Los hábitos más extraños de los artistas del Renacimiento

miércoles, 7 de octubre de 2015 7:48

|Julieta S


Leonardo Da Vinci fue, más que pintor, un genio en todos los ámbitos de la vida cotidiana. En el Renacimiento, la ciencia y el arte se unieron más que nunca y sus estudios son un gran ejemplo de esto. Comenzó a investigar la naturaleza y el cuerpo humano para plasmarlo de manera exacta en sus pinturas. De hecho, una resonancia magnética moderna, utilizando la última tecnología es tan exacta como las obras de Da Vinci, en las que órganos, huesos, músculos y hasta sangre, se aprecian con gran vivacidad.

El papa Sixto IV autorizó en el siglo XV la disección de cadáveres con el permiso de las autoridades eclesiásticas, por lo que muchas universidades comenzaron a utilizarlas para conocer el cuerpo y la anatomía humana. Otros artistas como Verrocchio, Mantegna, Miguel Ángel, Rafael y Durero hicieron disecciones de cadáveres humanos para hacer sus obras mucho más realistas. Curiosamante, ninguno utilizaba de referencia el trabajo de los otros, pues cada quien descubrió la anatomía humana, animal y los misterios del paisaje en solitario. El Renacimiento, y sus pequeñas revoluciones científicas y culturales generaron extraños hábitos en los pintores más representativos, ,mismos que hoy nos parecerían de lo más extraños. 
Te presentamos algunos de los más curiosos e interesantes, datos que terminan por redondear el genio y el misterio de los grandes artistas.

Leonardo Da Vinci

Leonardo da Vinci

Era disléxico, ambidiestro y paranoico. Podía dibujar hacia adelante con una mano mientras escribía hacia atrás con la otra, pero esto no es lo más interesante de sus hábitos cotidianos y vida, pues el dato más extraño sobre Leonardo es su profundo amor por los animales. Amaba a los gatos y Vasari aseguran que iba a los mercados para comprar pájaros y liberarlos, por lo que también aseguran que fue vegetariano para evitar el sufrimiento de los animales.


Rafael

rafael

En la mayoría de sus pinturas, los personajes que pintó tienen seis dedos. Muchos investigadores aseguraron al principio que se trataba de un error de la obra, pero poco después. afirmaron que se trataba de un símbolo de un sexto sentido pues casi siempre pintaba personajes bíblicos o santos.



Sandro Botticelli

Sandro Botticelli

Nunca se casó y tenía gran aversión a la idea de tan sólo pensarlo. Se dice que se debía a que sufrió de un amor no correspondido por Simonetta Vespucci, una noble casada.


Miguel Ángel Bounarroti

miguel angel

Su padre era un hombre adinerado que perdió toda su fortuna y su madre falleció a los 6 años. Por lo que, su soledad formó en él un carácter reacio, hosco y huraño. Las cartas de Buonarroti y sus poemas dedicados a sus parejas nos hacen pensar que era homosexual. Identidad que trataba de ocultar bajo ideas y teorías neoplatónicas del amor. "Sólo me quedo ardiendo en la oscuridad cuando el sol me despojó del mundo de sus rayos: y después que los otros hombres toman su placer, yo lo hago llorar, postrado en el suelo, lamentándose y llorando."

En su obra, Miguel Ángel se caracterizaba por un espíritu ferviente. Cuando pintó la Capilla Sixtina casi quiebra su columna vertebral por permanecer en la misma posición demasiado tiempo, y en muchas de sus obras existen mensajes ocultos en los que la razón siempre predominaría a la religión.



Alberto Durero

Alberto Durero

Alberto Durero fue uno de los más grandes artistas del Renacimiento, de hecho, fue el mejor representante de esa corriente en Alemania. Al igual que muchos otros artistas estudió a los animales para hacer composiciones complejas y completas. En su época, muchas de las especies conocidas por nuestra ciencia eran aún un misterio, y la intención de Durero era la de descubrir la mayor cantidad posible.

Se dice que un día escuchó que en los Países bajos había una ballena encallada y decidió ir a verla; sin embargo, durante ese viaje contrajo malaria y murió, por lo que podemos asegurar que su pasión fue la causa de su muerte.


Donatello

donatello

Cuando Donatello terminó de pintar el Zuccone, sentía un tremendo orgullo por la que consideraba una de las mejores obras de arte. Según cuenta Vasari, Donatello quedó tan satisfecho que cuando finalizó su obra le pidió que hablara. Y en lugar de jurar por Dios, lo juraba por su Zuccone.

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