La hija de Moctezuma que fue violada por Hernán Cortés y pudo ser emperatriz de México

Sábado, 3 de febrero de 2018 12:32

|Rodrigo Ayala Cárdenas

Hasta nuestros días, el linaje del emperador azteca se mantiene vigente en España después de varios siglos de llevada a cabo la Conquista.



De haber vivido aún para ese momento, Moctezuma II también hubiera llorado durante la Noche Triste.

 

En aquél trágico incidente ocurrido la noche entre el 30 de junio y el 1 de julio de 1520, el general Hernán Cortés y sus tropas españolas fueron sorprendidos por las fuerzas mexicas a las afueras de Tenochtitlán y vencidos de manera categórica cuando intentaban escapar de la ciudad. Cortés logró escapar junto con algunos pocos sobrevivientes y lloró la humillación a los pies de un ahuehuete.


 

Pero no todo fue felicidad para los aztecas, quienes habían conseguido humillar a los futuros conquistadores con una victoria aplastante, pues en esa sangrienta refriega murió el hijo favorito del fallecido emperador azteca: Chimalpopoca. Así la familia del extlatoani se veía herida y disminuida a pesar de que contaba con una descendencia de 19 hijos. Entre ellas Tecuichpo Ichca Xóchitl, princesa mexica nacida en 1510 cuyo nombre significaba “flor de algodón” o “flor blanca”.

 

Muerto su padre, Tecuichpo Ichca Xóchitl se convirtió a los 10 años de edad en la mujer de su tío Cuitláhuac, quien sucedió en el trono a su hermano. El nuevo tlatoani se caracterizaba por ser un tipo belicoso dispuesto a ahuyentar a los españoles a toda costa. Sin embargo, no fue vencido por éstos sino por otro enemigo que terminó siendo letal y parte importante de la conquista: la enfermedad conocida como viruela.


 

Entonces Tecuichpo Ichca Xóchitl pasó a ser la mujer del siguiente y último emperador mexica: Cuauhtémoc, sobrino de Moctezuma II, vencido de manera definitiva en 1521 y ejecutado cuatro años después cuando los invasores sospecharon de una supuesta rebelión en su contra preparada por el tlatoani. La desafortunada joven, viuda a sus 16 años, fue testigo del auge y caída del Imperio que alguna vez había tenido a su padre como máxima autoridad.

 

José Miguel Carrillo de Albornoz, especialista en la vida de uno de los emperadores más importantes del Imperio mexica, declaró en entrevista exclusiva para la publicación Proceso: «Tecuichpo Ixqui Xóchitl no tuvo sucesión de sus matrimonios mexicas porque Hernán Cortés se negó a que hubiera una dinastía nacional de hijos de Cuauhtémoc».

 

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Bajo el cuidado de Cortés

 

Con el triunfo de los españoles, quienes no sólo tomaron posesión territorial del Valle de México, sino que lograron implementar sus creencias, su cultura y su dominio religioso en todo el país con el sometimiento de diversas naciones indígenas, llegó también la posesión de varias mujeres y familias con las que comenzaron a procrear y darle vida a una nueva raza. Existen algunos documentos en los que Hernán Cortés aseguraba que durante sus últimas horas Moctezuma le solicitó que tomara a tres de sus hijas para que las cuidara y las educara en su religión (tal vez el tlatoani ya auguraba la caída de su imperio).


 

Hernán Cortés, afecto a la belleza de las nativas mexicas, había caído presa de la joven princesa Tecuichpo y se encargó de apadrinarla y protegerla cuando la bautizó como doña Isabel de Moctezuma. Bajo este nombre vivió durante un tiempo en un convento agustino en Coyoacán. El segundo paso fue nombrarla esposa del visitador general de la Nueva España, Alonso de Grado, y señora del territorio de Tlacopan. El matrimonio fue totalmente fallido, ya que jamás tuvieron descendencia y Alonso murió al poco tiempo de haberse casado con la joven mexica.



Decidido a no dejar pasar la oportunidad de tenerla a su lado, Cortés llevó a su hogar a doña Isabel -aferrándose a la solicitud de su padre de no dejarla desamparada- a quien sometió sexualmente en repetidas ocasiones y concibió una hija con ella a la que bautizó como Leonor Cortés Moctezuma. Debido a estos abusos sufridos a manos del español, doña Isabel Moctezuma rechazó desde un inicio hacerse cargo de la niña.

 

José Miguel Carrillo de Albornoz comenta que Cortés pidió matrimonio a la hija del emperador al que conquistó y que ésta aceptó. Sin embargo, el matrimonio jamás se llevó a cabo debido a que el conquistador temía que las autoridades españolas pensaran que su objetivo era hacerse con el control absoluto del territorio mexicano al enlazarse con una descendiente pura de la sangre noble mexica.


 

Entonces Cortés trazó planes para su hija y su concubina: a la primera la entregó a su primo Juan Altamirano, quien se hizo cargo de ella hasta su casamiento con Juan de Tolosa, conquistador de Nueva Galicia (Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y parte de Sinaloa). A la segunda la unió en matrimonio con Pedro Gallego de Andrade, con quien la mujer concibió otro hijo: Juan Andrade Moctezuma. Sin embargo, pareciera que una especie de maldición recayera sobre Tecuichpo o en los hombres que se casaban con ella, ya que a los pocos meses de haber contraído matrimonio enviudó de nuevo.


 

La hija del tlatoani que tuvo el desafortunado destino de recibir y alojar a los españoles en Tenochtitlán se casó de nueva cuenta a sus 30 años con otro español de nombre Juan Cano Saavedra en 1532. Se sospecha que para este enlace no tuvo nada que ver el general Hernán Cortés, quien para entonces ya había perdido una buena parte de su poder y se encontraba ausente de México. Ésa fue la primera vez que doña Isabel Moctezuma eligió a un hombre convencida de su amor hacia él. El matrimonio dio al mundo cinco hijos: Juan, Pedro, Gonzalo, Isabel y Catalina.


No quedaba nada de la mujer que creció en la corte del gran Moctezuma II, señor que le reservó un inmenso amor pero también una rigurosa educación antes de la caída trágica de los mexicas. Isabel Moctezuma, totalmente ataviada con ropas europeas, dominante del idioma español, mujer de buena posición, dueña de tierras y respetada por la sociedad en la que se desenvolvía, murió en 1550 dejando un extenso trazo de la sangre de su padre que ha podido sobrevivir a lo largo de varias generaciones. 


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La descendencia de Moctezuma

 

Uno de los cerca de 2 mil descendientes directos de la hija de Moctezuma que han nacido en los siglos posteriores a la Conquista, José Miguel Carrillo de Albornoz ha definido a doña Isabel Moctezuma como “la madre real del mestizaje”.


El abogado y escritor español es autor de Moctezuma. El semidiós destronado, Memorias de doña Isabel de Moctezuma y Los hijos de doña Isabel de Moctezuma, entre otras obras que hacen patente su amplio conocimiento acerca de su lejano pasado. Actualmente en España hay una descendencia importante de Moctezuma que se puede contar por cientos (tal vez miles) y que se siente orgullosa de su linaje. 



En la ciudad de Cáceres, España, se encuentra el llamado Palacio de Moctezuma, donde está la sede del Archivo Histórico Provincial de la Junta de Extremadura. En ese sitio el visitante puede apreciar una colección de 13 frescos de emperadores y líderes mexicas que recuerdan el pasado que une a México y España a través de la Conquista y el mestizaje.


Ichca Xóchitl Tecuichpo es el retrato vivo de la forma en que la Conquista cambió la manera de pensar y actuar de un pueblo que vio cómo sus dioses eran destruidos y sus creencias aplastadas por la idolatría a un hombre crucificado. El catolicismo que en el presente empapa a la nación mexicana fue impuesto con sufrimiento, engaños y amenazas. Algunos indígenas se convirtieron con el único propósito de sobrevivir. Hoy los antiguos dioses descansan en libros o en museos, pues las creencias de los mexicanos cambiaron radicalmente como en el caso de la Virgen de Guadalupe, determinante para la imposición del catolicismo en México.


Rodrigo Ayala Cárdenas

Rodrigo Ayala Cárdenas


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