qué sirve cuando la gente no demanda, no reprocha, no acusa? 

Comenzó con censura y ahora es un comportamiento cultural: el mexicano "mejor se queda callado". Cuando se trata de "hacer algo al respecto", el mexicano no sabe cómo comenzar; la inconformidad no nos lleva a una acción y se queda simplemente en un descontento pálido con tintes de apatía.

Entonces, querido lector, para cambiar la mentalidad del mexicano, la información libre es un buen inicio. La libertad de expresión es un excelente primer paso, pero en México tenemos miedo crónico; no conocemos la libertad de expresión y los líderes de opinión opinan poco. Pero la risa está cambiando las reglas del juego. 


Chumel Torres es un joven nacido en Chihuahua, líder de una nueva arista en la cultura mexicana, que por medio de la risa le está abriendo los ojos a miles de compatriotas pues, junto a su equipo, se encarga de informar al país de las noticias que acontecen de manera diferente.

Medios extranjeros de prestigio como The Guardian  o la BBC han estudiado a el trabajo de Chumel, incluso en Francia publicaron su historia y aunque comúnmente lo comparan con Jon Stewart, el mexicano representa algo más trascendental que un simple programa de sátira política en un canal de YouTube rentable; representa más que una simple celebridad o una inspiradora historia de éxito de un joven del norte de país. Chumel y los foros que llena representa la euforia que se vive al descubrir la libertad de expresión en México, el simple hecho de que no exista un ensayo detrás de esto también representa lo ajenos que somos ante este cambio cultural. 


Durante sus entrevistas, Chumel remarca que él simplemente es un comediante, un tipo que hace su trabajo, pero también es el comienzo de una nueva era de la comunicación y de la información en México. Sé que es una celebridad y  puede caer bien o mal; podemos pensar que es pretencioso o falso, pero no perdamos de vista lo que representa en este momento, porque si lo olvidamos, la sinergia de este cambio cultural morirá y volveremos a nuestros vicios de una sociedad perezosa. Chumel no es nadie sin un despertar colectivo, su trabajo trasciende el entretenimiento.

Jorge Zepeda Patterson, Ciro Gomez Leyva, Aristegui, todos los periodistas de México y Latinoamérica, por favor sigan trabajando, los necesitamos más que nunca, hagamos equipo, no permitamos que la competencia destruya el verdadero fin del periodismo y la información que es tener una sociedad inteligente, ambiciosa, justa, que no se queda callada; que exige, que crece, que no compromete su integridad, que denuncia la deshonestidad, que honra sus valores y es valiente. Una sociedad. Querido lector, no veas o escuches las noticias y te quedes callado porque te educaron con la idea de que es de mala educación hablar de política, al contrario, tenemos que hablar de política para educarnos.



Te compartimos la lista de Los países más peligrosos para ser periodista, pues sabemos que ser comunicador de la verdad no es cómodo para muchos gobiernos.




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