El caso de los hermanos Menéndez ha vuelto a estar en boca de todos tras el lanzamiento de la serie de Netflix “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez”, reviviendo no solo uno de los crímenes más impactantes de los años 90, sino también volviendo a poner sobre la mesa el tema del abuso sexual infantil.
Aunque ya han pasado más de 35 años desde el asesinato de José y Kitty Menéndez, el interés por la historia de los hermanos, lejos de disminuir, ha atrapado a las nuevas generaciones, quienes a través de redes sociales buscan presionan a las autoridades para reabrir el caso.
El caso de los hermanos Menéndez
El 20 de agosto de 1989, Lyle y Erik Menéndez, de 21 y 18 años respectivamente, dispararon y mataron a sus padres en su lujosa mansión de Beverly Hills.
En un principio se pensó que José Menéndez, un exitoso ejecutivo de la industria del entretenimiento, y su esposa, Kitty, habían sido brutalmente asesinados en un ajuste de cuentas.
Sin embargo, dos años después se descubrió que en realidad quienes estaban detrás de la muerte de la pareja eran sus hijos. Fue así como Erik y Lyle fueron arrestados, después de haberse dado una lujosa vida con el dinero de la herencia.
Todo dio un giro inesperado cuando en el juicio inicial, los hermanos Menéndez confesaron el asesinato, pero alegaron haberlo hecho en defensa propia, revelando que durante años habían sido víctimas de abusos sexuales y psicológicos a manos de su padre, José.
Por supuesto, esa revelación dividió a la opinión pública, entre aquellos que les creyeron y quienes simplemente los veían como asesinos fríos que buscaban quedarse con la fortuna familiar, por lo que tras un segundo juicio los hermanos fueron sentenciados a cadena perpetua.
La mansión de los Menéndez
La mansión de los Menéndez quedó marcada para siempre por el asesinato de José y Kitty, pero también por los oscuros secretos que la familia guardó entre sus paredes.
Ubicada en Beverly Hills 90210, la lujosa propiedad tiene más de 9 mil pies cuadrados, siete habitaciones, nueve baños, una imponente piscina y varios jardines.
Tras el asesinato de José y Kitty, el cual, por cierto, sucedió en la sala de televisión de la mansión, la casa se convirtió en un punto de interés macabro para quienes seguían de cerca el caso, pero ahora tiene nuevos dueños.
La mansión de los Menéndez fue comprada 17 millones de dólares por la familia Lahijani y gracias a eso es que se han revelado varias imágenes de la propiedad, misma que fue remodelada y aunque hoy en día luce hermosa, sigue conservando su esencia original.
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