
Sus altos muros, sus múltiples cercos de seguridad, la presencia de diversos elementos de seguridad y su imponente apariencia hacen del penal de Almoloya de Juárez la prisión “más segura” de todo México. En la historia del penal de Almoloya de Juárez han estado encerrados varios de los criminales más peligrosos y buscados por la justicia mexicana como los narcotraficantes Rafael Caro Quintero (fundador del cártel de Guadalajara junto con Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo), Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán (líder del Cártel de Sinaloa hasta su captura y extradición a Estados Unidos en 2017) o Édgar Valdez Villarreal ‘La Barbie’ (sanguinario sicario que trabajó para el Cártel de Sinaloa). Además de ellos también permaneció encerrado Mario Aburto Martínez, el presunto asesino del político mexicano Luis Donaldo Colosio.

La historia del penal de Almoloya de Juárez (actualmente Centro Federal de Readaptación Social Número 1 “El Altiplano”) se remonta al sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), quien mandó erigir un penal de máxima seguridad que terminara con los privilegios de los que gozaban los presos más influyentes en penales estatales.
La nueva prisión estuvo lista para comenzar a operar en noviembre de 1991, dotada de medidas extremas de seguridad como celdas individuales y aislamiento total para los reos más peligrosos. Además de ello la comunicación está restringida a 10 km a la redonda, las guardias se rotan de manera constante y el circuito cerrado se dedica a vigilar a los pocos más de 700 reclusos que están tras sus muros. Su primer director fue Juan Pablo de Tavira, abogado especializado en el sistema penitenciario. Estuvo al frente del penal durante tres años.

Los primeros reos considerados de alto peligro que ingresaron a Almoloya o El Altiplano fueron los fundadores del Cártel de Guadalajara: Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”. Con el paso de los años fueron llegando otros criminales severamente buscados por la ley y la reacción de los habitantes del municipio de Almoloya no se hizo esperar: protestaron al considerar que el arribo de tales personajes le daba mala fama al municipio.
Situado en Santa Juana Centro, Municipio de Almoloya de Juárez, Estado de México, a 25 km de Toluca aproximadamente, el penal registró el primer escape de un prisionero en su historia el 11 de julio de 2015. Fue Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán a través de un túnel de 1.5 km de extensión que estaba dotado de luz, ventilación y un vehículo preparado para su huida. El hecho enardeció a la nación y dejó en clara sospecha la participación del gobierno en tan misteriosa fuga.

El penal ha cambiado tres veces de nombre: de Almoloya pasó a llamarse Cefereso No. 1 “La Palma” ante las constantes protestas de los habitantes del municipio. Cefereso No. 1 “La Palma” debido a que los habitantes de Almoloya se quejaron de que se asociaba al municipio con el crimen y los reclusos del Cefereso 1. El 6 de mayo de 2006 volvió a cambiar su nombre a Cefereso No. 1 “El Altiplano”, ya que la ley estableció que los penales debían llevar por nombre la situación geográfica en la que se hallaban.
Así como la prisión de Lecumberri se convirtió en un sitio legendario debido a tantas historias oscuras que contaron quienes estuvieron tras sus rejas, el penal de Almoloya, mejor dicho el penal del Altiplano, también guarda celosamente sus propios relatos que difícilmente salen a la luz.
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