La historia del derecho al agua por el que lucharon los habitantes de la Ciudad de México en 1922

Martes, 23 de enero de 2018 15:42

|Fernando Vialli

Varias organizaciones obreras participaron en la manifestación al grito de “Agua pedimos a Dios y al Ayuntamiento su dimisión"

La falta de agua en la ciudad de México no ha sido un problema que se padezca entre sus habitantes exclusivamente en las últimas décadas. Tampoco es nuevo que surjan luchas populares y movilizaciones sociales por el agua. En la segunda década del siglo pasado esta situación era parte de la vida cotidiana de aquellas personas que habitaban y trabajaban en la capital mexicana.

El 30 de noviembre de 1922 hubo un motín por falta de agua en la Plaza de la Constitución. Esta forma de protesta popular surgió como consecuencia de la interrupción del servicio de agua potable en las viviendas de la metrópoli. Es preciso recordar que el sistema de distribución moderno de agua potable en la ciudad de México se construyó entre 1903 y 1912. El sistema que consistía en captar el agua de manantiales fue el sistema de aprovisionamiento Xochimilco. El agua captada de este sistema posteriormente era bombeada y conducida por medio de un acueducto de 26 km a una casa de máquinas en la hacienda de la Condesa. Posteriormente el agua almacenada en esta casa de máquinas era bombeada de nueva cuenta a cuatro depósitos, ubicados en el paraje de Molino del Rey. De estos depósitos, el agua bajaba por medio de tres redes de tuberías cerradas a las casas, edificios públicos y privados. [1]

En un informe del periódico El Universal con fecha del noviembre de 1922, se explica que un problema en el voltaje de la corriente eléctrica interrumpió el trabajo de las bombas. Se informó además que uno de los trabajadores de la planta no abrió las compuertas de canales de desfogue, lo que ocasionó que el agua regresara a la casa de las máquinas y la inundara. Este descuido ocasionó un daño a los motores eléctricos de las bombas que paralizó el abastecimiento de agua. [2]

Las válvulas y tuberías de la estación de agua de la Condesa se encontraban con desperfectos, situación que, por lo demás, dejaba sin suministro de agua durante horas a la capital. Los transformadores en la planta de Santa Cruz se encontraban fuera de servicio por sus malas condiciones. Las máquinas que bombeaban el agua se encontraban en condiciones desfavorables debido a la falta de mantenimiento. Ante esta situación, el suministro de agua potable se dificultaba.


Manifestación exigiendo agua a su paso por la avenida Juárez, 1922 / en Fototeca Nacional, INAH


El desperfecto, ocurrido el 20 de noviembre en el sistema de Xochimilco, inundó el departamento de bombas de la planta de la Condesa. A falta de este sistema el agua que se almacenaba en el depósito de Dolores o paraje de Molino del Rey permitió al Ayuntamiento comenzar con la tarea de suministrar, aunque sólo por dos horas diarias, el agua a la capital de la República. Esta situación por su parte, no duraría mucho tiempo. Al pasar los días el abasto de agua se volvía escaso. [3]

La indignación que causaba este problema permitía que los ciudadanos organizados acusaran de apático al Ayuntamiento y de “haber sumido a la metrópoli en una desesperada situación”. Un telegrama enviado a Obregón, firmado por 559 personas, daba cuenta del carácter que comenzaba a tomar la protesta: en el documento se exponía la magnitud de los problemas que ocasionaba a la salud de los habitantes la falta de agua y las epidemias que amenazaban su entorno.


Grupo de obreros en manifestación por agua en1922 / Fototeca Nacional, INAH


Como parte de las protestas se organizó una manifestación por varias calles de la ciudad. El objetivo era obtener una respuesta positiva de las autoridades y de Obregón a las demandas populares. La manifestación del 26 de noviembre se inició del Hemiciclo a Juárez, en su recorrido pasó frente al Ayuntamiento en el Zócalo, posteriormente se dirigió hacia la Alameda, que rodeó, y regresó por la Avenida Juárez al Hemiciclo. [4]

Hubo una segunda manifestación el 30 de noviembre de 1922. Partió de la calle de Belisario Domínguez, prosiguió por la calle Aquiles Serdán, posteriormente frente al edificio de Correos, dobló por Hidalgo, se detuvo por un momento en la calle de San Diego, frente a la sede del Gobierno del Distrito Federal. Acto seguido, se dirigió hacia la avenida Madero. Después de las seis de la tarde la manifestación se encontraba frente al Palacio del Ayuntamiento.


Manifestación en contra del ayuntamiento, 1922 / Fototeca Nacional, INAH


Varias organizaciones obreras participaron en la manifestación, en la que la población gritaba por las calles y expresaba su descontento: “Agua pedimos a Dios y al Ayuntamiento su dimisión [y] abajo Obregón porque ya no es amigo del pueblo”. [5] La manifestación del 30 de noviembre culminó con una serie de disturbios; entre ellos el derribo de la puerta del Palacio Municipal y el incendio del Departamento de Empadronamiento.



Fuentes

[1] Ariel Rodríguez Kuri, “La condensación de la cultura política”, en Historia del desasosiego. La revolución en la ciudad de México, 1911-1922. México, Centro de Estudios Históricos/El Colegio de México, 2010, p. 1982.

[2] Ibíd., p. 83.

[3] Érica Berra Stoppa, “De la ciudad de los palacios a la ciudad de los contrastes”, en La expansión de la ciudad de México y los conflictos urbanos, 1900-1930, México, Centro de Estudios Históricos/El Colegio de México, 1982, vol. 2, pp. 294-295.

[4] Rodríguez Kuri, “La condensación”, p. 196.

[5] Berra Stoppa, “De la ciudad de los palacios”, p. 297. 

***

La década de los 20 estuvo marcada por la convulsión social, especialmente en la Ciudad de México, donde las reivindicaciones por los derechos fundamentales se hicieron necesarias, por lo que sus pobladores tomaron iniciativas drásticas, como la huelga de alquileres que protagonizaron en 1922.

REFERENCIAS:
Fernando Vialli

Fernando Vialli


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